En las últimas semanas hemos asistido a todo tipo de fenómenos volcánicos en La Palma. Desde las coladas de lava -el fenómeno más destructivo en este caso, con más de dos mil viviendas destruidas- hasta la emisión de ceniza y lapilli, así como la intensa actividad sísmica. Lorenzo Pasqualini, geólogo de Meteored (tiempo.com), explica el fenómeno de las “bombas”, su origen y sus posibles efectos. En un vídeo que se ha hecho viral en los últimos días se puede apreciar una enorme roca, todavía al rojo vivo por la presencia de magma no solidificado, que rueda a enorme velocidad sobre la ladera del cono volcánico de La Palma, saltando y cayendo a una velocidad sorprendente. Se trata de una bomba volcánica.

 ¿Qué son las bombas volcánicas?

En las erupciones, además de la lava, asistimos a la expulsión de material denominado piroclástico, que puede tener varias dimensiones. La ceniza es el material más pequeño; luego tenemos los ‘lapilli’ (con un tamaño entre 2 y 64 mm) y finalmente están las bombas, también denominadas bloques, que son los materiales más grandes. Las bombas volcánicas tienen un tamaño de más de 64 mm (6,4 cm) y pueden alcanzar dimensiones enormes, de decenas de metros de diámetro. Se forman cuando un volcán expulsa fragmentos de lava de tipo más viscoso. Antes de llegar al suelo, empiezan a solidificar y cuando caen a tierra son muy peligrosas. Se trata de rocas que alcanzan una gran velocidad, pudiendo destruir edificios y resultar mortales para las personas. A pesar del nombre, su peligro no es tanto por la posible explosión de material gaseoso al llegar al suelo, sino por el impacto: las bombas volcánicas pueden ser expulsadas a varios kilómetros de distancia del cráter y por su tamaño son destructivas.

Las bombas volcánicas en la historia reciente

En la historia reciente hay varios episodios de accidentes debidos a bombas volcánicas. Uno se verificó en el volcán Galeras, en Colombia, en 1993: seis personas murieron durante una erupción repentina cuando se encontraban cerca de la cumbre del volcán al ser alcanzadas por estas rocas. En 2018 al menos veinte personas resultaron heridas cuando se encontraban cerca del volcán Kilauea, en Hawaii; fueron alcanzadas por bombas del tamaño de pelotas de baloncesto. Las bombas volcánicas pueden ser, en ciertos casos, enormes; incluso de varios metros de diámetro. Algunas se pueden encontrar cerca de volcanes en todo el mundo, incluso tras pasar siglos desde la erupción. En Canarias se encuentra una de las bombas más grandes y más famosas del mundo, la Bomba Guire, que mide aproximadamente 4 metros por 5. Se encuentra en la isla de Lanzarote, al pie de Montaña Colorada, y  fue expulsada durante el periodo de erupciones de 1730-36.

Alemania también tiene vulcanos

Otra enorme bomba volcánica de gran tamaño se puede observar en Alemania, en Renania-Palatinado. Tiene un diámetro de más de 5 metros y pesa más de 120 toneladas. Fue expulsada durante una erupción de hace más de 10 mil años. Existe documentación de erupciones recientes que han emitido bombas de dimensiones impresionantes. En el siglo XX cabe destacar la erupción del 1975 del Ngauruhoe, en Nueva Zelanda: dos volcanólogos, Nairn y Self, midieron un bloque de lava solidificada de 27 metros de longitud y 15 metros de ancho. Su peso fue estimado en 3000 toneladas. En 1968, en Costa Rica, durante la erupción del volcán Arenal, bombas volcánicas de decenas de metros fueron expulsadas a distancias de kilómetros desde el cráter, a una velocidad de hasta 600 m/s. Una gran extensión de territorio se llenó de cráteres de impacto de hasta 30 metros debido al ‘bombardeo’ de bloques. Además, hay documentos que hablan de bombas volcánicas enormes en las erupciones del Etna y Vesubio en el siglo XVII y XVIII.