La primera semana de la Cumbre del Clima (COP25) ha trasladado un mensaje de movilización global para acelerar la ambición climática de los países y que se comprometan a reducir en mayor medida sus emisiones de cara a los objetivos marcados para 2030 y con vistas a alcanzar la neutralidad en 2050.






El Institute of International Finance (IIF) estima que al final del año se habrán destinado 350.000 millones de dólares en bonos y préstamos corporativos sostenibles en todo el mundo, lo que supondrá un 30% más que en el año anterior. María José Gálvez, directora de Sostenibilidad de Bankia, ha destacado que “las entidades bancarias juegan un papel fundamental a la hora de movilizar la inversión sostenible, tanto como actores sociales como canalizadores del capital y de las inversiones. El Plan de Acción de Finanzas Sostenibles de la Comisión Europea es un ejemplo y va a impulsar la ISR tanto en España como a nivel europeo”. Gálvez ha considerado que las inversiones con criterios ASG dejarán de ser estrategias minoritarias para ser estrategias normalizadas, incorporadas en el día a día de cualquier inversor que piense en el largo plazo y en el impacto de su inversión.

El mundo cambia a mejor

“En Europa, la Previsión Social Complementaria está llamada a desempeñar un papel clave en la financiación de la Agenda 2030 para un crecimiento sostenible, financiado a través del ahorro para la jubilación e implementado a través del Plan de Acción de Finanzas Sostenibles. Mientras tanto, en España es necesario y urgente fomentar la Previsión Social Complementaria para fortalecer las pensiones y, a la vez, ayudar al crecimiento económico sostenible” ha afirmado Manuel Álvarez, secretario general de Ocopen, quien también mencionó la necesidad de regulación que apoye la transición hacia una economía sostenible desde el sistema financiero.




De ahí que toda esta transformación deba hacerse bajo el paraguas de una Transición Justa que asegure que no se deja a nadie atrás y que esté basada en el diálogo social como herramienta principal”. Herrero confía en que la inversión sostenible adopte criterios que impulsen la valoración positiva de los emisores que impulsen estos acuerdos y que el desarrollo de la política climática vaya acompañada de mayor igualdad, justicia y solidaridad.