por Alvaro Alexander Bernat Müller (estudiante de ingeniería forestal)

Cuatro paredes y un techo. Este es uno de los requisitos para tener una vida de calidad, tanto es así, que se encuentra calificado como derecho en múltiples constituciones de naciones del primer mundo. Y claramente no solo importa que lo tengamos, sino también la calidad y la sostenibilidad a gran escala que tienen los materiales con los que construimos los espacios en los que vivimos.

"Tocando madera" contra la miseria urbana

Ahora que hace mucho frio hablamos otra vez de cosas muy básicas como tener electricidad, agua caliente y calefacción. Nos parece inhumano que hay personas que tienen que vivir en España en chabolas o que lo quieren así como algunas de las familias gitanas por ejemplo en la Comunidad de Madrid. Lo que si es obvio quién tenga niños tiene una responsabilidad y tiene que darles un hogar propio y educación - da igual si es verano o invierno, si nieve o hace sol. Sino puede garantizarlo como padre y madre, por la razón que sea, lo tiene que hacer el Estado. "Tocando madera" que pronto ya no tenemos que hablar de esto en España. De todo modos hay soluciones baratas y mejores que una chabola cómo por ejemplo construir una cabaña con madera.



Es un hecho evidente que en España, hoy en día, dominan como materiales de construcción el ladrillo y el cemento. No hay más que entrar en cualquier urbanización de nueva construcción para darse cuenta. Ha calado tanto, que cuando nos referimos a construcción muchas veces nos encontramos diciendo “el sector del ladrillo”. En España hay 18 millones de hectáreas arboladas, dejando a la nación en el tercer puesto en toda Europa, estando Suecia y Finlandia por delante. Sin embargo, de los bosques españoles solo se extraen 17 millones de metros cúbicos de madera, una cantidad 3 veces menor que en  Alemania. Obviamente no toda la producción de madera se destina a la construcción, de hecho muy poca se destina a este sector. La mayoría acaba convertida en palés, cajas, o papel, productos con poco valor añadido.
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¿Por qué en España no se usa tanta madera?

En verdad no es tan intuitivo como inicialmente podríamos pensar, la causa proviene del factor sociológico de la cultura y/o de la costumbre. Se tiene una muy baja opinión de la madera en España, sobretodo en el sur: se dobla, se quema, se pudre…  Sin embargo, estos son estigmas que se tienen, que hoy en día no tienen sentido. Hay múltiples tratamientos a los que se puede someter la madera para evitar todas estas consecuencias, siendo la más popular el termotratado. El proceso de termotratado es relativamente simple y no requiere la utilización de componentes químicos nocivos. En esencia consiste en elevar la temperatura de la madera hasta el punto en el que se producen cambios en la estructura interna de la misma. Las ventajas son múltiples: mayor rigidez, mejor protección térmica, y alarga la vida útil del material.



Usar madera no es negativo si la tala es sostenible

Todo esto está muy bien, pero, ¿no es malo talar árboles? La respuesta es más compleja de lo que se suele pensar. En definitiva, depende de cómo se tala, y el uso que se le da a la madera. Al menos en Europa se han conseguido grandes avances en el sector forestal, principalmente en los países nórdicos, con mejor cultura con respeto a la madera.  La realidad es que las talas hoy en día son en gran medida sostenibles. En términos simples, “se plantan dos árboles nuevos por un árbol talado”. Otro factor que se ignora es el hecho de que la estructura molecular de la madera contiene mucho carbón, el cual ha sido absorbido por el árbol en parte mediante el proceso de fotosíntesis, el cual también es un proceso de intercambio de gases.

Bien es cierto que cuando la madera se pudre o se quema, este carbón se vuelve a liberar a la atmósfera, pero, obviamente, en construcción,  esto no ocurre. En resumen, la madera no solo es un material de calidad, sino que también la producción de la misma es increíblemente sostenible si se realiza de manera adecuada.

Es más importante que nunca encontrar métodos para luchar y evitar el cambio climático, por ello también lo es el informar a los consumidores y los productores de la rentabilidad y eficiencia de un material que desde milenios ha sido utilizado para nuestros espacios vitales.