Mientras muchos de nosotros comemos gambas y bebemos cava, hay otros en el planeta que ni pueden pensar en ambiente festivo, porque se mueren de hambre.

No es que no llegan a final de mes o tienen deudas, que sus hijos no pueden ir a extraescolares o vestir de marcas, realmente no tienen para comer. 3,67 millones de personas, el 35% de la población haitiana, necesita urgentemente ayuda alimentaria de emergencia.La creciente inestabilidad política y la violencia están obstaculizando el acceso a la ayuda humanitaria. 1,2 millones de personas están en riesgo de hambruna si no se toman las medidas necesarias.





Con el cambio climatico sube la desnutrición

La tasa de desnutrición aguda, la forma más mortífera de desnutrición, supera el 10% en determinadas zonas; y la desnutrición crónica, que provoca retraso en el crecimiento y en el desarrollo cognitivo, afecta a más del 30% de la población en algunas comunidades. "Nuestros equipos están preparados para llegar a quienes luchan por sobrevivir, pero a menudo, las carreteras están cerradas, los productos básicos escasean y la amenaza de la violencia impregna nuestras vidas a diario", afirma Cedric Piriou, Director País de Acción contra el Hambre en Haití.

“Somos testigos de una crisis política y alimentaria que crece cada día. El mundo no puede seguir quedándose al margen, debemos responder a los complejos entresijos de esta emergencia multifacética, que incluye abordar una grave crisis alimentaria y una acuciante falta de acceso a servicios básicos como el agua potable, la atención sanitaria, la educación y el saneamiento seguro", ha enfatizado Piriou.

Inestabilidad política aumenta el hambre

“La inestabilidad política de los últimos meses ha situado a Haití como el país más pobre del hemisferio occidental, con más de 6 millones de personas viviendo con menos de 2,41 dólares al día. A día de hoy, la inseguridad alimentaria ha alcanzado niveles de crisis”, señala Piriou. El director país de Acción contra el Hambre en Haití se muestra contundente: “el sector humanitario ha hecho sonar las alarmas, pero, una vez más, el mundo no está dando respuesta a la crisis de Haití con la suficiente rapidez, si es que lo hace”.




Las poblaciones más vulnerables se ven especialmente afectadas por los problemas de seguridad, la inflación y la grave escasez de gas, alimentos y medicamentos esenciales. Con menos oportunidades de empleo en las zonas rurales, muchos hombres se están trasladando a las zonas urbanas, dejando atrás a las mujeres, los niños y niñas y personas ancianas, los grupos más vulnerables, ante el riesgo de explotación y violencia de género. Muchas madres luchan por mantener sus hogares cumpliendo con largas jornadas laborales, además de ocuparse del cuidado de sus hijos e hijas y de las responsabilidades domésticas.

Las mujeres son las que más sufren

La carga adicional a la que se enfrentan las mujeres es una de las causas del aumento de las tasas de desnutrición de los niños y niñas menores de cinco años, según una encuesta realizada por Acción contra el Hambre en Grand'Anse en septiembre. Este deterioro del estado nutricional puede deberse a diversos factores, como la reducción de la cantidad de leche materna producida por las madres debido a la tensión extrema, la falta de tiempo para amamantar y cuidar a sus hijas e hijos y la carencia de recursos para atenderlos adecuadamente.

Como resultado de la inestabilidad económica, social y política, la desnutrición ha alcanzado niveles alarmantes y se espera que empeore en los próximos meses. En algunas comunidades, como Thiotte y Belle-Anse, la tasa de desnutrición aguda -la forma más mortífera de desnutrición- supera el 10%, una grave emergencia según los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La desnutrición crónica, que perjudica el crecimiento y el desarrollo, afecta a más del 30% de la población de Thiotte y a más de la mitad de la población de Belle-Anse. Las zonas rurales del noroeste, Artibonite, Nippes y Grand'Anse se encuentran entre las más afectadas y tienen el mayor porcentaje de personas que necesitan asistencia inmediata. Sus necesidades se ven agravadas por una caída de la producción agrícola tras la sequía de 2018.