No solamente no nos hace feliz comprar mucho, tener mucho y gastar mucho, sino tiene un impacto negativo con cada cosa inútil que hay que producir y luego tirar. Países de todo el mundo dependen de servicios basados en sus ecosistemas naturales. La biodiversidad y los servicios ecosistémicos (BES) incluyen necesidades como el suministro de alimentos, la seguridad del agua y la regulación de la calidad del aire, que son vitales para mantener la salud y la estabilidad de las comunidades y las economías. China ha prohibido en algunas ciudades por la alta contaminación la compra de coches no eléctricos y además ha tenido una dura restricción en el numero de hijos que cada familia puede tener. Cada persona más en este planeta es más bien un problema, a pesar de que dicen todas las religiones. Tener demasiado hijos no solamente es la razón de pobreza para muchas familias en África, América y Asia, sino también resulta en un negocio tremendo de trata de personas para poder mantener estas estructuras.

Europa contamina y debería tener más conciencia

Más de la mitad (55%) del PIB mundial, equivalente a 34,3 billones de euros, depende de una biodiversidad y unos servicios ecosistémicos de alto funcionamiento. En Europa ya dominan casas, autopistas, coches, tiendas y restaurantes, y no bosques, campo y montañas. Hemos conseguido cierto freno, pero todavía falta volver a un estado equilibrado entre nuestro bienestar y el bienestar de la naturaleza. Mientras Europa es relativamente protegida a nivel de catástrofes naturales y también con una cobertura social, una quinta parte de los países a nivel mundial (20%) corre el riesgo de que sus ecosistemas se colapsen debido a la disminución de la biodiversidad y los servicios relacionados con esta, según revela un nuevo estudio del Swiss Re Institute. El estudio, basado en el nuevo Índice de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos del Swiss Re Institute, muestra que tanto las economías en desarrollo como las avanzadas están en riesgo. El informe concluye que los países en desarrollo que dependen en gran medida de los sectores agrícolas, como Kenia o Nigeria, son susceptibles a los impactos de BES por una serie de problemas relacionados con la biodiversidad y los ecosistemas.

Sudáfrica y Australia y también Chile en extremis

Entre las economías del G20, Sudáfrica y Australia encabezan la clasificación de BES frágiles. El conocido impacto de la escasez de agua es un factor determinante para estos países, junto con factores como la protección costera y la polinización. Brasil e Indonesia disfrutan del mayor porcentaje de ecosistemas intactos dentro del G20; sin embargo, la fuerte dependencia económica de estos países de los recursos naturales pone de manifiesto la importancia del desarrollo sostenible y la conservación para la sostenibilidad a largo plazo de sus economías.

La próxima Cumbre de las Naciones Unidas sobre la biodiversidad, que se celebrará el 30 de septiembre de 2020, pedirá "una acción urgente sobre la biodiversidad para el desarrollo sostenible", ya que los esfuerzos mundiales para mejorar en esta área vital han caído muy por debajo de los objetivos de la ONU para detener la pérdida de biodiversidad.

Dar valor a la naturaleza

En un sistema capitalista como el nuestro, hay que dar un valor económico a todo para que no se destroce.
Para comprender mejor este problema mundial, Swiss Re Institute ha creado el Índice BES, que permite a los gobiernos y a los empresarios de todo el mundo comparar el estado de los ecosistemas locales que sustentan sus economías. Las aseguradoras también pueden utilizar estos datos para desarrollar soluciones de seguros pertinentes que protejan a las comunidades que corren el riesgo de un mal funcionamiento de los BES. Christian Mumenthaler, director general del Grupo Swiss Re, ha señalado que "Existe una clara necesidad de evaluar el estado de los ecosistemas para que la comunidad mundial pueda minimizar el impacto negativo en las economías de todo el mundo. Este importante trabajo proporciona una base para comprender los riesgos económicos del deterioro de la biodiversidad y los ecosistemas. A su vez, podemos informar la toma de decisiones de los gobiernos para ayudar a mejorar la restauración y preservación de los ecosistemas. También podemos apoyar a las empresas y a los inversores para que se fortalezcan frente a las crisis medioambientales. Con esta información, también podemos garantizar la prestación de servicios de seguros más sólidos".