Nunca voy a olvidar lo que me dijo mi primer jefe, cuando le confesé casi llorando: "Siento por no ser perfecta, siento que he cometido este error." El me mira con mis 24 anitos y dice en inglés, porque era una empresa americana: "You would be fucking boring if you were perfect." Este ha sido una de las frases más importantes de mi vida: Es un error no querer cometer ningún error. Y ahora te decimos por qué:


Algunas personas destinan toda su vida a intentarlo. Llevar todo a cabo buscando un cien por cien de perfección, no lleva únicamente a posponer y aplazar - el perfeccionismo llega a cegar y es en la mayoría de los casos inefectivo. El clásico círculo vicioso: no importa lo que se consiga, porque nunca es suficiente. La búsqueda de la perfección es una persecución perpetua que nunca termina, por eso, a menudo hace que la confianza en uno mismo mengüe y que se llegue a pensar que ya nunca que disfrutará de los logros. La suerte - le va a uno siempre un paso por delante…

Buena perfección, mala perfección

No se debe juzgar de antemano el hecho de buscar calidad y perfección, porque existe también una buena perfección, eso sí, también una mala:

Mala perfección: a menudo detrás de la búsqueda de la perfección se esconde un deseo de atención o reconocimiento, el deseo de un mayor control y tratar así de protegerse de las broncas y la vergüenza. Este tipo de perfeccionistas son frecuentemente personas de carácter fuerte, con una coraza fuerte pero con un interior sensible. Suelen dar siempre lo mejor de sí mismos, siempre y cuando haya una motivación externa. El resultado es una espiral de falta de apoyo, estrés y fracaso.

Mucha gente de éxito dice que comete más errores que el resto, simplemente porque hacen más cosas que los demás, se trata de probabilidad. Un error no tiene nada de malo siempre y cuando no se repita y se aprenda de él. Piense por ejemplo en el fundador de IBM: uno de sus empleados cometió un error que le costó a la empresa 600.000 dólares. Se le preguntó a Watson si pensaba despedirle, él lo negó con vehemencia y contestó: “acabo de invertir 600.000 dólares en su formación.”
Nuevo Trabajo, traslado, miedo, presión, estres

Buena perfección: en contraposición a la primera, esta variante se centra más en el interior. También viene de ahí: este tipo de perfeccionistas se fijan objetivos y metas altas y tratan poco a poco de subir el listón. No por los demás, sino por sí mismos, para crecer, aprender, evolucionar y cada día ser el prototipo a seguir de uno mismo.

Aún así, esta segunda variante puede tener contrapuntos. Porque se puede sentir tanta frustración como en la primera al no alcanzar los objetivos. Por lo que todo el perfeccionismo -bueno o malo- se convierte en una trampa. Detrás del perfeccionismo se esconden inseguridades y necesidad de tener mayor control, atención y reconocimiento tratando de esconderse de la vergüenza de una bronca.

Los dos errores más comunes de los perfeccionistas:

Los perfeccionistas equiparan sus logros y éxitos con su valor personal, por lo que constantemente se están autoevaluando, que llevado al extremo, puede derivar en una especie de autorrealización narcisista. Desde este punto de vista, el error humano puede tener un peso demasiado alto. En Japón, sin embargo, aprecian las bendiciones del “Wasi-Sabi” - es el arte que consiste en aceptar las debilidades de uno mismo - para encontrar la belleza en la imperfección.

Errores de Einstein

Irónicamente, de una de las mentes más brillantes del mundo viene el dicho: “Alguien que nunca ha cometido un error nunca ha intentado algo nuevo”. Albert Einstein también dijo: “Hay dos cosas fundamentales en nuestro trabajo, la perseverancia incansable y la voluntad, algo en lo que se invierte mucho tiempo y esfuerzo, volverlo a intentar.” Y Einstein tiene muchos ejemplos:

1905 Fallo al considerar el experimento de Michelson-Morley
1905 Error en la masa transversal de partículas de alta velocidad
1905 Error en la primera prueba de E = mc2
1906 Errores en la segunda, tercera y cuarta prueba de E = mc2
1907 Error en el procedimiento de sincronización de los relojes acelerados
1907 Los errores en el Principio de Equivalencia de la gravitación y aceleración
1911 Error en el primer cálculo de la curvatura de la luz
1913 Error en el primer intento de una teoría de la relatividad general
1914 Error en la quinta prueba de E = mc2
1915 Los errores en varios intentos de las teorías de la relatividad general
1916 Error en la interpretación del principio de Mach
1919 Errores en dos intentos para modificar la relatividad general
1925 Los errores y más errores en los intentos de formular una teoría unificada
1927 Errores en las discusiones con Bohr sobre las incertidumbres cuánticas
1933 Los errores en la interpretación de la mecánica cuántica (¿Juega Dios a los dados?)
1934 Error en la sexta prueba de E = mc2
1946 Error en la séptima prueba de E = mc2

La trampa del perfeccionismo: historias de la rueda de hámster

Muy a menudo se debe al deseo documentado de hacer todo a la perfección, a veces hace falta dar un par de vueltas hasta la patada decisiva. Estas personas se consideran comprometidas, con hambre de poder y fiables. Cualidades que cualquier superior valora. Más alto, más lejos, más rápido, esta búsqueda de superlativos es sólo una excusa para subirse voluntariamente a la rueda de hámster y allí tratar de demostrar a los demás y a uno mismo lo que es capaz de hacer. ¿Pero el qué? ¿Y para quién?

Lo que sucede es lo siguiente: muy a menudo tratamos de agradar a gente que en teoría nos dan igual (o que nos deberían dar igual). Peor aún: intentamos demostrar de lo que somos capaces a gente que no debería tener mayor influencia en nuestras vidas que una rebanada de pan. No hay que tener miedo de ser diferente.

Ser diferente, perfeccionismo no

Por supuesto no estamos hablando de que las cosas se tengan que hacer a medias. Quien se sube a un avión espera que el piloto de lo mejor de sí mismo y que el técnico haya preparado la maquinaria a la perfección. Tu vida depende de ello. Pero en otras muchas circunstancias este pensamiento está ciento diez por ciento fuera de lugar.

Los defectos pueden incluso ampliar horizontes: sin errores de navegación, Cristóbal Colón no hubiese descubierto nunca América. Muchos hombres de éxito, inventores y exploradores se distinguen precisamente porque cometieron errores, experimentaron e improvisaron.

Además, el perfeccionismo es también una forma sutil de fingir ocupaciones, para delegar las tareas más arriesgadas o tediosas. Por lo que se trabaja alrededor de detalles insignificantes en lugar de ocuparse realmente de lo que hay que hacer.

La estrategia a seguir: crear, disparar y acertar.

El orden no es por casualidad. Sin duda, en una competición de rifle no sería la estrategia más adecuada, pero para lo demás, este lema puede ser muy efectivo:

  • Primero se deben definir los objetivos
  • Luego hay que mirar directamente a ese objetivo
  • Ajustarlo con el trabajo

de Jochen Mai, Stefanie Müller y Angela Romero García