Theresa Zabell del Cluster Marítimo ha dejado claro que nuestras vidas dependen muy directamente de unos mares y océanos que representan el 71 % del planeta. Estamos investigando el universo, pero lo que nos influye mas es el mar. De ellos dependemos para sobrevivir y subsistir. Pese a ello, las profundidades de nuestros océanos resultan muy desconocidas.

Del 95 % del espacio que conforman para la vida, tan sólo se ha explorado un 5%, por lo que se tiene la sospecha de que hay mucha más fauna de la que originariamente se pueda pensar. “Conocemos menos del fondo del océano que de la superficie de la luna, que está a 384.400 km. Si eso lo comparamos con 10 u 11 km de profundidad en la zona más profunda de nuestros océanos, pues no tiene mucha lógica”.

Respiramos gracias a los mares

Con el fin de poner mayor foco en los beneficios y bondades procedentes de mares y océanos, Zabell ha explicado que de cada dos bocanadas de aire que respiramos, una se la debemos a los océanos. De igual manera, el agua es el segundo elemento que más necesitamos para vivir. En este aspecto, es clave el papel ejercido por el fitoplancton, que nos provee de oxígeno y es fundamental para la formación de las nubes. Además, estas masas de agua son una fábrica de vida. Las praderas marinas ofrecen refugio y alimento a numerosos seres vivos, y estabilizan el sustrato en el caso de la erosión por olas. Otro ecosistema importante son los manglares, que se encuentran entre el mar y la tierra, normalmente en zonas tropicales, y protegen las costas de la fuerza destructoras de los huracanes, absorbiendo ingentes cantidades de CO2 y actuando como criadero seguro para los peces más jóvenes.

Por su parte, los arrecifes de coral, conocidos como las selvas de los océanos, son muy ricos en biodiversidad. Y, aunque cubren tan solo el 1 % del fondo marino, son el hogar del 25 % de las especies marinas. “Resumiendo, el océano absorbe casi tanto CO2 que todos los bosques terrestres y las plantas juntos. Ha absorbido, aproximadamente, el 3 % del calor extra almacenado por el agua caliente, del mar, la tierra y el hielo derretido en los últimos años”. Tras exponer todos los beneficios que nos reportan mares y océanos, la presidenta de la Fundación ECOMAR expuso los elementos con los que la sociedad repercute en los mismos. Así, el primer elemento que ha destacado es la sobre pesca, argumentando que pone en jaque el aumento en el número de especies.

El mar capta contaminación del aire

En segundo lugar, ha subrayado el calentamiento. A este respecto, según ha expuesto, el océano va capturando carbono en la superficie y lo almacena en gran profundidad. Sin este servicio esencial, la atmosfera contendría un 50 % de dióxido de carbono y la temperatura del planeta sería tan alta que se volvería totalmente inhabitable. Por otro lado, ha hecho hincapié en la importante pérdida de la biodiversidad. Esta pérdida se produce por la adquisición de una serie de medidas que acaban desequilibrando nuestros mares y océanos.“ La pesca es la amenaza humana más antigua que existe, y una de las más graves de la vida en alta mar, junto con el calentamiento global, la contaminación de los océanos, el transporte, el ruido, la minería submarina, la contaminación por plásticos o la contaminación química, entre otros. De todo esto nos tenemos que hacer cargo”.

Con el fin de contribuir a paliar estos problemas y ayudar así a mantener un ecosistema marino más sostenible, Theresa Zabell puso en marcha la creación de la Fundación ECOMAR. Así, bajo el lema “Cuida de los dos únicos sitios de los que no te mudar jamás: tu cuerpo y tu planeta”, ECOMAR comenzó a trabajar en cinco áreas (deporte, vida sana, concienciación, solidaridad y sostenibilidad), involucrando a niños de entre 10 y 12 años en sus proyectos. “Llevamos 22 años educando y concienciando, pero también llamando a la acción, porque está comprobado que el ser humano se queda con entre un 10 y 20 % de lo que lee y escucha, pero con hasta un 90 % de lo que hace”, ha indicado.