profesorado, profesores tienen que tener valorLa pedagogía siempre me ha excitado. Hace algunos años que obtuve el título habilitante de profesorado, y llegué a acercarme a esta disciplina porque nos permite estudiar y adquirir los conocimientos necesarios para operar en el sector escolar...

Profesores tienen que motivar a sus alumnos

Creo que cualquiera que trabaje en el sistema educativo tiene que contar con este conocimiento para mejorar la gestión de relaciones con los jóvenes, para hacer más rentable su interés hacia el entorno escolar y hacia las disciplinas que se estudian en el centro, para ayudar a mejorar la convivencia con sus compañeros, para ayudarles a crecer. Esto es el fundamental para el profesorado.

La forma de enseñar se aprende a lo largo de años de experiencia y siempre necesita ser revisada, corregida y mejorada a través del contacto continuo con los estudiantes, que siempre contribuyen fundamentalmente al crecimiento profesional. Conozco a profesorado que realmente ejercen su profesión con el objetivo pedagógico de crear de un ambiente propicio para el intercambio de opiniones y el crecimiento personal.

Enseñanza es una vocación

Otros profesores ven la enseñanza meramente como un medio para recibir una nomina, debido a que en el centro educativo muchos problemas se solapan y a veces no se encuentra la voluntad de arreglarlos, o no se puede arreglar; por eso, no reconocen que esta actividad más que una tarea sea una misión. Para realizar este trabajo hace falta tener vocación, sentirse abrumado por el amor a la enseñanza, por el deseo de compartir el conocimiento y de enriquecer el bagaje cultural de los alumnos.

Cuando empecé mi actividad como profesora, me sentía un poco avergonzada, preocupada, pensaba de no estar a la altura, sabía que sobre mí iba a recaer una gran responsabilidad, pero había otros factores que me fascinaban, como el contacto con los adolescentes, las historias de experiencias y episodios personales, la posibilidad continua de conocer a gente nueva. El profesorado va a enfrentarse a muchas situaciones diferentes y siempre va a estar a contacto con las personas.

Profesores tienen que tener valor

Maya Angelou escribió: “de todas las virtudes, el valor es la más importante; porque sin valor no se ponen en práctica de forma constante las otras virtudes”. El profesorado no puede pensar que los jóvenes encuentren el valor por si mismos, sobre todo cuando somos nosotros profesores que carecemos del mismo. Por esta razón, no hay que ejercer esta profesión estando interesado en su aporte pecuniario. Bajo mi punto de vista, el valor de ser profesor recae en la transmisión de conocimientos y en formar a la generación futura para que sepa enfrentarse a la vida de manera inmejorable.

Estoy convencida, y es lógico, que sea la familia el primer actor en la formación-educación de los jóvenes, pero es esencial que escuela y familias colaboren en conjunto para enderezar los malos hábitos y recuperar las desviaciones y problemas que se hayan generado en los dos ambientes. Por desgracia, me he dado cuenta de que hoy día hay una fuerte ausencia de la familia en la implicación educativa de los alumnos. Yo no quiero criticar ni juzgar a nadie, pero pienso que la familia está ausente, desinteresada a la hora de colaborar con el profesorado en la formación de los jóvenes, en reforzar su seguridad, en solucionar los problemas ya presente y en tratar de evitar que se generen nuevos.

Empatía es indespensable para un profesor

Una herramienta indispensable en la escuela es la empatía, o la capacidad de cada persona de ponerse en lugar del otro. La empatía es lo contrario de la apatía, la sensación de que hoy en día, y lo que digo de mala gana, reina en muchos jóvenes. Muchos jóvenes son apáticos, carente de ambición, de falta de amor propio, desinteresados por todo y todos, a veces incluso por la vida misma. Muchos jóvenes van a la instituto a lo mejor nada más que para charlar con los compañeros de clase, para atacar a los más débiles y sentirse fuerte, para rebelarse contra el profesorado y así descargar un poco de su ira, para crear confusión, para fumar, en fin para crear malestar. Todo esto, a mi aviso, se debe a que vivimos en una sociedad inmadura, que no entiende. Porque para cohabitar una sociedad sana hay que saber pensar y respetar los roles de cada cual.

Entiendo que la comodidad, la televisión, el bienestar y la permisividad de la sociedad han creado una gran cantidad de las personas insatisfechas, jóvenes que tienen todo y quieren más, jóvenes que con una edad temprana ya tienen conocimiento directo de temas fuertes como el sexo, las drogas y la violencia. Con todo estas influencias que desvían, los jóvenes han perdido de vista el objetivo principal de su asistencia al instituto: imaginar un futuro próspero en el seno de principios sólidos y buenos hábitos, donde no cabe la intimidación, la arrogancia hacia los más débiles y los prejuicios.

¿Qué debes estudiar?

Para aquellos que estén interesados en esta profesión, en España hace falta cursar un Máster en Profesorado; un curso pedagógico que da acceso a la profesión docente. Los precios públicos varían entre los 4.000€ de la Comunidad de Madrid y los 2.000€ de las demás Comunidades, por año académico.

Las especialidades que tienen más salidas profesionales son:

  • Lengua Castellana y Literatura
  • Lenguas Extranjeras
  • Matemáticas
  • Geografía e Historia
  • Informática
  • Biología y Geología
  • Educación física
  • Música
  • Orientación Educativa
  • Filosofía

de Silvia Mingarelli, profesora de español, inglés y italiano