Más de 1 de cada 3 empleadas de hogar vive por debajo del umbral de la pobreza. Comparadas con el resto de la población asalariada, duplican los retrasos en el pago del alquiler o la hipoteca.

Ser interna 24h por 800 euros al mes

La informalidad limita el acceso a derechos laborales ahora y en el futuro. La diferencia entre el número de empleadas de hogar y las que están registradas en la Seguridad Social aumenta y alcanza las 163.925 personas. De las registradas, la inmensa mayoría no cotiza todas las horas que hace. De 205 mujeres encuestadas, solo 18 veía abonadas las cotizaciones sociales de todo su trabajo.




Oxfam Intermón, en colaboración con el Laboratorio de Derecho Social del Instituto Universitario de Estudios de Género de la Universidad Carlos III, publica nuevos datos sobre la situación de las empleadas de hogar en España, un colectivo que en un 34,3% vive en hogares pobres debido a la precarización e informalidad del sector.

En España, el 4% de la población trabaja en el hogar

Hay más de 630.000 personas dedicadas al empleo del hogar, casi el 4% de la población activa y, según datos oficiales, sufren en mucha mayor medida que el resto de las personas trabajadoras las consecuencias de la informalidad o precariedad. Se trata de un sector económico que, de estar legalmente remunerado, equivaldría al 2,8% del PIB. A pesar de que, sin él, el resto de la economía se vería perjudicada, se ve condenado a la infravaloración y la informalidad.

Aunque aumenta ligeramente el número de personas dedicadas al trabajo en el hogar, desde 2015 disminuye el número de las registradas en la Seguridad Social, lo que permite que coticen por su trabajo. Esta evolución apunta un repunte de la informalidad. La brecha entre las personas que declaran dedicarse al empleo del hogar y las registradas ya se ha incrementado en 10.000 en los últimos tres años. Las personas empleadas de hogar que, a día de hoy, no están registradas en la Seguridad Social y, por tanto, no cotizan ninguna de las horas trabajadas, alcanza ya las 163.925. Lo que limita sus derechos en la actualidad y en el futuro.

Abuso, pero también mucha solidaridad

Hay familias que abusan de las Au-pairs así como de las internas, pero luego hay otras muchas que les dan un verdadero hogar y un buen sueldo, y les organizan los papeles. También existe el otro extremo, algunas internas abusa de la situación de confianza. No obstante, la diferencia entre las empleadas de hogar y las registradas en la Seguridad Social no muestra sino la informalidad en la que viven estas mujeres, ya que de las que cotizan, muchas no lo hacen por todas las horas trabajadas. Una encuesta llevada a cabo por Oxfam Intermón y el Laboratorio de Derecho Social del Instituto Universitario de Estudios de Género de la Universidad Carlos III muestra que de 205 empleadas de hogar, 89 de ellas (un 43,4%) no cotizaba ninguna hora al mes; y solo 18 cotizaba todo su trabajo.




La inmensa parcialidad no deseada o que muchas de estas trabajadoras no estén protegidas de riesgos como el desempleo, el despido o la enfermedad, lleva a que la pobreza supere con creces la del resto de la población asalariada. Mientras que, según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, en 2017, el 16,3% de las personas que trabajaban por cuenta ajena vivía por debajo del umbral de la pobreza, esta cifra subía al 34,3% en el caso de los y las empleadas de hogar.

La ilegalidad no ayuda

Hay una doble moral en España en relación con los inmigrantes sin papeles. No se les devuelve a su país, pero tampoco se les da una oportunidad para ganarse la vida legalmente. No hay indicador que muestre que los hogares dependientes de este tipo de trabajo salgan mejor parados que los demás. Igualmente, 1 de cada 3 de ellos declara que llega a fin de mes con dificultad o mucha dificultad (frente al 23,7% del resto de la población trabajadora por cuenta ajena).

En los últimos 12 meses, el 5,4% ha sufrido algún retraso en el pago del alquiler o la hipoteca, incidencia que se multiplica por 2,13 veces la presente en el resto de la población asalariada. Más de uno de cada dos de estos hogares no pueden enfrentarse a gastos imprevistos. El 15,7% no puede permitirse mantener la casa a una temperatura adecuada en invierno (frente al 8% del resto de población asalariada). Según datos de 2014, a la pregunta de ‘motivo principal para no ir al médico’, el 16,2% contestaba que ‘no se lo podían permitir’, porcentaje que bajaba al 8,3% cuando contestaban empleados y empleadas de otros sectores.

A la hora de analizar todos estos indicadores hay que tener en cuenta que, en muchas ocasiones, no les afecta sólo a ellas; también los niños o las personas dependientes verían mejorada su situación si las condiciones laborales del trabajo en el hogar mejoraran. En el 43,9% de los hogares en los que un adulto ingresa dinero proveniente del trabajo en el hogar , hay niños o niñas. Un 4,5% son hogares monoparentales, prácticamente en su totalidad monomarentales. Si continuamos analizando la composición del hogar, según la EPA, hay aproximadamente unas 6.000 mujeres mayores de 65 años que viven solas y necesitan seguir trabajando limpiando o cocinando en otras casas.