de Stefanie Claudia Müller

La crisis ha dejado muchas personas en la calle. Algunas han perdido su trabajo, otras su casa y otras directamente la cabeza. A veces vivir en la calle es una elección, y en otras muchas ocasiones es un drama. Padre Ángel, fundador de la ONG Mensajeros de la Paz, intenta no juzgar: "No preguntamos mucho y simplemente confiamos." La iglesia de San Antón, situada en el barrio madrileño de Chueca, está abierta las 24h. Al principio había algún jaleo, pero después de un tiempo la gente se ha acostumbrado a los movimientos dentro y fuera de la iglesia, situada en la Calle Hortaleza, al lado de muchos bares y restaurantes. El Padre, que ya es famoso en España por su creativa manera de ayudar y por su interpretación divulgativa de la Biblia, da la mano a todo el mundo en sus misas y regala una sonrisa a los que ya no tienen mucha ternura a su alcance. A sus 80 años, no piensa ni en la jubilación ni en la muerte, solamente quiere ayudar.  

Ayudar es más que dar de comer

Para satisfacer las necesidades primarias de las personas sin techo, unas 800 personas solamente en Madrid, Mensajeros de la Paz da de comer y de beber en la iglesia  y ha lanzado la iniciativa "Robin Hood", restaurantes solidarios que dan cada día a las 19h una cena gratis a las personas que tienen un carné especial que les identifique como necesitados.  La cola se empieza a formar a las 18.45h. Las plazas están limitadas. No siempre llegan todos a tiempo para sentarse a la mesa: "Es un poco humillante si te quedas fuera, pero bueno, ellos se tienen que organizar de alguna manera," dice uno de los "invitados", un hombre de unos 55 años que ha perdido su trabajo y mucho más, no queremos preguntar. Ya es difícil para muchos superar el orgullo y venir a sentarse en el "Robin Hood" para no pasar hambre. Agradecen que normalmente no se pregunte mucho, con enseñar el carné vale. Voluntarios como Macarena Monedero, madre de seis hijos, aparecen allí cada día un poco antes para preparar todo. Luego son ellos los que se van con una sonrisa, llenos de recuerdos bonitos: "El agradecimiento de estas personas es un regalo para mi."

¿Cómo saca el tiempo? "No nos falta tiempo, nos sobra para hacer muchas tonterías," dice la voluntaria. Para el Padre Ángel, sin embargo, no es suficiente dar de comer. Él también ha lanzado un Pelobus, para cortar el pelo gratuitamente a la gente viviendo en la calle. Este autobus pasa por los barrios reprimidos de Madrid y corta el pelo a la gente que vive sin techo. En la iglesia, hay además un podólogo: "Es importante que un ser humano se sienta bien para poder cambiar algo en su vida. Bien peinado y lavado es más fácil encontrar su camino, un trabajo, salir de este circulo vicioso." Ana Sophie Bernat, una niña de 15 años que ha ido por primera vez a la Iglesia de San Antón, ha dicho: "Si la iglesia es así de práctica y útil, yo quiero formar parte."




La iglesia de San Antón ya es un sitio de networking

El padre Ángel ha hecho de la iglesia de San Antón un sitio de encuentro entre gente de todas las razas y clases sociales. También entran turistas de vez en cuando para respirar vida española de barrio y ser testigos de una fe muy diferente. Aquí, hay además servicios, duchas, Wifi gratis, una confesión abierta, se pueden dejar maletas y hay personal de seguridad las 24 horas. Aquí la misa es lo menos importante. Los Mensajeros de la Paz quieren más bien intentar involucrar, intercambiar y sobre todo ayudar a volver a una vida fuera de la calle. No quieren dar propaganda de doctrina, sino ternura y una ayuda sostenible.

Se financian con donaciones y aportaciones del Estado. Cualquier persona que tenga una pizca de energía puede pasar por la iglesia y ofrecer su ayuda, dar comida, donar dinero o solamente formar parte de esta comunidad tan especial liderada por una persona de 80 años que tiene mucha más energía que muchos jóvenes: "Es la buena fe," se ríe.

Sobre Los Mensajeros de la Paz


La Asociación Mensajeros de la Paz fue fundada en Asturias en el año 1962 por el Padre Ángel García Rodríguez.

En la actualidad, la asociación gestiona cerca de un centenar de residencias de mayores en diferentes puntos de España y cuenta con diversos programas sociales, así como con áreas de formación, infancia, mujer, mayores e inmigración - todo enfocado a una mejora de las condiciones sociales.

Fotos: Ana Sophie Bernat y Los mensajeros de la Paz