68,5 millones de personas en el mundo se han visto obligadas a huir de su hogar, más de la mitad son niños y niñas. Casi 90.000 vinieron a España, 53.000 vía mar. Cuando hablamos de migraciones, casi nunca se incluye la perspectiva de infancia, y apenas se les escucha. Patricia Fernández Vicens, abogada experta en infancia y migraciones en la Fundación la Merced Migraciones: “No sabemos cuántos niños y niñas están llegando, no lo sabemos porque hay una parte de la infancia migrada que está totalmente invisibilizada, una consecuencia inequívoca de nuestra política europea de control de fronteras”.

La migración de niños es muy peligrosa

Isabel Lázaro, profesora de Derecho en la Universidad Pontificia Comillas e investigadora del IUEM, recalcó el problema de la escasez de datos oficiales. “La dificultad radica en que la inexistencia de cifras nos impide un conocimiento de la realidad en la que nos movemos”, dijo, además de que imposibilita que el sistema se adapte a la realidad para responder a las necesidades y los derechos de estos niños y niñas, y la necesidad de entender “que la humanidad se mueve”.



En este sentido, las cifras oficiales de 2018 no están cerradas todavía pero, según Francisco Ortiz de Acnur, habrá unas 55.000 solicitudes de Protección Internacional y de éstas, solo 30 contabilizadas de niños y niñas sin acompañamiento familiar, una cifra “extremadamente baja” en comparación con la cifra total, especifica Ortiz. Además, existe una doble invisibilización, porque añadido a la falta de datos “existe una imagen muy masculinizada de la migración, sobre todo hacia nuestra frontera sur, sin embargo, la cara de la migración es otra: muchas mujeres, muchas niñas, y muchas familias”, como explica Fernández Vicens.

Hablan los migrantes menores

Dificultades en primera persona como las relatadas por Efraín, un joven salvadoreño de 16 años que, en su inmediata llegada a España con su familia sufrió las largas colas a la intemperie para conseguir una cita para iniciar su proceso de asilo en la comisaría de Aluche, sin que las instituciones proporcionasen las plazas de acogida pertinentes, obligándoles así a dormir en la calle.

También a las dificultades a las que se tuvo que enfrentar Nour tras huir de Siria con 15 años para no ser reclutado forzosamente, porque además de la dureza de la huida de su hogar, como explica, “no fue fácil dejar a toda mi familia, mis amigos, mi colegio y emprender este viaje desde Siria”. Una vez llegado a España, el proceso de acogida estuvo marcado por la incertidumbre al no tener toda la información sobre qué implicaba el proceso de asilo y por la frustración al pasar por diferentes centros de acogida hasta cumplir la mayoría de edad. “No sabía que a partir de ese momento la solicitud me ataba a España”, ha dicho Nour.




El proyecto Solidaridad de Responsabilidades nace en el año 2009, de la necesidad de establecer compromisos vinculados a la cooperación y al trabajo en red entre todos los profesionales y agentes clave que intervienen en los procesos de integración de los niños y niñas solicitantes de protección internacional, prestando especial atención a la infancia no acompañada y para dar una respuesta adecuada a esta realidad desde un enfoque de infancia y Derechos Humanos. Este proyecto está financiado por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social y Fondo de Asilo, Migración e Integración de la Unión Europea.