Aumentan las “colas del hambre” y éstas se transforman en “familias sin techo”, incluso españolas. Ya no les queda nada de dinero para el transporte, pagar alquileres, electricidad o recibir alimentos. Las ayudas siguen sin llegar o son denegadas. El 97.2% de las familias atendidas por Fundación Madrina no ha recibido el Ingreso Mínimo Vital (IMV) solicitado y 4 de cada 10 familias que lo han pedido han dejado de percibir la ayuda social mínima autonómica. Un 19% de familias vulnerables se les ha denegado la ayuda mínima vital y un 78% sigue en estudio. Solo se ha aprobado el 2.8% de las ayudas solicitadas.

Crisis de deuda + pandemia

Una “crisis de deuda” total que sumando la deuda de empresas y hogares a la del estado suma más de 2,5 veces el PIB, la más grave desde la “Segunda Guerra Mundial” y desde la postguerra. Nunca como hasta ahora ha habido una desconexión mayor entre los “activos financieros” que venden “optimismo” y la economía real. España está padeciendo una gran devastación económica, con empresas “zombis”, con niveles de deuda incapaces de recuperarse por el bajo crecimiento de su negocio, y con familias en “baby crack” bajando aún más la tasa de natalidad por la incertidumbre del empleo. La recuperación vendrá de la apertura del mercado y del sector servicios de nuestra economía.

Para Fundación Madrina el paro real en España es del 22%, incluyendo los ERTEs y los autónomos en cese de actividad. Los que más sufren los jóvenes y los más mayores, y sin que el dinero público llegue a las familias y empresas que más sufren esta crisis, y que solamente han recibido un 3% de ayudas directas del PIB, frente al 30% del PIB que ha inyectado Alemania a sus familias y empresas. Si España superara el 25% de paro real en el medio plazo, supondría una línea roja que, de sobrepasarse, podría conducirnos a un “estallido social” grave. En este sentido, la Fundación valora con los datos que tiene, que 9 de cada 10 familias vulnerables se les deniega la ayuda mínima vital y estima que 1 de cada 2 familias vulnerables podría perder su vivienda en los próximos meses.

La crisis sanitaria afecta más a los pobres

Como consecuencia de lo anterior, la gestión de la “crisis sanitaria” ha generado en España una “espiral de pérdida” con consecuencias cada vez más graves, como son una “crisis económica” sin precedentes que ha hecho quebrar a miles de familias, devastando empresas, y que a su vez ha generado una “crisis de deuda” total que sumando la deuda de empresas y hogares a la del estado suma el 263% sobre el PIB, la más grave desde la “Segunda Guerra Mundial” y desde la postguerra. Todo ello está alimentando actualmente una de las mayores “crisis sociales” de la historia reciente en nuestro país, con un “coma social” inducido, y una gran devastación de su tejido empresarial y sin generación de empleo. Igualmente, las inversiones se van fuera de España debido a la inseguridad fiscal y jurídica reinante en nuestro país y especialmente en algunas autonomías.

Durante este tiempo, Fundación Madrina ha pasado de entregar alimentación e higiene de bebe a 400 familias al mes antes de la pandemia, a más de 4000 familias al día en la actualidad, que buscan en las “las colas del hambre” lo más necesario para sobrevivir. Esta dramática situación que va en aumento, supone pasar de 30 toneladas al trimestre, a la entrega de más de 15 toneladas al día, proporcionando alimentos e higiene de bebe y de adulto, para personas vulnerables. Igualmente, empieza a haber desabastecimiento en los bancos de alimentos, no se consigue los alimentos suficientes para tantas familias vulnerables. La única salida para estas familias es una vivienda en zonas rurales. Con el programa Pueblos Madrina, cada semana la fundación inicia su “caravana” de niños hacia zonas rurales con familias vulnerables que ya no pueden sobrevivir en unas ciudades porque se constituyen en trampas mortales para ellos. En los pueblos estas familias empiezan a tener una segunda esperanza.

Empieza a bajar la clase mediana a la pobreza

Todo esto está generando una “nueva pobreza” de familias medias españolas, que tenían un trabajo antes de la pandemia y que ahora engrosan las listas de una pobreza estructural permanente y creciente, invisible para una sociedad que mira hacia otro lado, mientras no se vea afectada directamente. Esta trágica situación que está haciendo quebrar la economía de España, la de las familias con deudas, que acumulan meses de impagos de alquileres y de facturas de electricidad, y las de las empresas “zombis”, que, con mucha deuda y escasísimos ingresos, avanzan sin horizonte claro. De modo que estas circunstancias han transformado “las colas del hambre” en “colas de familias sin techo”, cada día más largas y dramáticas, hasta el punto de ponerlas al borde de un “desastre humanitario”.