A la mayoría de los seres humanos nos cuesta mucho pedir perdón, sea por orgullo, vergüenza o simplemente por falta de fuerza interior o baja autoestima. El acto de pedir perdón es una acto de grandeza y de superarse a sí mismo. Poca gente tiene esta fuerza. Pero quien haya experimentado el poder de pedir perdón ve que solamente se gana con disculparse y reconocer errores. En el trabajo ocurre lo mismo que en la vida privada. Una charla abierta y sincera con nuestro jefe o compañero puede ser un buen acto antes de que finalice el año.




Los 5 factores claves que impiden un perdón

Para pedir perdón hay que

reconocer: esto duele. Uno tiene que admitir que ha sido débil o que se ha equivocado con algo. Para poder hacer esto, hay que tener mucha autoestima o al menos no tener miedo de perder la cara ante la otra persona.

reflexionar: no todos reflexionan sobre su actitud. Mucha gente da por hecho que todo lo hace bien y no se molesta en ser autocrítica o analizar su comportamiento.

ser valiente: solamente las personas con valor puede pedir perdón. Porque decir la verdad sobre uno mismo puede provocar reacciones en la otra persona que no podemos prever. No siempre es positiva la reacción del otro lado, sobre todo si revela un engaño o calquier otro tipo de daño. En el caso de compañeros, puede tratarse de haber hablado mal de alquien, de haber sentido envidia o de haber provocado alguna ventaja a su favor.

ser sincero: algunas culturas como la alemana aprecian mucho la sinceredad, la lealtad y la honestidad, otras juegan con el engaño y la mentira. Sin embargo, da igual de qué cultura seamos, ser sincero no es nada fácil. Puede hacer daño y provocar en nosotros mismo otros problemas que estaban ahí desde hace tiempo.

ser justo: sobre todo con uno mismo. Pedir perdón no es un reconocimiento de un fracaso es el inicio de algo nuevo y mejor. A la hora de pedir perdón, no hay que ser sumiso o estar triste; hay que ser justo y firme con uno mismo y con el otro. Pedir perdón es un signo de fuerza, no de debilidad.

Los beneficios de pedir perdón

Pedir perdón es

sano: porque el hecho de reflexionar y luego recapitular y reocnocer es como una limpieza de nuestra conciencia y nuestra alma. Normalmente después nos sentimos mejor. Puede que hayamos perdido un amigo por ello o quizás un trabajo dependiendo del error de nuestra acción, pero podemos ir con la cabeza bien alta.



refrescante: si no decimos la verdad, muchas veces pretendemos o presumimos algo que no es. Este es un gran esfuerzo; quizá podamos engañar a todo el mundo, pero no a nosotros mismos.

una cuestión de honor: para tener una alta autoestima, hay que tener respeto por uno mismo. Las personas que cometen errores constantemente, engañan y mienten y no se disculpan por ello, se deshacen literalmente. Pedir perdón es un acto de honor.