Un artículo del 18 de enero de 2016 publicado en el periódico El Mundo, ha puesto en evidencia los fallos más sonoros del sistema universitario español. La Universidad española es otro fracaso del sistema educativo español. ¿De cuál sistema? Del que sea. Aquí nada es racional y dentro de su irracionalidad tampoco funciona.

"Formación profesional" made in Spain no debe costar mucho según las empresas

Pero la solución para algunos es que se gasta poco. Una norma básica en la racionalización de empresas es que primero organizar y después gastar. Pero nuestros políticos no saben ni conocen ni han vivido en una empresa, donde el dinero no llueve como en lo público y además la mayoría no sabe de cuentas ni de objetivos ni de resultados ni de funcionalidad ni de responsabilidades. Sucesivamente, desglosamos los fallos más salientes, ampliados con las opiniones de algunos lectores.

Escasa competitividad en la universidad privada y pública

El nivel de la universidad española en general no es competitivo. No por su estilo de funcionamiento o por sus infraestructuras, sino por el modelo: si hay universidad para todos, en todas las ciudades y con todas las licenciaturas. Es imposible que haya calidad con los presupuestos que se manejan. Es un debate que que nadie quiere porque es políticamente incorrecto, aunque un día la realidad nos dará en la cara. Socialmente es muy democrático, pero es costoso en recursos y mantenimiento y desgraciadamente muy inoperante.

Genera demasiados licenciados, ingenieros y arquitectos.

A la larga no lleva mucho beneficio social porque produce un gran número de licenciados por el mercado laboral que no tiene ofertas de trabajo para ellos. A ésto hay que añadirle el gran nepotismo, lo que hace que no se aporte la financiación necesaria a los proyectos interesantes, si no a las personas conocidas.

No hay diferencia salarial para los que producen y los que no: aquí todo el mundo es igual. El café para todos, la ideología igualitarista llevada al extremo, la paulatina imposición del pensamiento socialista ha creado una sociedad que no sabe competir y necesita importar a talentos, a los que ahora ponen trabas (como la reciente Ley de Extranjería que impide a las entidades privadas contratar a extracomunitarios). Mientras la universidad española se rija por criterios ideológicos y sectarios y no por criterios de excelencia y calidad, su presencia en el mundo será nula, salvo algunas excepciones como las escuelas de negocios.

Algunas universidades regalan licenciaturas.

Se pone de relieve que se regalan licenciaturas a todo el mundo, sin dar en muchos casos el nivel mínimo exigible, y esto es porque se licencian demasiados, así es normal que cualquier exigencia se quede atrás. Mientras no se comprenda que la universidad no es para todos sino solo para los mejores, independientemente de ingresos económicos por supuesto, no llegaremos muy lejos. Alguien confundió que lo democrático es que vayan todos a la Universidad, cuando debe ser que vayan todos los que sirvan para ello y estén dispuestos a dejarse la piel y justificar así los gastos en impuestos de gente que no la va a usar nunca. Muchos aprobados para tener alumnos al año siguiente, bajando el nivel a mínimo. En España sobran universidades y universitarios a saco, además, en multitud de carreras hay una sobresaturación de licenciados. Los estudios universitarios en otros países no son más exigentes, pero existe una dedicación práctica mayor.

La universidad española es un sistema cerrado.

¿Quién se puede sorprender? Desde la última reforma de 2004 para entrar como profesor debes estar acreditado (hay miles de profesores ya acreditados, ya que es un proceso relativamente sencillo y escasamente competitivo) y posteriormente que te juzgue un tribunal cuyos miembros son elegidos por las propias universidades (habitualmente los propios departamentos). Las posibilidades de que saque la plaza una persona valiosa de fuera son 0%.

