Cuando el día a día nos come, algunas personas buscan escapar de la rutina de pareja y del trabajo, y otros tienen miedo de arriesgar lo que tienen. De esto va “Dos más dos”, una divertidísima comedia de parejas, una adaptación teatral que ha arrasado en Argentina siendo la película más vista en 2012, el año de su estreno. También se ha adaptado en varios formatos en algunos países; en Alemania hay una versión en televisión.

¿De qué va la obra?

Adrián y Julieta, Tomás y Silvia, son dos parejas de amigos de toda la vida que al acercarse a los cuarenta han conseguido el éxito profesional y personal, al menos eso parece. Adrián y Julieta están felizmente casados desde hace años y tienen un hijo preadolescente. Tomás y Silvia, sin embargo, han preferido no casarse ni tener hijos y disfrutan de su vida en pareja los dos solos.



Una noche de celebración, Tomás y Silvia cuentan a sus amigos que practican el intercambio de parejas y que les encantaría compartir esa práctica con ellos. Lo que parece una confesión inocente, acaba desestabilizando por completo al matrimonio, ya que les obliga a hacer frente a la falta de pasión en la que viven sumergidos desde hace años. Al ver la química que tienen sus amigos, Julieta decide no resignarse y luchar por recuperar esa chispa con Adrián. Y para ello, entre los tres, tratarán de convencerle de que se lance a esta aventura.

1,5 hora de risas, ¿qué más quiere uno?

“Dos más dos” tiene los ingredientes fundamentales de una buena comedia: diálogos ingeniosos y situaciones divertidísimas. Trata cuestiones claves: ¿es posible mantener viva la pasión en las relaciones largas? ¿Qué sucede con el deseo cuando se forma una familia? ¿Es suficiente el amor para que se mantenga unida una pareja? ¿Hay solo una manera de entender la fidelidad? ¿Dónde están los límites cuando se traspasan los límites?

Adrián, un hombre de familia, ordenado, controlador y seguro de sí mismo, es todo lo contrario a su mejor amigo y socio Tomás, un seductor nato, juguetón, sexual, creativo y mucho más impulsivo. Ellos se admiran y se quieren, pero también compiten en lo profesional y en la vida. Entre Julieta y Silvia hay una profunda amistad y las ganas por parte de Silvia de que su amiga vuelva a conectar con su lado más sexual, que vuelva a sentirse viva con su pareja, como se siente ella con Tomás. Esta obra es un juego al que todos estamos invitados a participar con una sencilla pregunta... ¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para no perder a tu pareja? Lo puedes ver en Madrid, en el Teatro Lara, hasta finales de abril.