Aunque la morosidad ha bajado de un 12% en 2015 a un 8% en la actualidad, sigue siendo una cifra demasiado alta para una economía avanzada como la española. Las pymes españolas reciben tarde el pago del 12% de sus facturas. En total 27.000 millones de euros, de los cuales un 8% acaba por declararse incobrable.




La morosidad daña a la economía española

El problema de los pagos tardíos (late-payment) es común en todos los países analizados en el estudio. Concretamente, las pymes españolas reciben tarde el pago del 12% de las facturas que generan, lo que económicamente supone 27.000 millones de euros. El dato español se sitúa ligeramente por encima de la media de países analizados (10%), y la pérdida global se estima en más de un billón de dólares. Del porcentaje total de facturas de las pymes cuyo pago se retrasa, el 8% se declara incobrable. Esta situación genera inestabilidad en el desarrollo del negocio y trae consigo consecuencias que afectan a todo el tejido empresarial. Según se desprende del estudio, en el caso de las pymes españolas, el retraso en el pago de las facturas afecta principalmente a las inversiones (19%), al pago de extras a la plantilla (23%) y al pago a proveedores (17%); un círculo vicioso que afecta al conjunto de la economía.

No hay que tener miedo de solicitar el pago

En 2017, es inaceptable que el 12% de las facturas se pague con retraso. Las pequeñas empresas y los autónomos basan el desarrollo de sus operaciones en las reservas del flujo de caja, lo que quiere decir que la reducción de este flujo generada por los pagos tardíos tiene importantes consecuencias en sus inversiones y en el pago, tanto a sus plantillas como a terceros.

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A este respecto, es importante que las pymes y los pequeños empresarios acaben con el estigma y se sientan acompañados en este proceso. Pero, lo que es más importante es que, entre todos, cambiemos la cultura sobre los pagos atrasados para que las pequeñas empresas puedan preocuparse de lo que de verdad les interesa: hacer crecer sus negocios, en vez de fijarse en cuándo recibirán el dinero.