de Andrés F. Tejero González

Desde el comienzo de la humanidad los seres humanos han construido herramientas (tecnología) para facilitar las distintas tareas que debían hacer. Naturalmente, una herramienta puede usarse de un modo constructivo y/o destructivo, es decir, un cuchillo de sílex podía usarse para cometer un asesinato o para cortar carne, y es en este punto donde aparece la necesidad de una ética.




Robots y ética: el mundo según Huxley

La ética es voluntaria en su uso por parte de las personas o empresas y depende del condicionamiento social. Un uso adecuado de la tecnología sería el “simbiótico”, es decir, el equilibrio en el que usar una herramienta para una tarea supone que la persona tratará de realizar las tareas y mantener lo mejor posible la herramienta. Pero cuando hablo de herramientas se extiende a todo tipo de tecnología.

Aunque existieron máquinas y tecnología desde prácticamente relativamente poco después del comienzo de la humanidad, se podría decir que es desde el siglo IV A.C., cuando aparecen sistemas autómatas con vapor, con “La paloma” del griego Arquitas de Tarento (el concepto de robot es posterior), que podían sustituir a las personas en tareas complejas.

Y su auge se produce sobretodo desde finales del siglo XX (aunque desde la Revolución Industrial se viene produciendo), cuando ya se aprecia cómo se sustituye a personas por sistemas autómatas y robots, es decir, se pierden puestos de trabajo en fábricas como las de automóviles con robots “soldadores” o sistemas de atención telefónica por sistemas computacionales de reconocimiento de voz con pocas personas, como algunos ejemplos.

Cuando tecnología no ayuda sino destroza

Existe una pérdida del sentido de la tecnología de ayudar a las personas en su puesto de trabajo al ser la causa de la pérdida de empleo. A menos que se actúe de forma éticamente constructiva y se mantengan esos puestos de trabajo en vez de forma éticamente destructiva, destruyendo los puestos de empleo. Nadie puede imaginar que un arma, con el uso de tecnología, reemplace la necesidad de soldados, pero es así (y todavía se mantiene cierto control sobre la tecnología por parte de unas pocas personas que supervisan). Aún así la tecnología genera nuevos empleos, pero en mucho menor número que los perdidos por su uso.

Nuestro sistema de mercado se basa en la oferta y la demanda, pero con mayor desempleo la demanda es mucho menor y la oferta excedente debe venderse en otros países. Esto ocurre ahora debido al desempleo generado por la crisis en el sector de la construcción y en los sectors indirectos asociados a él. Por otra parte la población, desde el periodo de la Revolución Industrial (2ª mitad del siglo XVIII) hasta la actualidad, ha sufrido un enorme crecimiento, a pesar de las guerras mundiales.

Así, hace unos 250 años la población mundial era de unos 800 millones, y desde esa fecha la población ha ido aumentando de manera progresiva hasta mediados del siglo XX, de forma continuada pero estable; ya partir de esa fecha, de manera exponencial. Así, en los últimos 25 años la población ha crecido tanto como lo había hecho en toda la historia. Actualmente se estima en 6.800 millones de personas en el mundo.

¿Es sostenible el sistema?

Para algunos autores es necesario reducir drásticamente la población en gran medida (algunos apuntan a 2/3) pero en cuanto al empleo, a mayor numero de personas se supone mayor empleo y mayor necesidad de recursos (aumento de demanda), pero ¿cómo pagarían los recursos si no disponen de trabajo, otra fuente de ingresos u otro patrimonio? Es aquí donde esta la “clave” de la cuestión: “no es que sobren personas, es que falta trabajo si se reemplazan con máquinas, más o menos automatizadas”. Existe un concepto empresarial usado para valorar la ética respecto a varios entornos (social, económico y ambiental), donde podemos ubicar una ética constructiva respecto a la tecnología, donde se mantenga o se reduzca al mínimo la perdida de empleo por el uso de la tecnología, reubicando a la totalidad o un máximo numero (con prejubilaciones pactadas si es posible).



