La Economía Azul debería ser una prioridad en la agenda de todas las administraciones españolas. En España emplea 945.000 personas, casi el 5% del empleo del país. El 15% del total que genera en Europa y cerca del 19%, respectivamente. Especialmente cuando empezamos a construir a gran escala parques eólicos o solares en el mar. Atendiendo sólo a estas cifras, es muy fácil de entender que las actividades económicas que se nutren de los recursos marinos sean un motor económico para toda España.


El presidente del Clúster Marítimo Español Alejandro Aznar aprovechó su intervención para repasar las normativas europeas y, especialmente, la iniciativa parlamentaria Fit for 55, para el cumplimiento climático de la UE para 2030 en el camino hacia la neutralidad climática. Una propuesta muy ambiciosa, que sin embargo “supone un reto extraordinario que puede poner en riesgo la competitividad del sector marítimo y de la industria europea en general”. El problema en este sentido es que no hay alternativas viables hoy por hoy a los combustibles fósiles y el cumplimiento de estas nuevas exigencias podría poner en riesgo la propia capacidad de la Economía Azul.

 

Países pequeños como Cabo Verde apuestan por la economía azul para combinar la tradición de la pesca con el futuro de generar energía de las olas y hacer del agua salado agua portable y también ser un lugar de investigación marina y  energías renovables. También ciudades como Barcelona apuestan totalmente por convertir su costa y puertos en una fuente de dinero y al mismo tiempo cumplir con las exigencia del pacto por el clima.

Un PERTE para el sector

Aznar no quiso centrar toda la atención en los retos medioambientales y terminó poniendo el acento en las capacidades de las diferentes actividades de la Economía Azul, reivindicando una de las primeras iniciativas de la recientemente constituida Comisión de la Economía Azul de la CEOE. “Como primera iniciativa hemos propuesto la puesta en marcha de un Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) específico para la Economía Azul de Pymes”. Un plan específico para aumentar su capacidad de arrastre para el crecimiento económico, el empleo y la competitividad de la economía española, favoreciendo además la colaboración transversal y la público-privada.