Hoy en día los cambios de trabajo son algo habitual. La práctica actual de traslado de personal, también denominada rotación, obliga a los trabajadores de todos los sectores y niveles no solo a ofrecer una mayor flexibilidad, sino también a asumir continuamente nuevos proyectos y funciones. Y es que este carrusel perfectamente organizado cada año gira más y más rápido.

De media, los trabajadores cambian a un nuevo empleo, ya sea interno o externo, cada 2 años y medio. ¿Los inconvenientes? Cerca de un tercio falla en este arriesgado cambio de roles en los primeros 12 meses. A menudo, el destino decide el éxito o fracaso del cambio de trabajo en los primeros 90 días. ¿Cómo se puede sobrevivir a este doble periodo de prueba?

Cambio de vida, profesión, ambición

En un nuevo trabajo: Consejos de supervivencia para los primeros días

  1. El primer día en un nuevo trabajo es como el primer día de colegio, solo que sin mochila. No conoces el edificio, ni a tus nuevos compañeros, ni tus tareas. Como "el nuevo" de la empresa, estás en una posición difícil; debes encontrar tu sitio en el equipo y tus compañeros se tienen que acostumbrar a ti.
  2. La realidad es que los recién llegados no son recibidos en el equipo con flores y los brazos abiertos. Si hay mucho que hacer, el nuevo representa una carga porque primero tiene que integrarse. Y esto cuesta tiempo y esfuerzo, pudiendo incluso llegar a desestructurar el grupo. En ese caso, el nuevo se convierte en un problema.
  3. Da igual si quieres cambiar de trabajo o empezar tu carrera profesional de cero, los primeros 90 a 100 días son esenciales, especialmente porque estás bajo vigilancia constante.

Claro, todos hemos pasado por esto alguna vez... Así que puedes partir de la base de que tus compañeros al principio comprenderán todo esto:

  • Aportas una gran cantidad de conocimientos especializados (por eso te han contratado).
  • Estás nervioso y te sientes  inseguro.
  • Aún no conoces la estructura de la empresa.
  • No sabes nada de los procesos de trabajo ni las jerarquías.
  • No tienes ningún contacto en la empresa.
  • Aún no conoces las leyes no escritas.
  • Vas a cometer errores y a formular muchas preguntas.
  • Estás muy motivado.
  • Eres objetivo (no tienes prejuicios) y traes ideas frescas.

Pese a estas concesiones, el hecho de ser nuevo no te convierte automáticamente en el preferido de todo el mundo. Puede que el jefe te haya contratado para apretar las tuercas al personal. O puede que le hayas robado el puesto a alguien que también lo quería. En estos casos solo sirve una cosa: una conversación directa y abierta a solas con las personas afectadas si tienes la sensación de que están molestas contigo. Mantente firme pero cordial.

Son sobre todo los más jóvenes los que más tienden a tirarse a la piscina sin mirar si hay agua y a colocarse en posiciones para las que no están suficientemente preparados. No es muy sensato empezar un nuevo trabajo con una idea preconcebida sin, al menos, conocer bien las condiciones de antemano. No es raro que existan diferencias entre la empresa que se te presenta en la entrevista y la empresa real.

Periodo de gracia: 9 consejos para los primeros 90 días

Existen un par de normas básicas para los primeros 3 meses que merece la pena cumplir. Naturalmente, se trata de puntualidad y una vestimenta adecuada. Respecto a la etiqueta, se puede aplicar la norma general de que, en caso de duda, al principio es mejor pecar de elegante que de informal. Y es que, al fin y al cabo, la primera impresión deja huella, una que dura mucho tiempo, y no tiene sentido tener que invertir fuerzas en volver a restaurarla.

Por lo demás, durante los primeros 90 días de prueba es importante encontrar el correcto equilibrio entre especialización y adaptación, porque, aunque los demás te vean como a un experto, debes integrarte en el equipo.

Las siguientes 9 recomendaciones suelen resultar muy útiles para ello:

