La pandemia ha aumentado la tasa de suicidios en España y también los trastornos de compartamiento y la ansiedad en general. Los jovenes sufren especialmente los cambios que vivimos y el aislamiento social. La adolescencia es esa compleja etapa que sólo una vez pasada, se consigue entender. Se producen cambios en el cuerpo, en la voz, en el cerebro…  y esto inevitablemente afecta a la forma de crecer, de comportarse, de aprender y de adaptarse al mundo que tiene como consecuencia la inestabilidad emocional constante. Se presentan situaciones totalmente desconocidas que revierten en los comportamientos que suelen tener, sin embargo, hay factores que pueden indicar que el adolescente no está superando esta etapa de una forma psicológicamente adecuada.

La depresión que en muchas ocasiones se confunde con episodios esporádicos y limitados de tristeza, es una enfermedad que interfiere en la capacidad para realizar sus actividades diarias. En grado menor o mayor existen unos síntomas que dan las pistas para saber si el adolescente está atravesando un episodio de depresión’.

Aquí alguna orientacion que puede ayudar:

¿Se le ve constantemente triste?

¿Da la sensación de estar vacío de sentimientos?

¿Nada le conmueve, emociona o enfada?

¿Explica que todo le sale mal?

¿Qué no tiene suerte en la vida?

¿Habla muy poco del futuro y si lo hace apenas pone esperanza al hacerlo?

¿Manifiesta que no es capaz de hacer nada bien?

¿Se siente con culpa por ese presente que describe tan oscuro?

¿Está irritable la mayor parte del tiempo?

¿Ha perdido interés o placer para realizar actividades que con anterioridad disfrutaba?

¿Come a deshoras?

¿Duerme a deshoras?

¿Se siente excesivamente cansado todo el día?

¿Tiene problemas para concentrarse?

¿Se le nota más ansioso o inquieto que antes?

¿Tiene problemas para tomar decisiones?

¿Se ha separado de su grupo de amigos?

¿Ha dejado de hacer actividades propias de adolescentes como salir con los amigos?

¿Tiene tendencia a no dar valor a objetos que para otros sí la tienen?

¿Tiene conductas autodestructivas como morderse las uñas hasta extremos de dolor?

¿Ha intentado autolesionarse?

¿Ha hablado alguna vez de su propia muerte o del suicidio?

¿Es incapaz de describir cinco actividades que le proporcionarían felicidad?

¿Su videojuego favorito ya no le reporta diversión?

¿Ha dejado de practicar deporte?

¿Apenas habla de sus sentimientos con otros?

¿Ha expresado en voz alta que su único deseo seria dormir para siempre?

¿Toma alguna sustancia tóxica para su organismo?

Ante la mínima sospecha que el adolescente puede estar bajo un cuadro de depresión es importante visitar al especialista para evitar que la enfermedad vaya en aumento. Siempre recordando que los síntomas deben permanecer manifestados en el tiempo y que deben causar un malestar o deterioro significativo en la funcionalidad del adolescente.