Dia de la mujer: ¿Es posible romper el techo de cristal?Tras un paréntesis en el trabajo, bien porque has cambiado de rumbo y decides volver a tu antigua profesión, o porque has tenido un hijo y quisiste dedicarle todo tu tiempo, o porque te despidieron y no logras encontrar de nuevo un puesto estable o que te llene profesionalmente …. te enfrentas a dudas infinitas que bombardean tu mente, una tras otra: ¿a qué quiero dedicarme? cuándo encontraré trabajo? ¿lograré mantener mi categoría? Eso sin mencionar el salario …. El índice de paro y la precaria situación laboral no animan demasiado.





Puntos claves para reincorporarse al mercado laboral

“El miedo es el mayor enemigo del hombre,
por él, en ocasiones, no hacemos,
por él, en otras, dejamos de hacer
a veces pensamos y no debemos,
a veces no queremos pensar, pero lo hacemos.
¿qué pasará, cuándo, cómo?
¿cómo ocurrirá, qué dirán, por qué sucedió?

Tantas preguntas sin respuesta,
Tanto grito bajo sonrisa oculto
Tanto daño innecesario, exagerado,
a fin de cuentas … regalado
Tanta angustia pudiendo haber sido
sosiego, armonía y dulce destino

No pierdas el tiempo conmigo,
No te quedes aquí, no te deseo,
Busca a otro que con tu insolente presencia
Se deje inundar de tu espanto veneno”.

Y si preguntan por qué me fui
Diles que no te quise,
que con un solo silbido
te arranqué de mí para siempre
y te guardé en el olvido.



¿Cómo superar las dudas?

Es fácil hablar, todos tenemos miedo de no encontrar trabajo. La situación actual es lamentable… pero piénsalo: si consigues controlar el miedo o logras no transmitirlo, conseguirás el puesto que estás buscando. Y eso te dará alegría y fuerza. Y eso se traduce en autoestima positiva.

Deseo, necesidad y confianza:
No es cuestión de pensar “tengo miedo de no …”, sino de centrarse en que quiero, necesito y voy a lograr esto o aquello…”; piensa en positivo tratando de evitar el “no”.

Tienes que mostrar tu “chispa”
Seguro que hay algo en ti que se diferencia de los demás, búscalo y poténcialo. Ha de ser algo que te ilusione realmente, que te motive y te haga sentir especial, distinto de los demás. Algo que, al recordar, te haga sonreír.

Imagina lo que te gustaría hacer
Como si de una película se tratase, imagínate haciendo algo que realmente te hace feliz: quizá dirigiendo una empresa, o creando un negocio, o tal vez ayudando a gente que lo necesita, o escribiendo un libro. Da igual de qué se trate ... ¿Qué te gusta hacer? ¿Qué te hace ilusión? Tal vez estés visualizando a los demás aplaudiéndote, felicitándote, en definitiva, reconociendo lo que haces.

Eso está muy bien, lo necesitamos, a todos nos gusta que valoren nuestro trabajo.
Sin embargo, tenemos más necesidad de los demás de lo que pensamos, no somos tan autosuficientes como creemos. Normalmente actuamos, no como queremos, sino como pensamos que nuestros referentes (aquellas personas que para nosotros son importantes, valoramos, queremos y/o admiramos) creen que deberíamos actuar, y lo mismo pasa con nuestro pensamiento. Es algo normal en el ser humano, nos pasa a todos, aunque conviene tratar de, en la medida de lo posible, mantener nuestra manera de proceder y nuestro propio criterio: recuerda que eres único.

Consonancia entre el yo real y el yo ideal

Es importante tratar de acercar lo más posible nuestro yo ideal del yo real, lo que me gustaría ser o hacer con lo que realmente soy o hago, en cualquier aspecto de nuestra vida. Con ello, conseguiremos aumentar nuestra autoestima y por tanto sentirnos más felices. Pregúntate ¿qué me gustaría hacer realmente? No se trata de aspirar a cosas imposibles (no puedo ser pianista si no he dado clases de música) sino, dentro de tus posibilidades, extraer lo mejor de cada situación. Tal vez hubieras querido ser científico y por circunstancias de la vida hiciste otra carrera. No importa. Nunca es tarde para poner en práctica (aunque sea parcialmente) algo que te haga ilusión.



Caso omiso al qué dirán, ¡atrévete!

Vivimos en un mundo de innovación y emprendimiento: deja volar tu imaginación, atrévete a crear algo y también a equivocarte: recuerda tus logros tantas veces como quieras y no tanto lo que aún no has conseguido, date tiempo.

Ya estás listo

Buscar un trabajo es ya un trabajo en sí que requiere dedicación, intención y templanza ya que se trata de un proceso duro y lento. Es aconsejable hacer una lista de las empresas con las que te gustaría trabajar (si escogiste trabajar para una empresa), así como de las personas que crees podrían ayudarte u orientarte en la búsqueda de empleo. Los contactos, hoy en día, son esenciales, aunque no se debe abusar. No tires todos los cartuchos, ¡algunos podrían servirte para otro momento!

Entrevista de trabajo

Todos sabemos que una entrevista de trabajo debe preparase con responsabilidad: en primer lugar hay que molestarse en conocer la empresa y entregar un currículum trabajado y bien redactado. Todo eso es importante, pero … ¿y la actitud?

Lo que transmites cuenta

El lenguaje no verbal es, con todo, la información más valiosa que podemos transmitir a alguien, una información que perdurará en la otra persona y que predominará sobre otra aparentemente más importante, como es la conversación. De nada sirve contar al entrevistador nuestras expectativas si no transmitimos ilusión en lo que queremos hacer; para él, esta conversación se quedará en el recuerdo, quedando en su lugar una sensación de apatía y debilidad. Cómo miremos, cómo hablemos, la manera de movernos o de sentarnos, o incluso cómo estrechar la mano a alguien dice mucho.

Recuerda que todos somos humanos, todos tenemos la necesidad de alimentarnos, de comer, de ser útiles, de sonreír. Del mismo modo, todos somos igualmente capaces de conseguir nuestros objetivos (siempre que sean reales, posibles y adecuados a nuestras posibilidades). Para que algo difícil se convierta en fácil, lo primero que debemos hacer es distinguir su importancia real, de ese modo podremos centrarnos sin interferencias en lo que realmente queremos lograr y nos resultará más alcanzable. Buscamos un trabajo donde sentirnos bien y donde podamos aportar algo de nosotros mismos: esa seguridad que imaginamos tener en nuestro trabajo es la que debemos transmitir en la entrevista.



¿Y qué si no lo consigo?

Deja de agobiarte por el “y si…”, es una expresión que en muchos casos hace daño y no conduce a nada. Pregúntate “¿y qué si me equivoco?”, el sol volverá a salir de todas maneras.
A veces se gana y a veces no, pero aprendemos. Si realmente buscas un sueño, persíguelo a toda costa. Aceptar un fracaso es difícil pero necesario para evolucionar y avanzar, que es de lo que se trata. Puedes hacerlo: adáptate a los nuevos cambios con positividad, sin perder tu ESENCIA.

“Faites que le rêve dévore votre vie, afin que la vie ne dévore pas votre rêve”

(Antoine de Saint Exupéry).