En alemán se dice:

“Hablar presenta plata, callarse oro.”

En español es más o menos:

“Callado estoy más guapo”.

de Stefanie Claudia Müller




En tiempos de comunicación constante con nuestro entorno a través de móviles, chats, emails y fotos, parece un regalo vivir momentos de soledadysilencio, sin mensajes ni ruidos ringring o dingdong.

Hay que diferenciar entre silencio y silencio

Hay un silencio no agradable, forzado, resultado de un conflicto, de una discusión o producto de la soledad no buscada. Pero hay también un silencio que dice más que 1000 palabras, que vale oro como dicen los alemanes.

Es el silencio que viene en momentos delicados, que hay entre parejas que realmente se entienden sin hablar o en momentos trágicos. Solamente personas con delicadeza, empatía y discreción saben ejercer estos momentos que valen mucho y pueden hasta ser únicos.

El silencio en el mundo laboral

Como empleado el silencio puede tener un lado positivo, pero en la mayoría de las ocasiones no hablar en reuniones o charlas es negativo, porque se interpreta como cobardía, desinterés e ignorancia. Los compañeros pueden interpretar un silencio también como una actitud de hacer la pelota. Otra cosa es el silencio de comodidad, cuando el jefe tiene su discurso típico, su ataque colérico o intenta provocarte solamente para molestar. Ahí es importante no entrar en el juego y retirarse con elegancia.

5 consejos para mantener el silencio

  • Respirar antes de responder
  • Reflexionar antes de hablar
  • Contar hasta diez
  • Entrenar la autoestima
  • Mirar a los ojos del oponente

Cuándo conviene hablar

A veces, en el entorno laboral no es nada conveniente quedarse callado. El jefe provoca y quiere que uno reaccione de una u otra manera. En este caso, es conveniente informarse antes con los compañeros sobre cuál es la mejor manera de llevar este tipo de actitud.

Hhabla siempre,
  1. cuando se trate de tu área laboral
  2. cuando quieras o tengas que defender tu trabajo
  3. cuando convenga defender a tu equipo o a un compi
  4. cuando nadie quiera enfrentarse al jefe




No se puede ser silencioso por cobardía

El silencio es un arma, pero nunca debería considerarse una vía de escape o una derrota. Por ello, puede ser útil entrenar silencios. Una manera de hacerlo es leer en alto, despacio y con cuidado.

Los niños también son buenos para que practiquen el no contestar siempre a todo y que ignoren de vez en cuando actitudes provocadoras. Hay que tener siempre en cuenta que cuando hablamos, a veces no somos conscientes del impacto de nuestras palabras, ni de cómo lo decimos; otras veces no estamos del todo atentos de lo que oímos. Hay que:

  • estar más atento
  • hablar más despacio
  • mirar a los ojos cuando hablamos
  • hablar con precisicón