de Curriculum y Trabajo (www.curriculumytrabajo.com)

Hablamos de que vivimos inmersos en un cambio constante, de los entornos VUCA, de la transformación digital y de la gestión del tiempo… Y hablamos de ello como si fueran conceptos abstractos, que no podemos “aterrizar” en nuestro día a día, cuando en realidad cambio, desarrollo y evolución marcan cómo somos, cómo trabajamos, y hasta cómo buscamos empleo. Sí, también las herramientas que utilizamos cuando perseguimos un cambio profesional evolucionan y eso implica que debemos transformarlas.

En relación a estas herramientas de búsqueda, el currículum es tu principal instrumento para presentarte a una empresa cuando optas a una vacante, así que démosle la oportunidad de evolucionar sin dejar de responder a tus necesidades y a tus motivaciones.

¡Elige un tipo y modelo de currículum que hable de ti

El formato del currículum debe responder a la necesidad que tengas de mostrar en él, así que antes de elegir un formato, recoge toda la información que quieras que aparezca, ordénala, estructúrala, no elimines nada de momento aunque haya información repetitiva –ya tendremos tiempo para eso- y analízala.

Ya sabes cuáles son los apartados que debe tener tu currículum: datos personales, formación, experiencia… ¿Ya está?

¡Añade tu perfil profesional, tus habilidades -no sólo idiomas o conocimientos técnicos-, valora añadir algún logro profesional o incluso formativo, publicaciones o colaboraciones y tus redes sociales profesionales!

A partir de recopilar toda esta información, analiza:

La longitud del CV
¿Cuánto ocupa tu currículum? Sin obsesionarte con que ocupe una sola página, intenta ver si hay información que se repite, si por ejemplo hay varias experiencias profesionales que comparten las mismas funciones.

Fíjate si además de las experiencias relacionadas con tu objetivo profesional, tienes muchas otras que no tienen que ver con él. Entonces, empieza a eliminar información repetida o que no sea relevante para tu propósito.

Si consigues que tu currículum tenga una o dos páginas, estará perfecto. Si no lo consigues, puedes tener un currículum más resumido para una primera aproximación a las empresas y otro currículum ampliado para las siguientes fases del proceso de selección.

Recuerda que el objetivo del currículum es conseguir una entrevista. Si te extiendes demasiado, causará sensación de pesadez y no lo vas a conseguir.

Cuál es tu sector
El currículum eres TÚ pero llega a OTROS. Cuando redactes el contenido y cuando te plantees escoger la forma, debes tener en cuenta a tu interlocutor/a, es decir, en primera instancia debes considerar el sector al que optas.

Aunque no esto no es una ciencia exacta, a priori, existen sectores más tradicionales que otros que “piden” currículums más… pues eso, tradicionales. Currículums ordenados, sin demasiadas filigranas o iconos.

En cambio, otros sectores “esperan” currículums más creativos y atrevidos.

Seguramente, enviar un currículum a una entidad bancaria o a una empresa aseguradora no será lo mismo que enviar uno a una agencia de marketing digital o a una productora de cine y televisión.

Piensa cuál es tu sector objetivo y tenlo en cuenta en tu elección. Si consideras tu trayectoria u objetivo es independiente del sector, arriesga “a medias” o ten más de un currículum y envía uno u otro en función de lo que consideres.

Tus empresa “diana” y tu rol en ellas
El caso es que de la misma forma que has tenido en cuenta el sector, ten en cuenta también tu profesión o puestos de trabajo objetivo.

Busca algo que encaje con ello y, preferiblemente, intenta adaptar ese currículum principal a cada empresa u oferta a la que lo envíes. Para esta parte, la parte de adaptar al máximo tu currículum a la empresa, investiga un poco sobre ella.

No hace falta que hagas una tesis doctoral pero echa un vistazo a su web y/o a su página de LinkedIn, tanto para el contenido como para el formato de tu currículum.

