No es la primera vez que se escucha hablar de una renta mínima vital. Pero es la primera vez que se hace realidad en España después de 40 años de una pobreza creciente.

El ministro de Seguridad Social e Inclusión, José Luis Escrivá, presidía la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) cuando esta realizó un análisis acerca de una renta mínima. Dicho estudio es el que Escrivá está usando como base para introducir una nueva prestación y que, según se especifica en el análisis de la Airef, tendría un coste de 5.500 millones de euros, si bien tendría como beneficiarios a 1,8 millones de personas, frente al millón del plan actual.

Un cura nos da una lección

Desde el Gobierno se ha incidido en que la ayuda se prestaría por familia y no por individuos, por lo que se establecen ayudas de 430 euros por familia, que aumentan en 100 euros por hijo hasta un máximo de 730 euros. En particular, se dirigen a los colectivos más vulnerables, aquellos con paro de larga duración o en riesgo de pobreza. Lo que se estipula además es que la renta mínima es compatible con otras prestaciones o con el trabajo temporal, de modo que funcionaría como un complemento salarial.