de Stefanie Claudia Müller

Actualmente, la experiodista Letizia Ortiz es posiblemente la persona más criticada en las redes y es que su figura parece no encajar en una sociedad donde el poder todavía está dominado por estructuras tradicionales y conservadoras. Mientras que en su propio país la reina española sufre una campaña de desprecio, en Alemania es juzgada con otros ojos, quizás desde una mirada más tierna.

Además, es considerada víctima de un sistema machista, con un suegro mujeriego en su tiempo y bajo sospecha de estar manchado por la corrupción de su hijo político, y con una notable falta de apoyo por parte de sus cuñadas. La reina debe enfrentarse cada vez con más asiduidad a los desaires de una suegra griega, dolida por su situación familiar, y su personalidad no parece ayudar. 




En un documental alemán se relata el trabajo de la reina española

Mientras que en las noticias españolas casi nunca se menciona a la reina y a su actividad al servicio del país, un documental en Alemania se pregunta: ¿Por qué los españoles tratan tan mal a su reina a pesar de que está haciendo un trabajo tan solidario y ejemplar? En España, la opinión de ciertos expertos en la monarquía es que esta crítica proviene sobre todo del hecho de que Letizia no es de familia aristócrata, lo que resulta casi vulgar para algunos gustos.

Los monárquicos tradicionalmente son muy clasistas y no ven con buen ojos que Felipe se casase con una chica mona y muy dotada en temas de periodismo, pero sin sangre azul y con un pasado, según ellos, demasiado ordinario. Los medios de comunicación afines a la monarquía, como ABC o La Razón, la castigan desde hace tiempo con ignorancia, y, por supuesto, tambien es víctima de las críticas y de la incultura que se prodiga en las redes. Pero, incluso en la misma Corte, la reina no parece tener muchos amigos, ya que es considerada por muchos una intrusa. Letizia no ha encontrado su sitio o al menos es la impresión que da.

Letizia estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, donde no ha destacado con notas excelentes, pero todo el mundo dentro de la tele afirma que es una persona ambiciosa y muy profesional. Como presentadora de diferentes espacios informativos de Televisión Española, su rostro ya era familiar a todos los españoles antes convertirse en la reina de España. Ha recibido varios premios por su trabajo periodístico y es una voz impactante en conferencias internacionales, donde destaca con un inglés muy encima de la media española y con sus discursos firmes e impactantes.

Pero por desgracia esta faceta de la reina no se muestra en la tele española, aunque sea de interés público. Además, parece que Letizia en sus citas oficiales no consigue conectar con la gente como quizás lo hacen las reinas o princesas de otros países, por ejemplo, Holanda o Reino Unido. Continúa en el papel de presentadora, pero le falta conexión real y humana con los españoles. Solamente cuando la reina va a escuelas o trata con niños se observa a otra Letizia, es capaz de superar su rol de presentadora y mostrar su lado más sentimental, como madre y mujer.

En el documental de la ZDF de Alemania la describen como una mujer que habla por sí misma, que tiene su propia opinión y que se muestra disconforme con la doble moral de la Corte y sus muchos escándalos. Mientras que Letizia es vista en España como una madre fría y controladora, la televisión alemana la dibuja como una persona dulce y amable. ¿Cómo es posible una percepción tan diferente de la misma persona? Tiene que ver con lo que se espera de una reina en diferentes lugares.



En Alemania, las monarquías sirven más bien de entrenimiento, los alemanes no pagan por una monarquía, tienen un sistema presidencial. Sin embargo, los medios de comunicación del corazón viven de los escandalos y de las historias de amor en Europa como en su día con Lady Di. En España, donde se respeta bastante la vida íntima de los reyes, se espera de Letizia sobre todo que se mantenga al margen, o eso es lo que parece. Los monárquicos no están listos para enfrentarse con una mujer fuerte e independiente en la Corte, una reina que interviene en asuntos como el cambio climático o la pobreza con su voz propia. Lo que produce admiración en Alemania crea sospecha en España.

Madre y reina con mucha pasión

Hasta ahora Letizia no ha podido conquistar los corazones de los españoles. Pero esto también se debe a que los medios de comunicación en España no la ayudan mucho en su tarea, y ella misma suele dar  una imagen más bien fría en citas oficiales. Los medios de comunicación en su gran mayoría prefiere ignorarla y a veces hasta la acusan de no seguir las reglas del juego. Sin embargo, desde Alemania opinan que la reina realiza un muy buen trabajo como embajadora y activista por los derechos humanos en todo el mundo y representa además a la mujer moderna.

Lo único que se puede quizás criticar es su obsesión por el físico, con varias operaciones estéticas y un cuerpo que resulta demasiado delgado para una sociedad y una cultura occidental donde muchas chicas jóvenes sufren anorexia. No obstante, la parte de la sociedad más simpatizante con la monarquía, que representa un poco más de la mitad de la población, ostenta todavía  rasgos más bien machistas y se centra en la ropa que lleva su reina en lugar de en sus discursos.

Así, muchos españoles sabrán qué marca de ropa lleva Letizia, pero por desgracia no saben nada sobre su trabajo como reina (un fulltime job). Con las actuales dudas sobre la monarquía española por parte de movimientos republicanos y separatistas es muy dudoso que su hija Leonor llege a ser un día la primera reina de España. De todos modos, perfeccionista como parece, Letizia la está preparando para ese día, aunque quizás deseando que nunca llegue por temor a que su hija sufra a causa de la falsedad tras de las puertas del palacio y por la creciente antipatía social hacia la monarquía.

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