Según un estudio del Ayuntamiento de Madrid, los horarios flexibles, que hoy son el 8,1% del total, pasarán a ser del 41,9%. En un futuro, el papel histórico de las mujeres como cuidadoras pasará a otro plano totalmente diferente al afianzarse su inserción e igualdad, esto coincidirá con la falta de personal en el ámbito sociosanitario.

Una vida laboral de cambios constantes

El futuro del trabajo estudia el crecimiento del empleo en diferentes sectores entre los años 2013 y 2033. Según distintos análisis, la fuerza del trabajo de la generación millennial, nacidos entre 1984 y el 2000, así como la post-millennial, nacidos a partir del 2001, observarán el mundo como su portal de empleo y estarán acostumbrados a crear y gestionar su propia marca personal a través de las redes sociales desde muy jóvenes, serán más internacionales, con mejores capacidades interculturales, inclinados a emprender y con una mejor adaptación al entorno, en comparación con los profesionales de hoy. Además, una persona podrá cambiar, ya no de empresa, sino de profesión, más de una vez y de dos a lo largo de su vida laboral.


Trabajo feminino demandado

En este escenario, se prevé que el nuevo mercado laboral necesitará más recursos para la innovación y la formación. Asimismo, cambiarán las modalidades de flexibilidad en las organizaciones. Actualmente, un 54,8% trabaja en la oficina en horario fijo, dentro de 15 años este porcentaje caerá a un 5,1%. En cambio, los horarios flexibles, que hoy son el 8,1% del total, pasaran a ser del 41,9%. Con la revolución industrial 4.0 los trabajos abrirán oportunidades al talento femenino.

El papel de las mujeres en un futuro, a nivel sociológico, con mayor inserción e igualdad, llevará a un descenso en su dedicación al cuidado de las personas, papel protagonista durante siglos; asimismo, faltará personal en el ámbito sociosanitario.

Otro de los puntos que se llevan a primer plano es la Renta Básica Universal. La intención es consolidar un modelo más eficiente que puede llegar a tener efectos en la salud de las personas. Como ejemplo, en Finlandia se constata que entre la ciudadanía que recibe una renta básica han disminuido los niveles de estrés, están más relajados y buscan trabajo de manera más activa.