PortugalAxesor Rating ha revisado su calificación sobre Portugal y eleva su rating a BBB+ con perspectiva estable. Esta calificación es un reflejo de la positiva evolución de la economía portuguesa, que lidera el ranking europeo gracias al buen comportamiento de la demanda interna. Portugal, aunque también en proceso de ralentización, se pone prácticamente al nivel de España, con un crecimiento en 2019 que estimamos en el 1,9% del PIB (una décima por debajo de nuestra previsión para España) y un avance del 1,7% previsto para 2020 (una décima superior a nuestra previsión para la economía española).

Portugal crea trabajos gracias a su política fiscal

El dinamismo de la economía portuguesa ha permitido una profunda recuperación del mercado laboral, con una tasa de desempleo que roza niveles mínimos en los últimos 15 años, aunque persiste un empleo de baja cualificación y alta temporalidad. Nuestra previsión es que 2019 cerró con una tasa de desempleo del 6,3% y 2020 lo hará en el 5,9%. Esta última cifra es superior a la previsión previa del 5,7% debido a la pérdida de dinamismo derivada de la desaceleración. El entorno internacional, con las incertidumbres comerciales y la evolución de la zona euro, así como la moderación de la demanda interna continuarán ralentizando el crecimiento económico.




El previsible mantenimiento de la senda de consolidación fiscal permitirá alcanzar un tímido, aunque importante, superávit fiscal, fortaleciendo su autonomía financiera y favoreciendo la reducción de deuda. Creemos, no obstante, que la moderación del crecimiento aplazará hasta 2021 el superávit fiscal del 0,2% del PIB previsto por el gobierno luso para 2020. El reforzamiento del sistema financiero favorecido por las ayudas públicas permitió su reestructuración, mitigando riesgos para el soberano, si bien continúa afrontando un problema de morosidad, baja rentabilidad y posible riesgo reputacional tras la sanción histórica de la Autoridad de la Competencia por pactar las condiciones de los créditos hipotecarios.

Las deudas siguen altas

La calificación se ve también penalizada por el elevado endeudamiento público y privado, líder de la zona euro y sobre el que no prevemos mejoras que permitan volver a los niveles precrisis en el medio plazo; y por los desequilibrios del sector externo, con un superávit corriente ajustado, aunque en progresivo deterioro, y una elevada deuda externa que acentúa la vulnerabilidad de shocks financieros.