En el contexto de la reforma del sistema de pensiones de 2011, que introdujo un aumento de la edad legal de jubilación, y de las discusiones recientes sobre una eventual reforma, cuyo propósito sería, entre otros, acercar la edad efectiva de jubilación a la edad legal, este artículo analiza las tendencias recientes en la edad de acceso a la jubilación.




Quién vive más, tiene que trabajar más

En el debate sobre la financiación de la jubiliación no hay que olvidar que el incremento en la esperanza de vida tiene que reflejarse en la manera que provisiamos el dinero para poder pagar las pensiones. Está claro que la tendencias será una vida laboral más larga, que algunos desean, pero la mayoria rechaza. Los resultados que se derivan del análisis del Banco de España en este contexto son los siguientes: En primer lugar, la edad de jubilación aumentó desde 63,5 a 64,2 años entre 2006 y septiembre de 2018, y se situó en 64,6 años en junio de 2020. El incremento de la edad efectiva de jubilación durante los últimos años sería el resultado de un aumento neto de la edad media de acceso a la pensión dentro de cada modalidad de jubilación, compensado parcialmente por el incremento del peso de las modalidades de jubilación cuya edad de jubilación es menor.



En segundo lugar, la incidencia de la reforma de 2011, desde la perspectiva de la edad de jubilación, todavía es limitada, debido al notable porcentaje de altas que acceden a la jubilación según la normativa previa a aquella, así como a las disposiciones que permiten mantener en 65 años la edad legal de jubilación para las personas con carreras de cotización suficientemente largas. En tercer lugar, los trabajadores que se jubilan anticipadamente y quienes se jubilan parcialmente ostentan, en media, la edad de jubilación más temprana. Sin embargo, también acreditan períodos de cotización más prolongados y bases reguladoras más altas.