Personalidad
Hay muchas opciones a la hora de escoger un tipo u otro de currículum –ahora las veremos-.

No obstante, elijas la que elijas, tienes que sentirte identificado con él, que “vaya contigo” y con tu personalidad.

La expectativa que crees con tu currículum debe ir acorde con lo que verán de ti cuando te conozcan, así que busca un formato que por originalidad, color y estilo “se parezca a ti”.

Tipos y formatos de currículum

Vamos a hacer un pequeño repaso a las alternativas que tienes, para que tengas un poco de visión global del tema y a partir de ahí selecciones el tipo de formato más adecuado.
Por tipo de currículum:

Cronológico: El CV cronológico es el más habitual. Después de los apartados de datos personales y de perfil profesional (opcional), redactamos la formación y la experiencia profesional –o viceversa-. Ambas están ordenadas cronológicamente, preferiblemente empezando desde la más actual y, desde ahí, “tirando hacia atrás en el tiempo”, es decir, de más actual a más antigua.

Funcional: El CV funcional suele utilizarse como alternativa al cronológico cuando a lo largo de la trayectoria profesional hay saltos de profesión o de sector. En ese caso, optamos por bloques funcionales, agrupando las experiencias de un ámbito –ordenadas a su vez cronológicamente- y por otro lado las experiencias de otro ámbito. Por ejemplo, las experiencias como programador/a informático/a vs. las experiencias como profesor de clases particulares y entrenador/a.

Un “extremo” de CV funcional es aquel que se centra en habilidades y competencias, es decir, que apenas da importancia a las empresas en sí o a las funciones que has desempeñado. Es una opción, especialmente si no tienes apenas experiencia profesional.

● Mixto: El CV mixto o combinado, coge elementos de los dos anteriores. Suele partir del CV funcional aunque también da valor a las experiencias. Tienes que ver cuándo utilizarlo porque puede alargar mucho la longitud del CV. Valora y decide.

Por formato de currículum:

● Tradicional: ¡El CV de toda la vida! Recopilación de datos como si se tratara de tu vida laboral plasmados en un documento Word, serio, frío y nada personal. Esa sería la definición del formato tradicional llevada al extremo. El caso es que como base está bien, pero actualmente las formas son otras y la de los currículums también.
● Europass: Es un formato de CV pesado y a menudo largo porque cada experiencia contiene tantos subapartados que puede hacerse infinito. Nuestro consejo: ¡Sólo si te lo piden expresamente!
● Moderno o creativo: Cuando hablábamos de evolución del CV nos referíamos a esto. Hoy en día tienes la opción de tener un CV actual, visual, atractivo y diferenciador. Este formato reúne todos los requisitos que te ayudan a conseguir tu objetivo: es profesional y a la vez marca la diferencia, puedes adaptarlo a tu estilo e incluso al “tipo” de CV que elijas (cronológico, funcional o mixto). Sin duda, es el que te recomendamos.

● Videocurrículum: ¡El nivel PRO de los currículums! Si tienes la oportunidad de tener un videocurrículum en condiciones, hazlo. ¡Sin duda! Tendrás que valorar si lo utilizas como primera aproximación o si, en cambio, “te lo guardas” para rematar el trabajo una vez has tenido el primer contacto.
Se trataría de ir in crescendo a lo largo del proceso de selección. Obviamente, puedes enviarlo de primeras si decides arriesgar por, repetimos, el tipo de sector-empresa-posición.

Conclusión

La elección del CV puede parecer una tarea sencilla. Y lo es si tienes claro tu objetivo y los conceptos a tener en cuenta.

¡No le quites valor!

Vale la pena tomarte la elaboración de tu currículum como un trabajo más, así que dedica tu tiempo y pon empeño en ello para conseguir un currículum que no sólo se adapte a ti y a tu marca personal, sino también a la realidad actual.

Reinventarse o morir, ¿no es eso?