Pensamientos negativos: Todo lo que empeora tu rendimientoDa igual si es a nivel profesional o privado, llega un momento en que se ha acumulado mucha mala energía entre las personas y hay que poner fin a la relación para evitar males mayores. Antes de que llegue ese punto, habrán venido muchos momentos de duda, reflexión y ansiedad para tomar esta decisión. Por ello, quien al final toma la decisión debe ser felicitado, porque ha superado una mala fase y empieza otra nueva que puede ser mucho mejor.

Poner fin es sano

Esto no quiere decir que la nueva fase en paro vaya a ser más fácil, pero llega un momento en el cual la energía negativa afecta a nuestra salud y ánimo, y es exactamente en ese momento cuando tenemos que poner fin. En una situación laboral, muchas personas cometen el error de esperar que la otra persona ponga fin a la situación para poder cobrar el paro, pero muchas veces el dinero que se puede esperar del paro o de una indemnización no compensa el maltrato que se sufre. Porque la empresa también puede tener un largo aguante e intentar hacer la vida imposible al empleado para que se vaya de manera voluntaria. Hay que encontrar el equilibrio y saber cuándo es el momento de poner fin con todas las consecuencias.

Conocemos el caso de una empresa que tenía como táctica maltratar y provocar la dimisión de esta manera, para no tener que pagar una indemnización. En este caso, aguantar puede ser casi como una lucha deportiva, pero solamente si la persona con la que se juega tiene una vida privada que compensa esta situación y una personalidad muy fuerte.



¿Por qué es tan difícil saber el momento adecuado?

A nivel privado, hay parejas que aguantan y aguantan porque siempre encuentran una excusa para no hacer lo inevitable: separarse. A pesar de que esta situación hace sufrir a los niños, a los amigos etc… En un ambiente laboral es similar. Cuando hay un conflicto entre dos o varias personas, esto se respira en toda la oficina e intoxica todas las relaciones en la empresa. Sin embargo, encontrar el momento adecuado no es fácil. Ahora, la política de las empresas es despedir a la gente un viernes y de manera muy fría e inmediata, no se puede despedir de nadie y muchas veces ni siquiera puede volver a su mesa para recoger las cosas. Esta actitud provoca a veces un trauma en las personas que lo sufren. Lo explicamos aquí en nuestro blog “Mi vida en el paro”. Pero como describimos en el blog, normalmente se siente una liberación después de la decisión, que siempre es dura para las partes y muchas veces está basada en criterios que nada  tienen que ver con las personas en concreto, sino con las circunstancias.

Hay un dicho que es muy cierto:

Donde se cierra una puerta siempre se abre una nueva.

Este debe ser el lema cuando uno no sabe qué hacer. Y también qué tener claro: un cambio es siempre bueno... siempre... casi nunca es malo... casi siempre las cosas van a mejor cuando cambiamos ritmos, circunstancias y contextos. Salir de la zona de confort es un paso que nos limpia y llena de energía aunque el acto en sí cuesta.

Otra razón por la que cuesta poner fin es el hecho de reconocer el fracaso, perdemos la cara o por lo menos es lo que pensamos. Sin embargo es al revés: se respeta quien es sincero consigo mismo, honesto con su entorno y quien es firme y valiente. Hay muchas personas que en lugar de poner fin prefieren mentirse durante años, que actúan, que no quieren decepcionar a sus padres o que quieren responder a cierta ética y moral.



Cuándo es el momento de poner fin a un trabajo

  1. Cuando su puesto de trabajo ya no se desarrolla en la dirección que desea y no hay manera de cambiar el rumbo, hay que tomar el control y poner fin a esa situación y hablar con el jefe: “me promocionas o me voy”.
  2. Cuando las promesas de salario no se cumplen y cada vez se le carga más trabajo, también es el momento de despedirse y, a veces, en el momento en que uno se planta al jefe, él cede.
  3. En caso de que peligre su salud, no hay que esperar ni un minuto y tomar la salida de emergencia. Porque es muy improbable que en una empresa el ambiente de trabajo cambie de un día para otro.
  4. Ya no tiene ilusión para su actividad y le gustaría aprender algo diferente. No espere, le animamos a que cambie ya. Los sueños hay que perseguirlos.

 

Sin un fin no hay un progreso

Solamente el cambio promete progreso. Por eso, no se deje desmotivar por una situación de desafío o desesperada y empiece algo nuevo que le ilusione. El problema es que si no pone mentalmente fin a su situación, tampoco tendrá posibilidad de encontrar algo nuevo, porque no estará abierto para quedar con un headhunter o por lo menos no va a parecer convincente.