El premio Nobel Joseph Stiglitz, el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, y la vicepresidenta y economista jefe del Banco Mundial, Carmen Reinhart, han participado junto con la vicepresidenta primera del Gobierno, Nadia Calviño, en el evento, clausurado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Los ponentes han puesto de relieve la necesidad de actualizar las herramientas para medir adecuadamente el progreso, el crecimiento potencial y la resiliencia económica, teniendo en cuenta la sostenibilidad, desde el punto de vista económico y financiero, pero también medioambiental y social. El economista estadounidense ha puesto de relieve que “la pandemia ha mostrado la falta de resiliencia de algunas economías, las limitaciones en la capacidad de responder a shocks, un área en la que necesitamos desarrollar mejores métricas para evaluar cuán fuerte es nuestra economía”.

Mirando al futuro y el peso que va adquiriendo la incorporación de nuevos indicadores, Stiglitz se ha mostrado confiado en que “si desarrollamos mejores métricas haremos un mejor trabajo a la hora de formular políticas que mejoren nuestra sociedad y el bienestar de nuestros ciudadanos”.

Hacia un PIB+ con más sostenibilidad

En la misma dirección ha apuntado el comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni. “Queremos que la recuperación marque el comienzo de una nueva era de crecimiento sostenido y sostenible. Por tanto, no hay mejor momento para centrarse en las métricas que influyen en la formulación de políticas. Queremos ver cómo podemos obtener una mejor imagen no solo de la cantidad de crecimiento, sino también de su calidad”. Esto no significa, ha añadido Gentiloni, deshacerse del PIB sino ver “cómo podemos convertirlo en una mejor métrica del tamaño real de la economía; y cómo podemos complementarlo con indicadores que puedan conformar el debate sobre cómo asignar los recursos de manera sostenible y equitativa. Es por eso que quizás podamos referirnos a este desafío político como 'PIB +'”. Es necesario este replanteamiento para luchar contra el cambio climático que supone totalmente otra manera de ver la economía.

Crecimiento no puede ser todo

En este sentido, la OCDE, Eurostat o el Banco Mundial están trabajando en el desarrollo de indicadores complementarios que evalúen el desarrollo de las economías no solo desde el punto de vista del crecimiento económico sino de la sostenibilidad ambiental y social. El secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, ha explicado que en la organización llevan muchos años observando cuestiones sobre la calidad del crecimiento –desde hace 60 años-. “Complementamos cifras macroeconómicas como el PIB con indicadores de movilidad social, igualdad de oportunidades, sostenibilidad y otros”. Cormann ha afirmado que “el PIB es una medida objetiva importante”, pero ha reconocido que “las herramientas de medición que miran más allá del PIB son importantes para llevar a la conversación pública cuestiones que muestran la complejidad y la multidimensionalidad de lo que importa a las personas en las sociedades”. Por otro lado, ha recordado que los indicadores por sí solos “no son suficientes para convertirse en las guías de los cambios que necesitamos, a menos que se utilicen sistemáticamente en la elaboración de políticas”. Crecimiento ya no puede ser el camino, dice Christian Felber que promueve desde años la economía del bienestar.

Así lo ha expuesto la vicepresidenta y economista jefe del Banco Mundial, Carmen Reinhart, quien ha incidido en que uno de los puntos centrales del trabajo de esta institución es analizar el nivel de pobreza de manera multidimensional. “Podemos hacerlo mejor midiendo otros aspectos, más allá de la renta y del consumo, más allá de las métricas monetarias”, y ha mencionado la necesidad de incorporar, entre otros, los niveles de acceso a infraestructuras básicas, o a una cesta básica de alimentos”. El seminario ha sido clausurado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien ha insistido en que “el PIB es una variable fundamental para medir el desarrollo económico, pero no tiene la capacidad de reflejar aspectos esenciales como la sostenibilidad medioambiental y otros factores que determinan el bienestar de un país”. Entre ellos, el presidente ha apuntado la desigualdad porque “la distribución equitativa sigue siendo una asignatura pendiente”. El presidente ha valorado positivamente la celebración de seminarios como el realizado hoy porque “estos debates son fundamentales, necesarios e imprescindibles si queremos corregir muchos de los errores que se cometieron en el pasado y mirar al futuro con muchísimas más garantías”.