Los mercados inmobiliarios en la zona del euro han mostrado un dinamismo notable en los últimos años, que, entre otras dimensiones, se ha manifestado en un significativo aumento de los precios de la vivienda, sobre todo en Alemania. Los alquileres han llegado a tan nivel que a pesar de una buena situación económica más y más gente no puede vivir de su salario. La mejora de la actividad económica y, en particular, de las condiciones del mercado de trabajo ha impulsado la demanda de activos residenciales, pero también hay una huida de los inversores a los mercados inmobiliarios.

Nos espera la tormenta perfecta

También lo ha hecho el entorno de tipos de interés muy reducidos, que ha proporcionado un estímulo adicional a la demanda de vivienda como bien de consumo — debido a la mejora de las medidas de accesibilidad — y por motivo de inversión. Junto con estos factores de demanda, otros de oferta o de carácter más estructural, como los demográficos, también han condicionado el comportamiento de los precios en algunos países.



Desde 2014, la vivienda se ha revalorizado más de un 18%, en términos nominales, en la zona del euro con las excepciones de Italia, Grecia y Chipre. En varias economías de la UEM (como Alemania, Luxemburgo, Austria y Bélgica) se han alcanzado niveles de precios claramente superiores a los vigentes antes de la crisis de 2008. Así, el aumento del precio de la vivienda en el primer trimestre fue del 9% interanual en Portugal, del 8% en los Países Bajos y Eslovenia, y cercano al 7% en Alemania y España. En el promedio de los cuatro últimos trimestres, Alemania, los Países Bajos, Portugal, Irlanda y Eslovenia superan un crecimiento interanual del 6% en términos reales, y es este umbral la referencia que la Comisión Europea utiliza como señal de alerta para examinar la presencia de desequilibrios en el mercado inmobiliario y su gravedad.