Actualmente, los principales actores políticos en el mundo tienen perfiles en Facebook, Instagram, Twitter y YouTube. Pero el uso de las redes sociales en la comunicación política comenzó en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de 2008, donde el expresidente Barack Obama integró estos canales en su estrategia de campaña y ganó las elecciones. Para Agustina Chiaravalli, Social Media Manager de White Rabbit, hoy la política no podría existir sin las redes sociales: “la manipulación de distintos temas, para su viralidad o alteración, comienza siempre en el mundo virtual y luego, sin dudas, repercute en la política”.

Fake News, social bots, publicidad geolocalizada y filtros burbuja

En la primera entrevista que Donald Trump dio luego de ser elegido como presidente del mismo país en 2016, él mismo afirmaría que le debía su triunfo a las redes sociales: “Creo que las redes sociales son más poderosas que el dinero de campaña”, aseguró. Para Agustina Chiaravalli, Social Media Manager de White Rabbit, hoy la política no podría existir sin las redes sociales:“la manipulación de distintos temas, para su viralidad o alteración, comienza siempre en el mundo virtual y luego, sin dudas, repercute en la política”. Y agrega: “desde la elección de Obama en adelante, los políticos de todo el mundo comenzaron a compartir no solo propuestas políticas, sino también su intimidad, como fotos familiares, aficiones u opiniones personales, intentando generar una relación más cálida e íntima con los votantes.”

Es que luego de estos grandes hitos que revolucionaron el universo digital, Internet se visualiza como el medio para incrementar la popularidad de opciones o actores políticos sin necesidad de invertir en medios de difusión tradicionales como la televisión o la radio, que además son más costosos que los digitales.

“Se trata de una revolución absoluta para las campañas políticas, tal y como las conocemos en comunicación”,señala Laura Sali Pérez, CEO de la misma compañía. “El boom tecnológico y el uso de las redes sociales nos han permitido volver a un proceso electoral más «cercano» e inmediato, donde los políticos pueden establecer contactos directos con la población, conociendo sus necesidades realesañade. Por un lado, las redes sociales privilegian el sensacionalismo, la exacerbación y la dramatización, y esto genera una mayor polarización política. De ese modo, el universo político se vuelve más emocional. Por otro lado, la agitación mediática le ha resultado más funcional a la derecha, que ha entendido mucho mejor el funcionamiento de los canales digitales, ganando terreno en países donde nadie se imaginaba que volverían a gobernar.