Actualmente este concepto de Responsabilidad Social se ve mermado por no estar regulado, cuantificado y reconocido (de forma que reciban un mejor trato las empresas que cumplan unos requisitos obligatorios y/o voluntarios que las que no, por los usuarios o clientes y por las autoridades). También esta influenciado por el modelo económico que adopte la empresa (puede ir desde un capitalismo “salvaje” a la “Economía del Bien Común”, pasando por cualquier otro).
Es necesario puntualizar que: “Si la Responsabilidad Social es la mejor posible, las ventas (demanda especifica) se incrementan, y disminuyen en caso contrario”, pero este concepto debe ser conocido por los usuarios o clientes potenciales de las empresas.

RSC se ha convertido en una herramienta de marketing

La Responsabilidad Social Corporativa (RSC), también llamada Responsabilidad Social Empresarial (RSE), se define como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva, valorativa y su valor añadido.

El sistema de evaluación de desempeño conjunto de la organización en estas áreas es conocido como el triple resultado. El empleo se reflejará en la parte social, aunque influye en gran medida en lo económico para la empresa. El objetivo ideal de que “el mayor beneficio es reducir los costes, a cualquier precio, incluyendo los costes de personal” no es bueno para la sociedad (desempleo/menor capacidad de gasto) ni para la empresa a medio/largo plazo (menor demanda por falta de ingresos) y , por supuesto, no es una buena promoción.

Si el ránking máximo para productos financieros es “AAA”, supongamos que una auditora externa u organismo gubernamental califica cada uno de los tres aspectos de la A a la Z, siendo la mejor la A y de acuerdo a criterios normalizados, cuantificables o no, pero valorables, de esta forma recibirá mejor apoyo un producto elaborado en la UE, respetando todas las normas ambientales, económicas y sociales (incluyendo el uso de ética constructiva tecnológica) que otro realizado en un país que no las respeta. A pesar de ser más barato, en teoría funcionaria así, pero la practica dice que es necesario aplicar una reglamentación europea al respecto, para preservar el empleo en la UE (además de social, económica y ambientalmente), que lo incentive.

Las principales responsabilidades éticas de la empresa con los trabajadores y la comunidad son:

  • Servir a la sociedad con productos útiles y en condiciones justas.
  • Crear riqueza de la manera más eficaz posible.
  • Respetar los derechos humanos con unas condiciones de trabajo dignas que favorezcan la seguridad y salud laboral y el desarrollo humano y profesional de los trabajadores.
  • Procurar la continuidad de la empresa y, si es posible, lograr un crecimiento razonable.
  • Respetar el medio ambiente, evitando en lo posible cualquier tipo de contaminación, minimizando la generación de residuos y racionalizando el uso de los recursos naturales y energéticos.
  • Cumplir con rigor las leyes, reglamentos, normas y costumbres, respetando los legítimos contratos y compromisos adquiridos.
  • Procurar la distribución equitativa de la riqueza generada.
  • Seguimiento del cumplimiento de la legislación por parte de la empresa.
  • Mantenimiento de la ética empresarial y lucha contra la corrupción.
  • Supervisión de las condiciones laborales y de salud de los/as trabajadores.
  • Seguimiento de la gestión de los recursos y los residuos.
  • Revisión de la eficiencia energética de la empresa.
  • Correcto uso del agua.
  • Lucha contra el cambio climático.
  • Evaluación de riesgos ambientales y sociales.
  • Supervisión de la adecuación de la cadena de suministro.
  • Diseño e implementación de estrategias de asociación y colaboración de la empresa.
  • Implicar a los consumidores, comunidades locales y resto de la sociedad.
  • Implicar a los empleados en las buenas prácticas de RSE.
  • Marketing y construcción de la reputación corporativa.
  • Mejorar las posibilidades y oportunidades de la comunidad donde se establece la empresa.