de Andana

Durante los primeros días de estar en paro, te sientes muy raro; liberado y descolocado a la vez, con muchas sensaciones encontradas. Entre llamadas de personas allegadas, compañeros y familiares, el tiempo pasa tan deprisa que no te enteras demasiado.



Volviendo al inicio

Fue raro volver a una Oficina de Empleo tras casi 20 años. Te das cuenta, lo primero, de lo afortunada que fuiste en plena crisis, cuando España tuvo tanto índice de paro, sin tener que visitar ninguna de ellas. ¡Cómo ha cambiado la gestión desde entonces y cuánto han ayudado las nuevas tecnologías!. También había que visitar al abogado para preparar la pertinente conciliación con la empresa, cuando todo parecía haber terminado.

En mi cabeza afloraban pensamientos pendientes con actividades, ocupaciones y cosas que uno siempre ha querido hacer y el tiempo no lo ha permitido. Piensas aprovechar esta situación para por fin hacer lo que realmente te apetece, quieres, deseas o simplemente crees que te va a venir bien.

Aprender a ilusionarse: viajar

Meses atrás, había sacado un vuelo para un viaje y justo en unos días, se haría realidad. En qué buen momento y qué bien encajaba. Los tiempos acompañaban perfectamente para salir de la nube y la presión de las últimas semanas. Solo quería aprovechar esos días para descansar mental y físicamente, lejos de todo.



Pasé unos días fuera del tóxico entorno y dentro de un ambiente totalmente distinto, calmado, desintoxicado y coincidiendo con otra persona que un año antes había pasado por la misma situación que yo. Con ese panorama, el entorno me reconfortaba enormemente. Me sentía liberada, descansada, y a la vez mi cabeza quería empezar a hacer planes. Después de esos días sosegados y al margen de la realidad, la vuelta fue sencilla porque en los próximos días comenzaban las navidades. Siempre había tenido más de dos semanas de vacaciones en esas fechas, así que todavía no notaba mucha diferencia en mi nueva situación.

No obstante, mis pensamientos ya estaban funcionando para el futuro. Quería pasar unas navidades tranquilas, pero en el fondo no puedes dejar de hacer planes y lo que más me importaba era la forma de desintoxicarme de esta última etapa laboral. Sabía que era lo adecuado en ese momento. Durante los primeros días, antes de las navidades, mis primeros objetivos para esa desintoxicación  fueron hacer deporte y aprovechar la amplia cultura que nos ofrece una ciudad como Madrid, vivir libremente. Esta primera etapa la quise ocupar básicamente fuera de casa, con la sensación de aprovechar el tiempo que me brindaba una gran ciudad. En esta situación, había que manejar el nivel económico y ajustarlo porque en ese momento se había truncado.

Cuando sientas que todo se pone en tu contra, recuerda que un avión despega contra el viento, no a favor.

Henry Ford

¿Me acompañas en mi siguiente capítulo? La conciliación.