Muy raramente la persona con mayor poder en los departamentos para imponer tribunales ecuánimes y de calidad no son precisamente los más valioso, por lo que finalmente termina siendo un tribunal a la carta del poderoso (con gran frecuencia familiar directo de algún importante profesor). En estas condiciones, ¿quién se sorprende de la falta de calidad de nuestras universidades? Además, existe la falta de una movilidad real del alumnado y de intercambios interuniversitarios asociados a proyectos posteriores a los estudios. Alguien también debería entender que no todas las ciudades tienen derecho a tener universidad, con departamentos con 4 alumnos a un coste descomunal por alumno, más barato es dar una buena beca de desplazamiento y que se desplace el alumno y de paso corte el cordón umbilical con las comodidades de casa.

Sobran universidades mediocres y las que quedasen deberían regirse por criterios más profesionales y no simplemente funcionariales. Aquí las universidades dependen en gran medida de las autonomías. O sea que hay universidades casi en cada provincia que es lo políticamente apropiado para los poderes autonómicos pero a las que les faltan recursos. El otro grave problema es que se trata a las universidades como si fueran una parte más de la administración, poniendo como eje la vida de funcionario con sus seguridades, poder discrecional y falta de incentivos. Así, ¿qué se puede esperar más que la mediocridad? Otra cosa seria un milagro. En la universidad y en la administración los mejores puestos son copados por políticos y es imposible que España asuma la cantidad de licenciados, ingenieros, doctores, cuando los mejores trabajos en el sector público se asignan a dedos.

La móvilidad es un mal general de la sociedad española.

Vivimos en un país en el que nadie se quiere mover de donde nació, ni para estudiar ni para trabajar. En España se ha despilfarrado tanto dinero en crear y multiplicar Universidades-nidos. Por último, la universidad española sigue funcionando exactamente igual que con Franco: es un feudo de amigos y amiguetes en el que la mayor parte de los catedráticos y profesores titulares se dedican realmente a sus profesiones y a la universidad le dedican el mínimo minimorum para seguir cobrando. El amiguismo garantiza que no entran elementos discordantes que puedan poner en peligro esta casta garantizando así que nunca va a cambiar este estatus envidiable.

El nivel de exigencia, tanto para profesores como para alumnos, es bajo. Pero el gran problema es que no se permite discriminar alumnos. Mientras en una clase se pueda tener alumnos estrella con alumnos mediocres, no vas a poder ser top. La selectividad es una farsa, hay gente mediocre que yendo a coladero de colegios saca notas suficientes para entrar en cualquier universidad pública. Tampoco tiene la culpa la universidad del bajo nivel de los alumnos que acceden a la universidad, y hablamos de comprensión lectora, de expresión escrita y oral. Para que la universidad funcione no sólo tiene que funcionar su profesorado, sino también su alumnado.

Nuevos profesores necesita España

formación en España.

Algo habrá que hacer con la docencia en primaria y secundaria. Algo tendrán que ver las leyes de educación que hemos tenido. El problema no está sólo en la universidad, que es el techo del edificio educativo. Ésta sólo es el reflejo de los cimientos que conforman nuestro sistema educativo. El nivel en la ESO es terrible: jóvenes que pasan de curso gracias al PIL (promoción por imperativo legal), apoyo nulo a los alumnos más talentosos y todo tipo de dádivas para aquellos que no hacen la o con un canuto, evitando así que engrosen las listas del paro; profesores dando asignaturas que no les corresponden; subvenciones a determinadas etnias por escolarizar a sus hijos aunque éstos, en su mayoría, sólo hagan molestar al resto y calentar una silla, etc.. Licenciados, ingenieros y arquitectos que no sabían redactar un párrafo con sentido, faltas de ortografía y de sintaxis a docenas.... El mal viene de abajo, de muy abajo y se va extendiendo durante los cursos de la carrera, gangrenándose el sistema por completo.

Falta de meritocracia en la universidad española.

