por Andrés Caballero Martínez

Cuando un ciudadano de a pie escucha nombrar este país, su pensamiento se llena de referencias como el apartheid, las elecciones generales de 1994, la vida de Nelson Mandela, las películas de Charlize Theron, la vida conyugal de Charlene Wittstock, las paradojas olímpicas y extraolímpicas de Oskar Pistorius, el Mundial de Fútbol de 2010 o las hazañas empresariales de Elon Musk. Las personas más culturizadas tal vez recuerden la dos guerras de los Bóers, la Unión Sudafricana, la literatura de J. M. Coetzee y Nadine Gordimer, los campeonatos de rugby o Christian Barnard y el primer trasplante exitoso de corazón en la historia. Pero tanto unos como otros —sin excepción— desconocen que aquel país va más allá.

Nociones fundamentales sobre la República de Sudáfrica

Sudáfrica es una república unitaria y parlamentaria localizada al sur del continente africano, con una extensión territorial de 1,219 millones de kilómetros cuadrados y una población de casi 59 millones de personas. Tiene 3 capitales: Pretoria (sede ejecutiva), Ciudad del Cabo (sede legislativa) y Bloemfontein (sede judicial). Es menester destacar que el país reporta una considerable diversidad geográfica, en lo étnico, lingüístico, religioso y cultural.

A manera de ilustración, BRICS es una asociación conformada inicialmente por Brasil, Rusia, India y China en la primera década del siglo XXI, Sudáfrica ingresa al año siguiente. Dicha asociación abarca una extensión territorial de 39,716 millones de kilómetros cuadrados (26,41 % de las tierras emergidas del planeta), un producto interno bruto (PIB) conjunto de 17,192 billones de euros (23,829 % del PIB mundial) y una población total de 3.159 millones de habitantes (42,43 % de la población mundial) y ha propendido desde sus comienzos al establecimiento de un orden económico y financiero global alternativo al surgido de Estados Unidos y la Unión Europea en los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial, basado en el uso del dólar estadounidense como divisa fiduciaria e internacional de referencia y las instituciones del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Esto es, el uso de una bolsa de divisas (real brasileño, rublo ruso, rupia india, yuan chino, rand sudafricano) respaldadas con reservas en oro.



Destino para trabajar

Si bien puede argumentarse que el peso específico de la República de Sudáfrica dentro de la asociación es modesto por decir lo menos —3,07 % de la extensión territorial conjunta, 1,82 % del PIB conjunto y 1,8 % de la población conjunta—, su inclusión a la voluntad de China debido a la recursos mineros estratégicos almacenados en el subsuelo sudafricano, además de la necesidad de aliados regionales para disputar la hegemonía continental sobre África a los Estados Unidos de América y Francia, potencias tradicionales. De acuerdo con la información más reciente y disponible del Observatorio de Complejidad Económica , los minerales (diamantes, oro, platino, plata, uranio, hierro y elementos de tierras raras) y productos automotrices son sus principales exportaciones con destino mayoritario a China (16 %), Estados Unidos de América (7,6 %), India (7,4 %), Reino Unido (7,4 %), Alemania (6,5 %), Bélgica-Luxemburgo (4,9 %), Japón (4,8 %) y Hong Kong (3,7 %). Asimismo, importa petróleo, productos manufacturados y químicos desde China (19 %), Alemania (8,8 %), Estados Unidos de América (6,7 %), India (5,2 %), Arabia Saudí (4,7 %) y Reino Unido (3,1 %).




A este respecto, la participación del conjunto de países de la América española es marginal al representar apenas 0,81 % de las exportaciones y un 2,02 % de las importaciones, siendo México (exporta maquinaria e importa insumos aeronáuticos y automotrices, así como minerales), Argentina (exporta productos agrícolas y vehículos e importa combustibles y minerales), Perú (exporta productos agrícolas y minerales e importa maquinaria) y Chile (exporta productos agrícolas e importa minerales y maquinaria) los referentes más importantes.

