Guiadeltrabajo.com habla con la dramaturga Eva Redondo. Al terminar la carrera de publicidad y PR, se traslada a Madrid donde estudia Interpretación en Guindalera Escena Abierta (Juan Pastor) y Guión en La Factoría del Guión (Pedro Loeb). Durante los últimos años, su labor dramatúrgica y de puesta en escena incluye: Mujeres Pioneras de la Ciencia Española y  Caminando y Cantando. Ahora mismo se puede ver su obra Cuidado con el perro en Madrid.

¿Cuándo supiste que te ibas a dedicar al teatro?

De forma inconsciente, creo que lo supe desde siempre. Con cinco años, mi madre me leyó una cantidad innumerable de actividades extra-escolares que organizaba mi colegio y yo, sin dudarlo, elegí teatro. Además, tuve la suerte de que mi profesora de quinto de EGB nos diera libertad para que los viernes por la tarde pudiéramos desarrollar actividades creativas. En ese momento, empecé a escribir pequeñas obras de teatro que después representaba con una amiga. El teatro siguió acompañándome a lo largo de la infancia y también en el instituto. Sin embargo, a la hora de elegir carrera nadie me dijo que pudiera ser una salida profesional, así que opté por la Publicidad (¡menos mal que en mi Facultad también había grupo de teatro!).



¿Has sido antes escritora?

No. Cuando terminé mi carrera me trasladé a Madrid y estudié interpretación. Luego me interesó el guión de cine y, finalmente, llegué al estudio de la dramaturgia. Soy actriz, dramaturga y directora, lo que me permite tener una amplia visión de la escena.

¿Qué hay que estudiar para llegar al teatro?

Para ser dramaturga, existe una licenciatura oficial en las distintas escuelas de arte dramático de cada comunidad autónoma. Esa podría ser una opción: inscribirse (en el caso de Madrid) en la RESAD. Por otra parte, puedes formarte de manera independiente cursando talleres con dramaturgos/as. Existen cursos de dramaturgia en el Nuevo Teatro Fronterizo (con José Sanchis Sinisterra, a quien considero mi maestro), en el Pavón Teatro Kamikaze, en el Teatro de la Abadía, en la sala Becket de Barcelona, talleres que organiza SGAE, cursos en las universidades de verano, en salas, en escuelas privadas de diferentes ciudades… La oferta es amplia. Lo importante, si se opta por esta opción, es la constancia.



¿Es España un país dónde se aprecia el teatro?

Es difícil que acudan espectadores a las salas de teatro. Hay, digamos, pereza teatral. Creo que en gran parte podría estar asociada al desconocimiento. La mayoría de las personas tuvimos un primer contacto con el teatro en el colegio o en el instituto, donde nos llevaron a ver una obra del Siglo de Oro con la que no conectamos en absoluto y que, con toda probabilidad, nos aburrió. Por eso, mucha gente piensa que el teatro es aburrido y burgués. Sin embargo, la cartelera está llena de obras apasionantes que conectan de forma directa con nuestro presente y en las que cualquiera puede reconocerse.

En la actualidad, estamos viviendo una etapa dorada de la dramaturgia. Esto es algo que se conoce a nivel internacional (así lo manifiestan traductores, gestores culturales y directores de Festivales de otros países) pero el hecho aquí parece pasar desapercibido. Para que el público valore la calidad del teatro que se hace, deben hacerlo también las instituciones. Una política cultural que fomente la creación, la difusión y la pedagogía teatral podría ser un buen antídoto contra la pereza y el desconocimiento.

¿Puedes vivir del teatro?

Sí. Puedo vivir del teatro gracias a mi formación y experiencia en las tres disciplinas que he apuntado antes. Además, organizo e imparto talleres de dramaturgia e interpretación.

Tus obras son como peliculas de acción. ¿Cómo llegas a poner estas historias en escena sin arruinarte?

Jajajaja. Bueno, no sé si son películas de acción. Lo que sí considero es que movilizan emociones y promueven alguna reflexión. La ventaja del teatro con respecto al cine es que, en el escenario, todo puede ser representado. El teatro es el arte de la imaginación. Un escenario vacío puede ser el Polo Norte o el desierto del Sahara. Podemos viajar a un lugar o a otro del planeta sin coste. La única condición es que miremos la escena con los ojos de un niño.

¿Cómo vendes tus obras de teatro?

Generalmente, elaboro un dossier donde incluyo una sinopsis de la obra, las motivaciones que me impulsaron a escribirla, algún fragmento del texto, el reparto, posible estética del montaje (quizá con fotos de referencia) y lo envío a las distintas salas de la cuidad.



¿Cuáles son tus obras actuales?

En este momento estamos distribuyendo Cuidado con el perro, un texto que denuncia la violencia que se ejerce sobre las mujeres en diferentes partes del mundo. Además, me encuentro en proceso de escritura de una obra por la que recibí una Beca de escritura de Fundación SGAE. Si todo va bien, a mediados de junio lo habré terminado.