por Stefanie Claudia Müller

En otros tiempos era otra España. Era una España con una lucha intelectual contra un Gobierno nefasto, contra una dictadura dura y un líder bastante mediocre. El poeta Justo Alejo era una victima de esta lucha entre tendencias fuertes en España, el falangismo, el comunismo, el socialismo y el anarquismo, una lucha contra la ignorancia burra que parece que nunca ha muerto en España. A la clase política falta más que nunca un sentido común, creatividad y intelectualidad.

Justo Alejo era un antisistema de su tiempo, un gran intelectual con varias carreras académicas que murió también por las concesiones que tenia que hacer para sobrevivir, materialmente y intelectualmente. Oficialmente era un suicidio, otros creen que se ha caído de una ventana, otros que le han empujado. Cierto es que él quería escribir y pensar, pero tenía que trabajar para un sistema que odiaba para poder hacerlo.

Vivir para pensar

Podía exiliarse, pero prefería luchar desde dentro. Le ha costado la vida. Nacido el 18 de diciembre de 1935 en Formariz de Sayago, cerca de Zamora en una familia de campesinos, con una madre soltera que no tenía los medios para financiar el hambre intelectual de su hijo. Su familia todavía conserve en el pueblo de piedras de 45 habitantes la memoria de él con una tumba fuera de un cementerio y su casa donde se conserva gran parte de su obra.

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Poema sin titulo de Justo Alejo 

Muy contrario a sus creencias Alejo comienza su carrera militar en la Base Aérea de Villanubla, Valladolid, donde llegó a ser nombrado brigada en 1974. Cinco años más tarde se muere de una caída de una ventana, del la que se especula que ha sido forzado por su oposición constante dentro del sistema contra sus maestros. Escribía artículos en periódicos muy críticos con los líderes políticos de su tiempo y el España de Franco. Pero también sufría depresión y las circunstancias de tener que chupar de un sistema odiado para poder sobrevivir intelectualmente era un conflicto importante en él.

Su familia cree que todo esto le ha llevado al suicidio como se ha interpretado al final la caída de la ventana del Ministerio del Aire, dónde trabajo. "Cuando me enteré de la muerte de Justo Alejo vine clandestinamente a España, porque estaba en Roma, y fui directamente al hospital del Aire y fotografié su cadáver, que le tenían amortajado. Allí me entregaron el traje. Presentaba unos desgarros en la manga y en la parte delantera que no se sabe a qué se deben, pero no a un vuelo" expresa Miguel Herberg Hartung, hermano de Silvia Herberg, esposa del poeta y escritor.

Lo que es cierto que da igual que ideología defendemos siempre es un poco utópico lo que queremos lograr con ella. La trágica muerte de un pensador con tanto talento demuestra quizás que al final es más inteligente luchar por algo que es tangible, que hace bien a la gente, que se trasmita en bienestar para muchos, sin olvidar de nutrir la cabeza de todos con arte y literatura - algo que los sistemas cerca al comunismo siempre han hecho bien entre muchas cosas que hacían mal. Intelectualidad hoy en día debe quizás dirigirse más al pueblo, no puede seguir tendencias ideológicas muertas y fracasadas como el comunismo y el capitalismo. Políticos deben responder a las necesidades del pueblo y no moverse en un mundo abstracto que no tiene nada que ver con la mayoría de la sociedad que lucha cada día para sobrevivir entre los muchos problemas que encuentra en el camino. Es el populismo vulgar que vemos ahora a todos los niveles y en todos los países versus una política del bien común. 

 

 

La admiración profunda por la persona y la obra de Justo Alejo ha llevado al conocido anarquista y productor audiovisual Miguel Herberg a hacer justicia para quién fue su cuñado y mucho más para él: "Hemos hablado, reflexionado juntos y debatido sobre sus poemas. El me visitó en Italia dónde yo me había refugiado. Era una cabeza extraordinaria". Estas cabezas nos hacen falta ahora, pero nos hacen falta sin arrogancia, quizás sin lucha contra el sistema sino con animo de cambiar el sistema a algo tangible y real. Nos hacen falta personas que luchan para otros sin aspiración a poder o dinero, que luchan por un bien común, por una sociedad mejor. Sin duda, en España hacen falta pensadores como Justo Alejo, pero quizás con más realismo. Parece que todos los grandes intelectuales han muertos o migrado a otras tierras. Hay que recordarse a lo que fue España construyendo un nuevo país y una nueva patria. En este recuerdo hay que recuperar la historia de los pueblos pequeños como la aldea de Alejo, Formariz de Sayago, dónde sin plan económico se va a morir pronto no solamente la gente sino toda la esperanza.