Christian Ogrinz es un técnico de sonido e ama su profesiónEl es diseñador de sonido, o mejor dicho su base de formación es técnico de sonido. Le conocimos gracias a Christian Orginz su último disco “Occident”, una serie de pistas con el sello del Dubsteb berlinés. El álbum combina Reggae, Funk y Fuga: Melodías electrónicas, tocando como una banda, una obra inacabada con ritmos contrapuestos...

Una entrevista con el técnico de sonido: Christian Ogrinz

Lo emocionante e internacional que puede ser el diseño de sonido, sólo se puede saber leyendo la siguiente entrevista.

¿Nos puedes describir tu trabajo? ¿Cuánta pasión requiere?

Mi trabajo como diseñador de sonido va desde el radioteatro, la música para cine, pasando por instalaciones de sonido para exposiciones hasta audiologos, música para anuncios publicitarios, jingles corporativos para empresas, marcas y productos como aplicaciones móviles.

Aún así, ser diseñador de sonido no es un concepto cerrado, por lo que también podemos hacer el ruido de una bolsa de patatas o el de una puerta del coche. Además es un término que también incluye a sonoristas o diseñadores de efectos sonoros para películas.

Mi punto fuerte son los medios, en los que el foco está en la psico acústica, es decir, en el impacto emocional del sonido. La sensación, la percepción y la conciencia son para mí, además de los aspectos físicos de la música y el sonido, el elemento motivador.

La mente por sí sola no puede comprender el mundo: El cuerpo y las sensaciones constituyen una parte significativa de nuestra existencia terrenal. En el ámbito artístico el sonido es un campo muy amplio y para fines comerciales supone una muy buena forma de atraer a la gente.

¿Es Berlín la ciudad ideal para tu profesión?

¡Por supuesto! La ciudad está en constante movimiento, es como una ventana al mundo. Sólo tienes que salir a la calle a pasear para sentirte en medio de la vida. Es una ciudad relativamente pequeña si la comparas con otras grandes capitales europeas.

No es una ciudad donde ya esté todo estabilizado y parado, hay muchísima rotación por parte de todo el mundo que sienta genial. Además, me encanta el aire que se respira en Berlín.

¿Quiénes son tus modelos a seguir y tus inspiraciones?

La música religiosa de Johann Sebastian Bach, su lenguaje formal y su escultura. Su instrumentación me parece buenísima. Su música y su sonido siguen sin aburrirnos después de cientos de años. Otra gran influencia para mí ha sido toda la tradición africana. Desde la música de África Occidental hasta el Hip Hop de la Costa Oeste norteamericana y por supuesto, el Reggae. Todo ello son grandes logros de la humanidad que nosotros nos hemos quedado.

Por ejemplo, creo que el trabajo de James Brown influyó en todo el Funky y sigue presente en toda la música de discoteca contemporánea.

La música electrónica alemana desde sus inicios en los años cincuenta con Karlheinz Stockhausen hasta Kraftwerk quien tanto ha influído sobre Afrika Bambaataa y Timbaland, me parece todo un contemporáneo: la música puede traspasar fronteras, unir culturas y hacerlo como si fuese algo fácil. Tan simple como una relación entre dos personas. Mis raíces musicales son de principios de los años ochenta: Postpunk, New Wave, Breakdance.

¿Qué proyectos tienes actualmente?

Estoy trabajando en el diseño del sonido corporativo de una web para el aprendizaje de idiomas. Estoy creando para la semana que viene el sonido para un vídeo de presentación. Además estoy con una película y un radioteatro. De cara a otoño estoy preparando un nuevo lanzamiento como WASSERTOFF con dos colegas japoneses. Para finales de este año tengo programados algunos WASSERSTOFF-DJ-Set con colegas de Viena con los que estaremos presentes en algunos escenarios europeos. ¡Ah! Y está programada para este verano la producción de varios videoclips en Londres con dos compañeros de Roma, un artista visual y una bailarina.

¿Sueles trabajar con artistas internacionales?

Incluso la música popular vive de la cooperación internacional. La “RDA en la cabeza” que algunas personas -incluso del oeste- tienen, es algo que nunca he podido entender. No digo que tengamos que querer a todo el mundo, pero si tener interés por “los demás”, eso es lo normal y todo lo demás son estupideces. Con la música como lenguaje internacional, lo tengo muy fácil. Uno se entiende con las manos y con los pies (a veces en inglés) y el resto se entiende solo.

¿Qué deseos tienes para tu futuro profesional?

Soy realista dentro del idealismo. Cambiar el mundo ¿que otra cosa podría querer? Hacer música de la que da fuerza, como un sonido bendito. Los proyectos me motivan cuando tienen buen rollo, que no sean sólo por interés personal. Por lo que me gustaría que todo siga yendo como hasta ahora ¡hacia adelante!

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