El programa europeo MILE, del que Acción contra el Hambre forma parte junto a otras organizaciones europeas, ha impulsado este evento en el han participado otras entidades, instituciones públicas y empresas privadas para hablar de los retos en la integración de las personas migrantes y refugiadas. Antes de la pandemia, las mujeres migrantes y refugiadas ya eran quienes más sufrían el desempleo en Europa y con esta nueva situación su vulnerabilidad ha aumentado. La tasa de desempleo era del 24,74% en 2020 y en este 2021 ha ascendido a 30,99%.

Las trabas administrativas, el desconocimiento y la escasa tradición intercultural en las empresas son factores que dificultan la contratación de personas migrantes y refugiadas. Esta es una de las principales conclusiones de la jornada Respondiendo a los retos de la integración de las personas migrantes y refugiadas, organizada por Acción contra el Hambre, y que ha planteado los retos laborales a los que se enfrenta este colectivo. “Si antes de la pandemia, las mujeres migrantes y refugiadas ya eran quienes más sufrían el desempleo en Europa, con esta situación su vulnerabilidad ha aumentado”, ha explicado Ana Pozuelo, coordinadora del proyecto de inclusión sociolabora entre personas migrantes MILE en Acción contra el Hambre.

El valor de las personas migrantes en las empresas

“Que una empresa apueste por la gestión de la diversidad va a favorecer positivamente en el bienestar de los empleados, aportará creatividad e innovación debido a las diferentes experiencias y maneras de entender el mundo que impactará en sus resultados”, ha indicado Pozuelo. Para que exista esta inclusión laboral, también es importante que las personas migrantes y refugiadas obtengan una formación, tanto en competencias como en aspectos técnicos. “En muchos casos, el paso número uno para entrar en el mercado laboral es formarse en aquellos sectores más demandados”. Pozuelo ha añadido que las personas migrantes durante sus procesos migratorios “han adquirido unas habilidades y competencias específicas” como la flexibilidad, liderazgo, resiliencia, orientación de objetivos, superación de la frustración, entre otras.

Una red triangular para favorecer la contratación

Tejer alianzas, no solo entre entidades del tercer sector, sino entre empresas y administraciones públicas. “Todas tenemos un objetivo común, que es favorecer el empleo de estas personas, por eso debemos colaborar, ser complementarias, no solaparnos y buscar soluciones conjuntas”, ha dicho Pozuelo. Esas redes son, si cabe, más necesarias que nunca tras la crisis socioeconómica que vive España por la pandemia. La COVID-19 ha afectado a las empresas, la oferta ha disminuido y el acceso laboral por parte de las personas migrantes se ha reducido. “Prácticamente, este colectivo ha estado un año sin trabajar de forma reglada”. La delegada de Acción contra el Hambre en Catalunya, Laura Sáenz, ha ahondado en esta problemática: “es un hecho que las personas migrantes se han visto afectadas a un mayor nivel en el ámbito laboral, sobre todo, aquellas que no cuentan con una situación regular en el país. El aumento del empleo informal, sin control de medidas sanitarias, les deja más expuestos al virus”.



El proyecto europeo MILE

Acción contra el Hambre, junto a otras 6 organizaciones de Italia, Grecia y Austria, y la coordinación del Instituto de Cooperación Económica Internacional de Italia (ICEI), son quienes desarrollan el proyecto MILE. El objetivo del proyecto es involucrar el sector público, privado y tercer sector con el fin de mejorar la situación laboral de las personas migrantes, que son las que más sufren la crisis laboral (trabajo precario, bajos salarios, temporalidad…).