La pandemia nos ha dado una dura lección: No tratamos bien a nuestros mayores. La Fundación Economía y Salud ha elaborado un informe que concluye que se podrían crear 80.000 nuevas plazas residenciales al mismo tiempo que se reduce el déficit público. Esto suena muy bien, pero claro no es toda la verdad, porque al final tenemos ser consciente que falla algo en general en el pago y trato del personal, igual como con los residentes -  da igual si la residencia es privada o pública. Tratar con dependientes no es fácil, hay que tener mejor formación y tener mejores medios. Pero se podría con inversión privada solucionar el problema de las listas de espera para el creciente número de personas que necesitan ayuda y no se pueden quedar solos en casa.

A pesar de que el “Plan de Choque para el impulso del Sistema para la Autonomía y la Atención a la Dependencia” del Gobierno, presentado recientemente, no habla de plazas residenciales, este estudio demuestra que además de las plazas que crearía, reduciendo la lista de espera que hoy en día se sitúa en 269.000 personas, se obtendrían 52.800 puestos de trabajo directos y una reducción del déficit público durante los diez primeros años; siempre que se apoyara el proyecto de creación de plazas mediante un concierto creado por la Administración y financiado con 2.377.617.008 € por fondos europeos. En el supuesto de que la financiación fuera sin transferencias europeas, el déficit seguiría produciéndose al menos durante 6 años.

La inversión privada es bienvenida, pero no la solución

La inversión privada estaría dispuesta a acometer esa inversión siempre y cuando la administración pública convocara un concurso por plazo de 5 años concertando las nuevas plazas y financiando el gasto de los dos primeros años con cargo a los fondos europeos. Entre las conclusiones del informe destacan los siguientes aspectos:

  • Para cumplir con la recomendación de la OMS, haría falta crear más de 86.000 plazas nuevas residenciales.

  • El coste medio de explotación de la plaza pública residencial es de 51,34 €/ día y usuario. De este coste, el 79,30% corresponde a las administraciones públicas.
  • El sector está generando más de 37 empleos directos por cada millón de euros de gasto público.
  • La creación de 80.000 nuevas plazas residenciales supondría la inversión de 4.000.000.000 €. Inversión que llevaría a cabo el sector privado incentivado por concursos previos de adjudicación y gestión de las plazas.
  • Se crearían 52.800 puestos de trabajo directos en un sector estable de empleo.
  • El coste para la Administración por la adjudicación en concurso y gestión de 80.000 nuevas plazas residenciales asciende a 1.188.808.504 € anuales.
  • Durante los primeros 10 ejercicios, la Administración obtiene un retorno positivo reduciendo su déficit público.

Pero claro queda por contar toda la historia: Al final no mejora la situación de los mayores si no se paga bien al personal y se garantiza una atención amplia a cada uno de los residentes con conocimiento sanitarios y psicológicos. Y da igual si el sector privado o público se ocupa a cuidar a los mayores, quién lo paga son las familias y toda la sociedad a través de los impuestos o con un aumento del precio de la plaza. Todo tiene su precio, y nada deberiamos valorar más que a nuestros mayores. Así, ahorrar ya de jóven para poder pagar esta vida en residencia o en casa con cuidador o cuidadora que casi nos esperará a todos.