  1. Prepárate a conciencia. Aquellos que aclaran las condiciones relativas al entorno de trabajo de antemano suelen empezar con una sensación positiva y estar más relajados en su primer día. Habla con tu futuro jefe sobre los primeros días: infórmate sobre el proceso de integración y pide material para poder prepararte. Familiarízate también con las formalidades: ¿voy a necesitar autorizaciones de acceso? ¿Dónde hay aparcamiento?
  2. Analiza la situación inicial. Al esperanzador nuevo fichaje se le puede haber asignado una tarea "desafiante" contra la que otros se han dado de bruces antes. En este caso, es un error descubrirlo demasiado tarde. Por eso deberías plantearte antes estas preguntas de autocrítica: ¿cuáles son mis fortalezas? ¿Cuáles son esenciales para esta tarea? ¿Cuáles son las fortalezas del equipo? ¿Cuál es la vía más rápida para alcanzar juntos el éxito? Y sobre todo: ¿cuál es la tarea más urgente e importante que debo resolver primero?
  3. Haz preguntas. Que no te dé vergüenza preguntar sobre temas organizativos. Tu primera semana sirve para que conozcas la empresa y te familiarices con los procesos de trabajo. Es mejor preguntar primero cómo hacer algo, antes que hacerlo por tu cuenta y cometer un error. Sin embargo, antes de pedir ayuda a un compañero, asegúrate de buscar una solución previamente, por ejemplo en Internet o en la Intranet de la empresa.
  4. No hagas promesas. Muchos compañeros suelen tener una idea preconcebida de qué es lo que el nuevo debe hacer. A menudo se trata de deseos, esperanzas o ideas (en ocasiones incluso irracionales) que, no obstante, no son tareas que se deban solucionar de inmediato. Por eso no es muy inteligente empezar, según accedes a tu nuevo puesto, a hacer promesas que no vas a poder cumplir después, a medida que vayas descubriendo la política y la cultura de la empresa, que al principio desconocías. Esto solo sirve para provocar enfados y ensuciar tu propia imagen de forma innecesaria.
  5. Entabla contactos. Nadie puede conseguirlo todo solo de buenas a primeras. Aquellos que cambian de trabajo deben esperar cierto grado de oposición, por ejemplo, de competidores derrotados. La herencia dejada por tu predecesor, un competidor enfadado, un jefe informal... Los trabajadores nuevos demasiado resueltos casi siempre acaban encontrándose con obstáculos que les hacen darse cuenta de que han tardado demasiado en establecer una red de contactos personales (incluso ya desde antes de empezar). Por eso deberías emplear momentos como los almuerzos en grupo para charlar e interesarte por tus nuevos compañeros.
  6. Demuestra tus ganas de trabajar. Está claro que tienes que realizar todas las tareas que se te encomiendan rápido y con esmero. Pero también puede ocurrir que las termines más rápido de lo esperado o que haya menos trabajo del que se quisiera. Durante estos tiempos muertos evita quedarte de brazos cruzados. A menudo sirven (de manera no oficial) para poner tu compromiso y motivación a prueba. Ofrécete a ayudar, donde sea. De esta forma te presentarás como un compañero atento y como un trabajador independiente, en el sentido estricto de la palabra.
  7. Aporta ideas. Pero de forma considerada y conjunta. Sobre todo, si te han contratado como jefe. Los trabajadores quieren saber lo antes posible hacia dónde se dirige el barco. Pero también quieren saber qué roles les esperan. A menudo, los cambios de estrategia se suelen considerar insensibles y desproporcionados: o van demasiado rápido, o son demasiado unilaterales o resultan demasiado menospreciativos, porque el recién llegado lo quiere cambiar todo de golpe. Sigue estas recomendaciones de cara al resto de tus nuevos compañeros: no intentes imponer tus propias y revolucionarias ideas en tiempo récord. Esto no se entiende como una muestra de compromiso, sino de arrogancia y enturbia los ánimos y tu reputación. Para evitarte a ti y a tus compañeros un nivel de exigencia excesivo y muchos disgustos, encuentra el equilibrio correcto entre estabilidad y cambio. Preferiblemente a base de escuchar a los otros.
  8. Ten en cuenta el momento. Un cambio de trabajo fructífero no es una carrera contrarreloj, sino un proceso. Tienes que mantener tu nuevo puesto más allá de los primeros 90 días y todo depende de cómo dosifiques tu energía y cómo definas tus prioridades. Lógicamente, también durante los primeros 90 días (90, no 9).
  9. Aprovecha los rituales. Mantén los ojos abiertos y observa. De este modo descubrirás las leyes no escritas y las jerarquías en tu nuevo trabajo. Presta atención a cómo se relacionan unos compañeros con otros, si existen rituales definidos y cómo los puedes usar en tu beneficio. Como nuevo líder del equipo puedes, por ejemplo, recibir a los participantes por su nombre en las reuniones conjuntas ("¡Vaya, ya nos conoce!") o asumir personalmente las tareas más incómodas ("¡Está dispuesto a todo!"). Estos actos simbólicos no solo transmiten tus valores, sino que también se registran a nivel emocional y resultan bastante más poderosos que las palabras.

Un repaso de los primeros 3 meses

En general, los primeros 90 días, o los primeros 3 meses, se pueden resumir así:

  • Primer mes: Hacer preguntas, escuchar, observar e integrarse donde sea necesario. Los primeros 30 días deben servir sobre todo para familiarizarte con la empresa, su cultura, su organización, los nombres y las jerarquías.
  • Segundo mes: Ahora llega el momento de entablar relaciones y contactos y de encontrar tu sitio en la empresa y en los equipos y grupos sociales individuales. Sin embargo, cuidado con quién entablas amistades. A menudo son los más criticones y reticentes los que más abiertos se muestran con los recién llegados. Sin embargo, no suelen ser buenos ejemplos ni buenas compañías a la hora de hacer carrera.
  • Tercer mes: Una vez que has ganado la confianza suficiente, por fin puedes probar tu valía. Demuestra tu creatividad y competencia para resolver problemas, pero con delicadeza, sin comprometer a tus compañeros.

de Jochen Mai