Stefanie Claudia Müller

Según el INE, en España hay 31.000 personas sin hogar. Varios estudios de Estados Unidos, Canadá y Europa constatan que gracias housing first, un modelo de atención innovador. Se trata de un servicio social que lo primero que proporciona es un piso, por eso se le llama housing first (primero la vivienda). Se dirige sobre todo a personas con enfermedades y problemas de salud mental, con adicciones, con una salud física delicada, con discapacidades o que viven en la calle desde hace mucho tiempo. Según apuntan los trabajadores sociales, este servicio mejora su salud, su bienestar y su integración social.




Sacar personas de la probreza

El modelo housing first nace «para afrontar las situaciones más crónicas», explica Laura Guijarro, profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC y experta en esta metodología de atención en el Hospital Sant Joan de Déu. Las personas sin hogar no tienen un «espacio físico donde reconstruir su vida, las relaciones sociales y la autonomía personal», añade la especialista. Housing first es un modelo de atención «innovador y centrado en la persona», a la que proporciona una vivienda «sin condiciones ni condicionantes». Deja atrás el modelo clásico de intervención y centra la atención en el «derecho a la vivienda, el derecho de las personas a tomar sus propias decisiones y el derecho a equivocarse», constata Guijarro.

Y todo ello se hace desde un «acompañamiento enfocado y adaptado a las necesidades de las personas y a sus procesos de recuperación». Creado por el psicólogo Sam Tsemberis a principios de los años noventa en Nueva York, el modelo housing first se extiende rápidamente en muchos países de Europa. Llega a España en 2014 de la mano de Hábitat, un programa que diseña y pone en marcha la Fundación RAIS. Actualmente, también ofrecen este servicio Sant Joan de Déu-Servicios Sociales y la UTE Suara-Sant Pere Claver en un proyecto piloto que coordina el Ayuntamiento de Barcelona y que ofrece cincuenta pisos a personas de este colectivo.

Este método se sustenta en ocho principios fundamentales:

  • La vivienda es un derecho humano:


el método pone énfasis en este derecho y se proporciona un piso en primera instancia, sin esperar del usuario ningún tipo de compromiso.

  • Elección y control para las personas usuarias:

hay que escuchar y respetar las opiniones de las personas a las que se ofrece este servicio. Para el modelo housing first, la autodeterminación es el punto de partida para la recuperación.

  • Separación de alojamiento y tratamiento:

el usuario no debe comprometerse a seguir ningún tratamiento mental a cambio del piso. Es libre de aceptar el apoyo y la ayuda social.

  • Orientación a la recuperación:

el servicio se centra en el bienestar físico y mental y en el grado de integración social de la persona.

  • Reducción del daño:

superar la adicción a las drogas y al alcohol puede ser un proceso complejo, y, a menudo, los servicios que exigen abstinencia o desintoxicación no funcionan bien para muchas personas sin hogar. En cambio, un enfoque integral que aborde todas las causas y las consecuencias del consumo es más efectivo, y este es el método que aplica el modelo housing first.

  • Compromiso activo sin coerción:

se busca crear un vínculo positivo con las personas usuarias para que piensen que su recuperación es posible.

  • Planificación centrada en la persona:

el apoyo y el tratamiento que necesita cada usuario se plantea pensando en sus necesidades.

  • Apoyo flexible y disponible durante el tiempo necesario: si una persona es incapaz de vivir sola y abandona la vivienda, con el modelo housing first se sigue trabajando con ella. No obstante, los expertos como Guijarro explican que «el apoyo es esencial» para el éxito de este método asistencial.