La Conferencia Internacional del Trabajo (CIT) denuncia que no hay dignidad en el trabajo y, que sin dignidad, no hay justicia social.

Un acuerdo histórico contra la violencia laboral

En un Convenio se reconoce que la violencia y el acoso en el mundo del trabajo "pueden constituir un incumplimiento o una inobservancia de los derechos humanos... y poner en riesgo la igualdad de oportunidades, y que son inaceptables para lograr un trabajo decente, e incompatibles con este". La "violencia y el acoso" se definen como comportamientos, acciones o amenazas "que tengan por objeto, que causen o sean susceptibles de causar, un daño físico, psicológico, sexual o económico". Por otro lado, se recuerda a los Estados Miembros que tienen la responsabilidad de promover un "entorno general de tolerancia cero".

El Convenio al que algunos de los delegados y medios se refirieron, informalmente, como la respuesta al MeToo en el ámbito laboral, tiene un valor único para poner fin a la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, incluidos la violencia y el acoso por motivos de género, y presenta importantes elementos novedosos.



Nueva norma para casos de violencia

A su vez, la norma reconoce que en los casos de violencia y acoso pueden participar terceros, por ejemplo consumidores, proveedores de servicios, entre otros. Para empezar el ámbito de aplicación. El objetivo de la nueva norma internacional del trabajo es proteger a trabajadores y empleados, con independencia de su situación contractual, incluidas las personas que realicen actividades de capacitación, pasantías y formación profesional, los trabajadores cuyo contrato se haya rescindido, las personas que realicen labores de voluntariado o busquen trabajo, y los solicitantes de empleo. En virtud de la norma se reconoce que "individuos que ejercen la autoridad, las funciones o las responsabilidades de un empleador" también pueden ser objeto de casos de violencia y acoso.