Desafíos de la República de Sudáfrica

Aunque este país de la África subsahariana tiene innegables fortalezas que la ubican en una posición destacada dentro del continente, así como modesta y respetable entre los países civilizados, su actualidad parece marcada por las huellas de un pasado turbulento, un presente conflictivo y un futuro que se muestra incierto, dada la frágil y álgida convivencia entre sus naciones, manifiesta antes, durante y después del apartheid.

Si bien la reducción política de los negros, los mestizos y los asiáticos a ciudadanos de segunda categoría ha desaparecido, aún persiste la marginación económica y social de estos grupos a pesar de una mejoría importante en sus condiciones de vida, principalmente en los ámbitos del acceso a los servicios públicos, la vivienda y la salud. Según la información suministrada por el Departamento de Estadística del Gobierno de Sudáfrica, en 2015, la pobreza comprende al 64,2 % de los negros, 41,3 % de los mestizos, 5,9 % de los asiáticos y 1 % de los blancos.

No existe igualdad de oportunidades entre negros, mestizos, asiáticos y blancos en cuanto a educación y empleo, siendo los dos primeros grupos más proclives a permanecer o caer en la pobreza y engrosar la economía informal y las actividades criminales. Todo agravado por el reiterado estancamiento económico y la caída constante de la renta per cápita desde 2010, cuyas raíces se remontan a mediados de la década de los noventa con la depreciación de la moneda local, el rand, y los efectos de la recesión mundial de 2008 y 2009.

Paro todavía más alto que en España

El Departamento de Estadística del Gobierno de Sudáfrica concluye que existe una tasa de desempleo del 27,6 % en el primer cuatrimestre de 2019, mientras que el subempleo afecta a entre el 4 y el 15 % de la población en edad productiva de acuerdo con una investigación realizada por el Economic Research Southern Africa en 2016. Por otra parte, la Universidad de Ciudad del Cabo establece en 2019 que el 78 % de los sudafricanos menores de 8 años de edad tienen serias deficiencias en lectoescritura, debido a la falta de acceso a material de lectura y libros de texto en las escuelas más pobres.

En lo atinente a la criminalidad, el Crime Hub del Instituto de Estudios Sociales de África, institución con sede en Pretoria, reporta un repunte de la criminalidad desde 2012, luego de casi dos décadas de descenso. El año pasado deja registro de 20.336 asesinatos (35 casos por cada 100.000 habitantes) —alrededor de 5 veces la media mundial—, 50.108 delitos sexuales (85 casos por cada 100.000 habitantes), 138.354 hurtos agravados (235 casos por cada 100.000 habitantes), 111.492 daños dolosos a propiedad (189 casos por cada 100.000 habitantes). Así mismo, existen registros de ataques contra extranjeros residentes en el país, principalmente a ciudadanos de países vecinos.




Lucha contra la corrupción

En resumidas cuentas, la República de Sudáfrica requiere con urgencia desterrar la corrupción de la Administración Pública, rediseñar su sistema eléctrico con miras a la participación segmentada de actores privados, una mayor eficiencia operacional y una mejor sostenibilidad financiera y medioambiental, mejorar el acceso a la educación y la calidad de la enseñanza para los sudafricanos negros y mestizos con miras a su inclusión laboral y el desarrollo emprendedor, la protección de la seguridad alimentaria sin vulneración de la propiedad privada rural, la reducción de los índices de criminalidad, la mitigación de la escasez de agua a través de tecnologías desaladoras del agua de mar o de filtrado de agua dulce, la adopción de buenas prácticas ganaderas y agrícolas con menor consumo de agua, así como el desarrollo de nuevos sectores económicos con vocación exportadora y con una oferta de bienes y servicios de mayor valor agregado.

El Gobierno actual, presidido desde finales del año pasado por Cyril Ramaphosa, empresario y político del Congreso Nacional Africano, tiene en sus manos llevar a la práctica estas y otras medidas de igual importancia para restablecer la confianza de las naciones sudafricanas hacia la República de Sudáfrica, sus instituciones formales e informales. Solo el tiempo, las acciones de los ciudadanos sudafricanos y los extranjeros residentes en el país, así como las acciones de los países civilizados y sus representantes van a sentenciar el futuro de la República implacablemente. A este respecto, los países de la América española pueden realizar una contribución importante en la recuperación sudafricana.

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