de Andrés Fernando Tejero González

A pesar de la incertidumbre sobre los cambios sociales que acompañarán al calentamiento global durante las próximas décadas, existe un creciente interés por anticipar los efectos que el cambio climático puede acarrear en los principales sectores económicos.

El turismo, como actividad económica altamente sensible a las condiciones climáticas, está empezando a suscitar el interés de la literatura de referencia. Las diferentes perspectivas utilizadas para evaluar las consecuencias del cambio climático coinciden en señalar una pérdida de mercado para los destinos templados que desincentivaría los tradicionales flujos de norte a sur que se reproducen cada año desde el surgimiento del turismo de masas.


Cambios en el turismo de cruceros

De esta manera, bajo un escenario de cambio climático con un incremento de 1 ºC sobre la temperatura global, España sería el tercer país más perjudicado (por detrás de Méjico y Hong Kong) dentro del grupo de los 25 más importantes. Estudios similares refuerzan las previsiones de pérdida de cuota de mercado para el turismo internacional hacia España como consecuencia del calentamiento global.

De esta manera, a nivel mundial y tomando como referencia las condiciones óptimas para la realización de turismo, Amelung et al. (2007) prevén una importante pérdida de cuota de mercado para la mayor parte de los destinos cálidos y templados del mundo que sería compensada, solo en parte, por el mayor atractivo de las zonas más septentrionales y meridionales del planeta. Por otra parte, teniendo en cuenta la elevada cuota de mercado que suponen para España los turistas británicos (27,4 %) y alemanes (17,5 %), Maddison (2001), Hamilton y Tol (2007) y Rosselló et al. (2010) vaticinan que las salidas de turistas internacionales desde estos países frenarán su crecimiento ante diferentes escenarios de cambio climático.





El turismo de cruceros es uno de los sectores que más interés despierta debido a su creciente expansión y a las numerosas críticas que recibe de parte del activismo ecologista. En general, se suele convenir en que, aunque el turismo de cruceros está asociado con una participación relativamente reducida en el conjunto global de actividades turísticas, en cambio, atendiendo a su potencial crecimiento, se ha observado una dinámica de expansión y dinamismo muy superior a la observada en otros segmentos turísticos.

La oferta de este segmento está presente en otras líneas de investigación, muy marcadas por la notable concentración en un pequeño número de compañías a nivel mundial. La concentración también caracteriza la distribución geográfica de las rutas y destinos visitados, siendo el Caribe el área de mayor actividad crucerística, con mas del 30 % de la capacidad desplegada, y el Mediterráneo, en una segunda posición, con valores cercanos al 20 %.

España aprovecha el turismo de golf

España es el país líder en el turismo de golf en Europa, ya que recoge el 40 % del mercado continental (International Association of Golf Tour Operators, 2013). El número de campos de golf en España ha crecido un 155 % desde 1995, hasta alcanzar un total de 414 en 2014. Así mismo, como señalan Hudson y Hudson (2010), muchos investigadores han concluido que los turistas de golf realizan un mayor gasto diario que los turistas de sol y playa, como hemos comentado en alguna otra ocasión, y, por tanto, aumentan el ingreso del turismo. Por todo ello, sería recomendable elaborar un estudio sobre este mercado turístico enfocado en superar la estacionalidad concentrada en España en los meses de verano.

Gana el turismo rural en España

Este segmento puede aprovechar la vuelta al campo ocasionada por el cambio climático y sus efectos sobre la vida en la ciudad, que se adivina desapacible. Centrándonos en la comercialización del turismo rural, los alrededor de 6.000 alojamientos rurales legales censados actualmente en España, así como las empresas y centros de actividades que trabajan en sus entornos —oferta complementaria—, utilizan los siguientes canales de comercialización:

Canales convencionales de comercialización/distribución: operadores y agencias
mayoristas, agencias minoristas especializadas regionales, nacionales y extranjeras.

Canales especializados de comercialización de turismo rural: portales y webs
en Internet, centrales de reservas, asociaciones culturales, cívicas, clubes y federaciones
deportivas, tiendas, comercios, guías de turismo rural, departamentos de viajes de empresas, operadores de incentivos y outdoor training o juegos de empresa al aire libre, comercialización directa, ferias especializadas (de turismo interior, turismo rural), workshops, bonos, agrocheques, etc.

 

La caída del turismo en España ya se siente

Sectores como la agricultura, con una fuerte dependencia de las condiciones climatológicas y que, al mismo tiempo, gozan de una extensa tradición investigadora en el campo de la economía, han centrado los principales esfuerzos por parte de la literatura especializada. Sin embargo, el turismo, a pesar de su evidente dependencia de las condiciones climáticas, ha quedado relegado a un segundo plano, probablemente por su escasa presencia dentro de la literatura económica.

En esta misma línea, pero con un horizonte más lejano, Hein (2007) predice un descenso del 20 % anual en la llegada de turistas a España para el 2080. Aunque las limitaciones de este estudio son patentes al incluir, únicamente, algunas regiones y no considerar los efectos del crecimiento de la renta y de la población, los resultados son ilustrativos al considerar, por primera vez, la heterogeneidad climática de las regiones españolas y la distribución estacional de los turistas a lo largo del año.

De esta manera, se prevé que el descenso en la llegada de turistas se acentúe especialmente en verano (con las excepciones de la costa norte y de las islas Baleares), mientras que, durante la primavera y el otoño, se incremente sin que, en ningún caso, sea suficiente para compensar las pérdidas registradas durante el verano.

La incertidumbre de los datos

Aunque los resultados aparecidos hasta el momento sitúan a España en un escenario claramente negativo, cabe apuntar que los modelos desarrollados hasta el momento se han basado principalmente en datos agregados internacionales y anuales, lo que dificulta el análisis en profundidad de un sector caracterizado por una marcada estacionalidad y distribuido heterogéneamente por el territorio español que, además, presenta diferencias significativas en términos de condiciones climáticas.

Tomando como referencia el mercado interior, los resultados empíricos del modelo de elección discreta estimado en este artículo han permitido identificar la temperatura como un factor relevante para determinar la probabilidad de visitar un destino de la costa peninsular específico.

Así mismo, la existencia de efectos no lineales entre la temperatura y las probabilidades de elección ha permitido identificar, para cada una de las temporadas definidas, los umbrales de temperatura más allá de los cuales un aumento de estas puede derivar en un incremento o un descenso (según el caso) de la utilidad marginal de la visita y, por consiguiente, de la probabilidad de elección del destino.




España sufre ya

Los resultados generales muestran que, en temporada alta, las provincias costeras situadas en el rango alto de temperaturas podrían ver perjudicada su cuota de mercado a favor de aquellas provincias con temperaturas menores, ante un escenario de aumento generalizado de la temperatura. Durante la temporada media, aunque los resultados son similares, se aprecia un menor efecto sobre la utilidad, dando a entender que el potencial de pérdida/incremento de atractivo climático es menor. Finalmente, en temporada baja, se observa cómo un incremento en la temperatura afectaría negativamente a la utilidad de los turistas en todas las provincias.

El tramo de utilidad decreciente en el que se encuentran las provincias españolas podría relacionarse con la existencia de numerosas estaciones de esquí, situadas precisamente en provincias españolas costeras, que verían mermado su atractivo ante un escenario de aumento de las temperaturas.

En cualquier caso, el balance general anual efectuado a través de las dos simulaciones apunta a que las provincias costeras más cálidas se verían perjudicadas por un aumento de las temperaturas mientras que las más frías podrían verse beneficiadas de este mismo incremento.

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