Los concursos están amañados desde el principio, incluso los que se convocan por jubilación tienen ya su candidato de la casa. Así, la gente realmente buena se va a la empresa privada, fuera del mundo universitario, y en la universidad española, salvo contadas excepciones, sólo abunda la bazofia. Aún así, en USA, la universidad es competitiva (como si fuese una empresa privada), si un profesor no da la talla lo echan. Allí tienen la presión de tener que publicar artículos, libros, etc.. lo que requiere moverse y estar al día. En España, muchos profesores dan el mismo discurso y apuntes a los alumnos año tras año sin importarles que pasa en el mundo exterior.

El dinero se está utilizando para contratar talentos de investigación extranjeros, porque el profesorado no da de sí, ya que ha entrado en muchísima proporción por clientelismo. Pero lo que crea atractivo docente son los profesores de categoría; la universidad está aumentando sus índices de productividad científica por los talentos importados, pero no está aumentando para nada su capacidad tractora de estudiantes foráneos por lo ya dicho.

Demasiado nepotismo en la universidad.

Clientelismo significa que el profesorado en muy alta proporción no son personas de estudio, sino gente de redes de partidos-sindicatos, o sea trepas de plataforma. La universidad debe ser el templo del saber, de la excelencia, donde estén los mejores, sin que la ideología sea una tacha o una ventaja. Las cátedras son reinos de enchufismo, donde la productividad laboral es ínfima, los salarios tampoco son para tirar cohetes a no ser que seas catedrático, y lo que prima no es la valía sino el peloteo y la sumisión con un sistema de selección caduco. Hay mucha casta universitaria que no le interesa evolucionar. Las plazas se preadjudican a dedo.

Cualquier persona que haya estudiado como mínimo dos años en una universidad española conoce perfectamente los motivos de su fracaso, sin necesidad de informes que lo respalden. Todo alumno acaba conociendo qué profesor es más flexible a la hora de poner mejor o peor nota, las materias en las que aprobar es más sencillo, incluso formas de conseguir los exámenes antes de tiempo. Y si protestas hacen oídos sordos, pues se cubren unos a otros. La universidad española a día de hoy no tiene solución. Mucho tendrían que cambiar las cosas, pero los que pueden cambiarlo no tienen la intención de hacerlo.

No hay diferencia salarial para el profesorado.

Ese es el problema, que no hay diferencia salarial. La clave sería que el sueldo estuviera ligado no sólo a los méritos de investigación, sino a los logros docentes. Y hay medios para poder hacerlo: encuestas al alumnado, grado de coordinación docente, evaluación de la calidad del material didáctico, evaluación de la planificación de la asignatura, grado de aprobados (esto último con matices). El sistema de quinquenios actual es obsoleto; ha sido tachado de corporativista. El sistema de profesorado vitalicio, profesores que no se actualizan en la vida y usan para dar clase los papiros con que estudiaron ellos, ningún incentivo por productividad, por supuesto....

En teoría existe la figura de profesor de investigación, pero en casi ninguna universidad se está desarrollando su implantación. La docencia que le quitan a unos se la dan a otros, a los que menos investigan. ¿Es criticable que el profesor universitario investigue? Hay que tener en cuenta que al profesorado universitario se le evalúa, además de por sus méritos docentes, por los de investigación. Es más, a las universidades también se las investiga por su investigación y la capacidad que tienen de investigar, y también existen unos rankings. Si no se investigara, entonces estaríamos aquí criticando que la universidad española no sale en los rankings de investigación.

Las empresas privadas no invierten en la universidad

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En EEUU las empresas, muchas, invierten en las universidades. ¿Cuántas lo hacen en España? ¿Cuántos mecenas españoles tiene la universidad española? Es en la práctica donde falla: cualquier carrera allí está orientada hacia el mundo empresarial desde el primer año. En carreras tipo Administración de Empresas se fomenta la creación de una empresa real como una parte del desarrollo de la misma, y en carreras técnicas es bastante habitual que el estudiante acabe formando parte de la empresa donde realiza las prácticas. ¿Y aquí? Estamos de acuerdo en que hay muchas universidades y quizás habría que hacer un gasto más racional, pero también una cosa, cuanto mayor sea el nivel educativo de la sociedad, más preparada estará para afrontar su futuro.

