La Navidad es uno de los momentos cruciales del año para la compra de juguetes. Este 2020, cerca del 60% de los padres y madres españoles tienen previsto destinar el mismo presupuesto a la compra de juguetes que en 2019, mientras que un 37% dice que piensa gastarse menos. En concreto, 4 de cada 10 padres y madres españoles se gastarán entre 100 y 200 euros en juguetes este año. Un 22% destinará menos de 100 euros y un 17%, hasta 300 euros. (Información recogida  según refleja el informe sobre la compra de juguetes en España de Aldi 2020).

Desde hace ya algún tiempo los expertos en psicología juvenil y atención a adolescentes avisan a las familias sobre los riesgos que supone regalar en exceso a los más pequeños de la casa, desprotegiéndolos de herramientas para su propio futuro. Pero no solamente es esto, el físico Antonio Turiel advierte también sobre las consecuencias graves del consumo que practicamos y sobre todo que el sistema se está colapsando aunque pocos los quieren ver: "No vamos a crecer ya tanto. Podemos aguantar unos 5 años más máximo, pero entonces tendremos ya graves problemas energéticas para satisfacer nuestros caprichos."

Introducir cambios radicales de consumo

Trastorno de oposición desafiante (TOD), se da en aquellos niños que tienen una tolerancia muy baja a la palabra NO por parte de sus progenitores. Suelen ser hijos de padres muy tolerantes con falta de autoridad parental, y que tienden a hacer todo lo que el pequeño o pequeña de casa demanda. El niño siente que tiene la autoridad y así la ejerce delante del resto de familiares de la casa. Pequeños tiranos que someten a sus padres a todos los caprichos que creen necesitar. Carecen de empatía y tienen graves problemas en gestionar o expresar sus propias emociones, son caprichosos, egoístas, individuales, con grandes carencias de imaginación y poco tolerantes a la frustración, exigen la atención de todo y todos en cualquier momento y tratan con ira a los que en contadas ocasiones se niegan a un capricho u orden suya.

Todavía peor es el regalo de un animal sin reflexionarlo muy bien. Un perro vive alrededor de 15 años y un gato todavía más. Es una responsabilidad como tener hijos. Pero los hijos se van de casa, los animales se quedan normalmente. ¿Nos conviene esta vida o no? Cuando los familiares tienden a dar privilegios de forma desmesurada, como es el caso del exceso de obsequios, los pequeños, en cierta forma, son incitados a creer que independientemente de su comportamiento, siempre serán premiados, anulando de esta forma cualquier refuerzo negativo o positivo según su conducta.

Nunca regalar animales

Como tienen el premio asegurado, el buen comportamiento no es necesario. ¿Qué hacer para evitar el exceso de regalos a los niños en Navidad? Jordi Royo da las pautas para evitar caer en la trampa de comprar todo aquello que los pequeños piden. Para ello se debe crear la figura de ‘la/el director de orquesta’ y hacer una lista con las pautas que debería seguir esta persona para tener el control sobre los regalos que les llegan a los más pequeños. Orientar a los hijos previamente a que ellos escriban la carta a los Reyes Magos o a Papa Noel, dando pautas sobre qué necesitan, qué les hace ilusión y qué les será útil. En el caso de los más pequeños, son los padres quienes deben hacerse esa reflexión: ¿Qué necesitan? Ellos piensan que es alguno animal, pero los que tienen que cuidar de el luego son los padres. Entonces es una gran responsabilidad. Tener un perro en una familia es algo maravilloso, pero solamente si esta tarea compartida y si le trata como un miembro más que tiene que seguir ciertas reglas, pero que también tiene muchas necesidades.

Hay que olvidar el sistema de premios faciles

La improvisación de los familiares a comprar, de forma indiscriminada o no pautada previamente con la persona responsable del control de los regalos, no se debe permitir. En este reparto es posible que algún miembro de la familia considere que es poco lo que se ha asignado, o que crea que el regalo no será el que más le interese o ilusione al pequeño, y que quiera complementarlo con alguna otra cosa. Si llega este caso, es importante recordar por qué se hace esta división y este control con todos los regalos y, en el caso de que sea necesario, se pueden añadir golosinas o chocolates para hacer más atractivo el paquete. En ocasiones, algún miembro de la familia tiende a regalar dinero ‘directamente a los más pequeños’. No es lo aconsejable. En este caso, el dinero tiene que pasar necesariamente a los padres para que estos decidan el destino más conveniente. Se debe evitar la situación muy frecuente de menores que disponen de dinero regalado y que, por lo tanto, argumentan que es suyo y que con él pueden adquirir lo que deseen al margen de las directrices de los padres.

Consumo es una droga más

Sí, en ocasiones nos preocupamos por el pequeño que pide un Smartphone, siendo algo muy natural el pedirlo, no el concederlo, y, sin embargo, lo que puede ser un síntoma de alguna alteración es precisamente lo contrario. El niño o la niña mayor que pide un juguete de una franja de edad claramente menor. En este caso, siempre descartando el espíritu coleccionista, se deber analizar por qué pasa esto y si el niño o la niña no están ante una madurez tardía. Muy importante remarcar que queda fuera de discusión el niño o la niña que pide juguetes de los considerados ‘sexo contrario’.

En este aspecto, el especialista Jordi Royo se muestra muy tajante: "NO HAY JUGUETES ESPECIALES PARA NIÑOS y JUGUETES ESPECIALES PARA NIÑAS; si su hijo pide muñecas o cosas para hacer comiditas y su hija camiones o un juego de herramientas... ¡por favor!  que los Reyes Magos hagan felices a estos niños. No privemos al futuro de un gran chef o una gran pilota de Fórmula 1 por creer que los juguetes tienen sexo". Pero lo que si es cierto, que niños que reciben todo lo quieren tiene poca tolerancia de renunciar a cosas y con los tiempos que están cayendo tienen que aprende justamente esto: que se frustran sus deseos materiales que no van a tener todo lo que quieren.