Valencia es una de las ciudades que  más ha sufrido la corrupción en España. La ciudad ha sido la cuna de la burbuja inmobiliaria y de la corrupción sistemática del Partido Popular durante 20 años. Desde hace dos años el rumbo de esta ciudad ha cambiado por completo y se ha convertido ya en destino favorito para los estudiantes de Erasmus y para los inversores. El nuevo Gobierno municipal y regional cuida ahora la sostenibilidad de cada céntimo que se gasta y de cada paso que se da. Valencia vuelve a estar donde tiene que estar: en la vanguardia del diseño y de la arquitectura.

guiadeltrabajo.com ha entrevistado a Ramon Esteve, el Fundador de un estudio de arquitectura avantgarde de esta zona: Ramón Esteve Estudio.

¿Quedan todavía heridas de la burbuja inmobiliaria en Valencia?

Posiblemente la mayor herida sea que Valencia fue una ciudad que se expandió en sus bordes de forma excesiva, sin llegar a consolidar la trama urbana existente. Una de las muestras es que tiene dentro de su área urbana un registro de más de mil solares sin edificar. Como en casi todo el país, hubo una depreciación del valor de la vivienda por la caída de la demanda. Ahora mismo se está recuperando y se están comenzado a edificar nuevos solares, y así comenzando a consolidar la trama urbana.

¿Cómo ha afectado la crisis a tu empresa y cómo la habéis superado?

Por supuesto que nos afectó una coyuntura tan negativa, pero en menor medida que a otros estudios de arquitectura dada la diversidad de nuestro trabajo: desde diseño de producto, diseño interior, arquitectura residencial y equipamientos. Nos afectó más en el sentido en que nuestros clientes dejaron de invertir en nuevos proyectos, pero nos sirvió para optimizar más los procesos internos y ser más competitivos.

¿Estar en Valencia te ayuda en tu negocio?

La parte negativa es que Valencia no tiene la visibilidad ni el músculo económico de Barcelona o Madrid. Lo positivo: es una ciudad muy equilibrada en cuanto a calidad de vida y oferta de oportunidades. Los costes de vida y de infraestructura son reducidos con respecto a ciudades mayores. Por otro lado hay mucho talento a la hora de contar con profesionales para tu equipo y en estos momentos desde Valencia podemos trabajar en cualquier lugar del mundo.

¿Qué porcentaje de vuestros clientes son extranjeros?

Varía según los años, pero de media entre un diez y un veinte por cien de nuestros clientes son extranjeros.

¿Crees posible una evolución como Cataluña en Valencia?

En sentido positivo, en cuanto a llegar a ser una referencia económica, creo que sí. Valencia es una potencia industrial a nivel nacional y creo que va a seguir creciendo. En política, Valencia es muy equilibrada, no tiene el sentimiento que ha llevado a Cataluña a la deriva, aquí somos mucho más pragmáticos y creo que estamos en un buen momento en todos los sentidos.

¿Es positivo la fuga de empresas catalanas a Valencia?

Es positivo que vengan empresas a Valencia sea de donde sea. No creo que las que vengan de Cataluña vayan a ser significativas para la economía, lo que sí que puede beneficiarnos es que con la situación actual, Valencia gane en interés y en visibilidad nacional e internacional a la hora de hacer inversiones.

¿Ha mejorado la construcción en el litoral de la Comunidad?

Creo que está mejorando pero, en mi opinión, con demasiada lentitud. Sería necesario hacer un plan de reestructuración del litoral con criterios revisados, pero veo difícil poner a todos de acuerdo. La opinión pública está muy sensible a lo que sucede en la costa y eso es muy positivo. Hay que hacer cosas, pero es importante que se hagan con buen criterio y que el resultado sea el de un paisaje de referencia donde todos queramos estar.

¿Es Valencia una cuna de diseño y creatividad? ¿O sigue siéndolo Barcelona?

Valencia es una referencia internacional en lo que a diseño se refiere. Barcelona siempre ha ido por delante, pero ahora mismo no tengo claro que siga siendo así. En Valencia hay mucho talento y mucha energía, hay escuelas y universidades de diseño y lo más importante, hay una industria que cada vez es más consciente del valor añadido que los profesionales del diseño aportan al producto. Creo que es el momento de Valencia.