La universidad en España no tiene como finalidad promover hombres cultos y preparados para llevar delante la empresa, la docencia y la investigación. La izquierda politizó la Universidad desde 1983 y ha buscado crear una masa de alumnado que coparan la sociedad de forma que otras maneras de pensar fueran censuradas indirectamente, de ahí el desastre que sufren los jóvenes y el resto de la sociedad. Esa es la clave, se ha creado una secta de sindicalistas funcionarios que quieren perpetuar vivir como reyes mientras adoctrinan a los jóvenes para pensar como ellos quieren, no para tener profesionales en las empresas, docentes de calidad e investigadores independientes y válidos, Pero la calle es lo quiere al parecer.

Hay cosas más importantes que no sólo no se valoran sino que hasta se penalizan (un calco del resto de la sociedad): innovación, desarrollo, honestidad, diversidad, emprendimiento, verdadera vocación por lo que se estudia, empresas y gente que inviertan en ideas y no en "primos", "amigos" o "yernos", que las empresas españolas no sólo vean el dolar en recortar gastos y explotar a los trabajadores y si en patentes y novedades, etc.. Todo esto es lo que lastra a las universidades de España al fondo del mar y así mismo a sus estudiantes.

La imposición de las lenguas autómicas.

La imposición de idiomas vernáculos, prácticamente desconocidos en todo el mundo. En Cataluña la práctica totalidad de las clases son en catalán, y lo mismo sucede en el País Vasco, con lo cuál los sudamericanos, por ejemplo, prefieren ir a USA o a Inglaterra, dónde aprenderán inglés, que sirve para andar por todo el mundo, mientras que el vascuence y el catalán realmente son dos idiomas para andar por casa. Es que no sólo no es posible estudiar en inglés en una universidad pública española, sino que para colmo, en un 30% de universidades españolas hay contenidos obligatorios en idiomas regionales como el vasco o el catalán. En Cataluña, Comunidad Valenciana o Baleares muchos profesores dan las clases sólo en catalán y cuelgan los apuntes sólo en catalán, o las webs de esas universidades no están íntegramente traducidas al castellano ni al inglés. En fin, este panorama es un fiel reflejo de la España provinciana que nos ha traído la descentralización político-administrativa, que para colmo, a algunos todavía les parece insuficiente.

En España no se valora la inteligencia.

La universidad española no motiva ni incentiva a sus alumnos, más bien los aburre. Ismael Sierra, que hace unos meses apareció por las páginas de los periódicos gracias a sus medallas en olimpiadas matemáticas. Eso aquí cuenta cero para entrar en la universidad. Ahora mismo, el chaval debe andar por Cambridge, cuyo Trinity le había ofrecido plaza antes de acabar segundo de bachillerato. En situación similar, Pablo Boixedo, que tras terminar en Cambridge siendo el mejor expediente de matemáticas se va a hacer un máster a EEUU. Porque resulta que Cambridge se rifa a las promesas matemáticas mientras que aquí, no se sabe qué nos rifamos.

Y es una de las muchas causas, que como apuntan por ahí, si nos ponemos a enumerar, no paramos de contar. Como los alumnos extranjeros no vengan a hacer el botellón y pasárselo bien, aprender, lo que se dice aprender, más bien poco. La conclusión es sencilla: si se trata de pasar unos meses de "cursillo universitario", fiesta, cachondeo, buen tiempo, y todo muy barato, inteligentemente el objetivo es España. Si se trata de una formación más a largo plazo, seria y robusta, evidentemente el objetivo es Francia, Inglaterra, Alemania. "España es un país de picaros", eso lo decimos nosotros para autoconsolarnos.. No nos engañemos, "España es un país de garrulos y retrasaillos", es lo que se dice de verdad de los Pirineos hacia arriba. Y un larguísimo etcétera.

Rankings de universidades para ver dónde está España a nivel mundial

Shanghai Ranking

Topuniversities

Observatorio.

endogamia

de Silvia Mingarelli