Success, people, creativityBürgerliches Verantwortungsbewusstsein”, “Gesellschaftsverantwortung” – estas palabras tan largas en alemán tienen que ver con algo fundamental de la cultura alemana: cada uno debe asumir las consecuencias de sus actos, pero debe ser al mismo tiempo también responsable para el bien común, lo que se entiende en español como responsabilidad cívica.

Responsabilidad cívica: ¡Pero no hay que exagerar!

Este comportamiento, a veces exagerado de “ser responsable”, viene también del pasado de los alemanes: Los castigos económicos y morales para las dos iniciadas guerras mundiales fueron duros para los germanos. La mayoría de los alemanes asumieron sin embargo las consecuencias después de la era Nazi con rigor acompañado con un profundo sentido de culpa. En los años 50 reconstruyeron todo lo que se destruyó y establecieron con ayuda de los aliados occidentales Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña una democracia estable.

Esto hace en parte que los alemanes puedan parecer para otras culturas distantes, demasiado serios y a veces muy exigentes y fríos con sus hijos. El abogado alemán Georg Abegg, situado en Madrid, cree que en Alemania los ciudadanos, la sociedad y el estado parten de la base, que todos cumplen con las leyes y contribuyen al bienestar en sus posibilidades: “Esto es el fundamento del orden.” En una sociedad que se dirige por la responsabilidad de conservar lo común y el orden, pesa mucho ser coherente y sincero.
Así se explica también que ya dos ministros en Alemania han dimitido por plagios en sus tesis doctorales. Hechos que en otros países se miran con un poco de burla por ser incidentes tan pequeños en comparación con otros escándalos de nepotismo o corrupción que había en Alemania en el pasado y en otros países europeos.

Responsabilidad desde muy pequeño: lo que hace falta en España

Hoy Verantwortung, en español responsabilidad, es una palabra que existe en miles de variaciones en alemán y que se expande a todo tipo de aéreas de la sociedad: medio ambiente, convivencia ciudadana, el trabajo, la vida empresarial y la vida política.
Pero la responsabilidad es también algo que forma parte de la educación alemana – hoy y hace doscientos años. “Ser responsable para ti mismo, pero también para el bienestar de la sociedad, se ha convertido en algunos casos ya en una obsesión y seguro que tiene que ver con el protestantismo en Alemania. La gente cree profundamente que uno no debe equivocarse y así renuncia a algunas oportunidades”, dice Alvaro Kindelan Bustelo, ingeniero español, que ha trabajado durante muchos años en Alemania.

Democracia no funciona sin responsabilidad cívil

Libertad exige responsabilidad es una lema de la sociedad alemana. Hasta a los niños se dice constantemente: “Tu eres responsable para tus cosas, tu eres responsable para el orden en tu cuarto etc.. Tu tienes que asumir las consecuencias de tus acciones.”. Así es normal que un niño con 5 años ya va solo al Kindergarten, la guardería alemana antes de la primaria. Y con 6 años este niño normalmente aprende a moverse solo con la bicicleta en la ciudad y con 7 y 8 años muchos niños vuelven ya solos a casa después del cole. Nuevo Trabajo, traslado, miedo, presión, estresOtra palabra alemana muy vinculada a la de “Verantwortung” es “Anstand”, decencia. En Alemania por nuestra educación en parte protestante y a causa del peso de nuestra culpa histórica es muy importante ser “anständig”, ser decente.

Dimisión es acto de dignidad

En el caso de la dimisión Annette Schavan, ministra de educación, sostiene que no ha plagiado, aunque el consejo académico de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Düsseldorf invalidó su título de doctor, incluyó un trabajo intelectual que no era suyo. En el momento de su dimisión ante de la prensa, decía: “Entiendo que lastra la sospecha sobre mi. Y como ha dicho un antiguo compañero de partido: Primero cuenta el país, luego el partido y luego yo. En esta lógica creo que es normal que dimita.”

Con esa actitud la ministra se ganó todo el respeto de la oposición que cree que ella ha hecho un buen trabajo como ministra y esa sospecha no debería hacer olvidar eso. Para Bernd Scheelen, ex-diputado del SPD en Berlin, la dimisión en este caso es un acto de dignidad: “No es un reconocimiento de culpa.” La presión pública, sobre todo de periódicos sensacionalistas como BILD han forzado este paso. Lo que demuestra otra vez el control que tienen las sociedades al final sobre sus políticos en Alemania.

Si hay investigaciones judiciales contra políticos en Alemania no les queda otra que dimitir como también fue el caso con el Presidente Christian Wulff que tenía que dejar el oficio del jefe de estado por un supuesto tráfico de influencia: un viaje gratis y un crédito a condiciones favorables por su oficio. Cuando intentó influir en la opinión del BILD para que la opinión pública no se ponía más en contra de el, llamando al periódico, el había según la opinión de muchos vulnerado claramente la ley de la libre expresión de opinión que se respeta mucho en Alemania: un político nunca puede presionar o influir en la opinión de los medios de comunicación. BILD hice público esta llamada y Wulff tenía que dimitir poco más tarde por la presión de gran parte de la sociedad.

El impacto negativo: derecho de denunciar todo y todos

El fuerte sentido de la responsabilidad y cumplimiento con las normas en Alemania tiene también su origen en la barbaridad que provocó el poder alemán en la Primer y Segunda Guerra Mundial. Asumir las consecuencias de esta parte negra de la historia y el sentido de culpabilidad por ello tiene como consecuencia que en Alemania no nos permitimos reírnos sobre chistes contra judíos o sobre el Holocaust.

La culpa no ha desaparecido, tampoco después de 60 años. Para la mayoría de los alemanes hay una responsabilidad de hacerlo todo para que nunca se repita esa desastrosa historia alemana, también entre los jóvenes hay este compromiso. Lo medios funcionan como árbitros en este contexto y denuncian cada acto antisemita o racista que puede ver. Claro que en Alemania como en todo el mundo hay racistas, corruptos y nepotismo: “Pero la gran mayoría de la gente no lo acepta y critica este tipo de actitud”, dice el diputado Scheelen.

“Es geht ums Prinzip” - esto es una frase muy común en Alemania. Quiere decir que se trata de respetar las normas y los principios, da igual si me afecta o no, es denunciable si alguien no lo hace. “Se trata de hacer las cosas como son escritas. Y muchos alemanes, der “kleine deutsche Spiessbürger”, la persona con una mente pequeña y encarcelado en sus hábitos, le encanta denunciar si alguien ha hecho algo mal”, dice Deike Ricardo Riaño licenciada en antropología. Para ella la sociedad alemana y su democracia ya es tan compleja que este sobre-control va a ser cada vez peor: “Para garantizar la estabilidad se necesitan cada vez más normas y reglas y seguridad en que la gente las sigue.”

En consecuencia la libertad de cada uno se reduce a sacrifico de un orden estable.