Dia de la mujer: ¿Es posible romper el techo de cristal?Durante los años 80, en un informe sobre mujeres ejecutivas publicado en The Wall Street Journal apareció por primera vez el término “techo de cristal” (‘glass ceiling’). Desde entonces, la expresión abarca a todo tipo de ocupaciones, desde la ciencia al deporte. Pero, ¿qué significa realmente?...

Romper el techo de cristal

Según la experta en feminismo, Montserrat Barba Pan, el llamado techo de cristal “es una barrera invisible, difícil de traspasar, que describe un momento concreto en la carrera profesional de una mujer en la que, en lugar de crecer por su preparación y experiencia, se estanca dentro de una estructura laboral, oficio o sector”.

En muchas ocasiones, agrega, coincide con la etapa de la vida en la que una mujer trabajadora decide ser madre.

¿Cómo se da este freno invisible?

No se trata de un obstáculo legal, acota Barba Pan, “sino de prejuicios extendidos para confiar en las mujeres puestos de responsabilidad, pagar un salario y otorgar una categoría similar por las mismas funciones al considerar que se conformará con menos, así como sutiles prácticas patriarcales del mundo de los negocios, como el tipo de reuniones, el corporativismo masculino o el amiguismo”.

La pregunta sería, ¿es posible romper ese techo de cristal? Sí, sí se puede pero no debe perderse de vista que, aunque se han alcanzado avances notables en muchos aspectos de la vida cotidiana y que todos los días millones de mujeres trabajadoras en el mundo siguen luchando por obtener mejores condiciones y un mayor reconocimiento a su desempeño, aún quedan pendientes numerosos ejemplos de desigualdad e inequidad entre géneros. La batalla sigue siendo ardua.

Tres ejemplos notables

Durante el reciente foro Women Working for the World sobre igualdad de género, celebrado en octubre pasado en Madrid, se habló del liderazgo empresarial en un mundo de hombres y mujeres. Tres reconocidas directivas revelaron las claves que les permitieron romper esa barrera que, a pesar de los logros obtenidos, sigue impidiendo que una mujer tenga las mismas oportunidades de ascender o de ganar lo mismo que un hombre.

  • Para María José Álvarez, presidenta del grupo Eulen, María Dolores Dancausa, consejera delegada de Bankinter, y Mariana Norton, socia del bufete Cuatrecases Gonçalves Pereira, la formación y la educación son fundamentales para romper ese techo de cristal.
  • Desde la experiencia de la presidenta del grupo Eulen, hija del fundador de la empresa, haber empezado desde abajo y hacer un largo camino hacia las alturas le permitió interiorizar la importancia de la voluntad para poder progresar.

    "Las mujeres tenemos que ser conscientes de que si queremos podemos", acotó. “Tuve la suerte de nacer en una familia que me decía, sobre todo mi madre, que estudiara, que me formara, que eso me iba a dar libertad e independencia", señaló Álvarez.

  • El caso de María Dolores Dancausa fue atípico porque durante mucho tiempo fue la única directiva ejecutiva en la banca española y de una empresa del Ibex. Aunque ella confesó nunca haber notado el techo de cristal, sí confirmó que la educación juega un papel fundamental.
  • “Mi padre se empeñó en que tanto yo como mi hermana tuviéramos la misma formación que nuestros cinco hermanos varones", aseguró.

    Asimismo, Dancausa destacó otro elemento decisivo a la hora de emprender el camino a la igualdad: las nuevas tecnologías. Éstas, afirma, “han ayudado mucho a la conciliación familiar de las mujeres al no ser necesaria en todo momento la presencia física en la oficina"

  • Para Mariana Norton, la importancia de la educación es fundamental. Para esta abogada portuguesa afincada en España vencer la desigualdad requiere un plus de valentía por parte de las mujeres y superar lo que ella denomina "pruebas de fuego", es decir, las barreras que pone en el camino la conciliación familiar.

    Además, aseveró en el foro: "Las mujeres tenemos una autoexigencia altísima y estar bien formadas nos da muchas confianza".

Un dato interesante:

si las mujeres ganaran lo mismo que los hombres, el PIB de la Eurozona crecería un 13%, el de Estados Unidos un 9% y el de Japón, un 16%.

Atención: hay que cambiar de estrategia

Según un estudio de la empresa norteamericana Catalyst, las mujeres ganan menos no porque ellas no pidan aumentos salariales sino porque, pidiéndolos, simplemente no son escuchadas. Al examinar las estrategias tradicionales de promoción profesional, se encontró que el fallo de muchas mujeres está en no hacer públicos sus logros profesionales; es decir, prefieren adoptar un perfil bajo, creen en la “falsa modestia” y no se atreven a, digámoslo así, “cacarear el huevo”.

Por su parte, los hombres emplean estrategias específicas (por ejemplo, invierten más tiempo y esfuerzo en conocer y aceptar retos, expresan su voluntad de trabajar largas horas o están conscientes de las oportunidades fuera de su organización), lo que les permite tener una mayor probabilidad de ser recompensados en forma de ascensos o aumentos de sueldo que las mujeres.

Lo más importante que reveló la investigación de Catalyst fue que las mujeres avanzan más cuando hacen públicos sus logros y se relacionan con personas influyentes. El estudio también sugiere que las mujeres son recompensadas por un rendimiento consistente, mientras que los hombres lo son por su potencial.

Catalyst, es una empresa líder en investigación y consultoría organizacional que trabaja para transformar los lugares de trabajo y mejorar la vida a través del avance de las mujeres en el liderazgo empresarial. De ahí que valga la pena seguir su consejo.

de Laura Martinez