El arte es el pan del pueblo. Arte es vida. La creatividad es esencial para sobrevivir. Pero aún teniendo esto claro, tener una galería o vivir de la pintura o crear es muy dificíl. En España y en muchos sitios. Ya se mezcla inversión, arte y artistas, -se mezclan con capitalistas y conceptos artísticos se fusionan con planes de negocios - todo para poder sobrevivir. Marketing y contactos actualmente lo son todo para un artista...

El intelectual español Luis Martos nos cuenta de sus impresiones de la exposición de un amigo artista conocido que cuenta historias a través de la madera: Nacho Angulo.

El como muchos otros en su sector, luchan para poder vender su creatividad y saber hacer. Nacho Angulo tiene un larga trayectoria como artista. El fin de la crisis en España no ha llegado.España se vende bien, pero la vida para muchos profesionales sigue siendo complicada.

de Luis Martos

La situación actual expresada en versos:

Walter Benjamín, “Desembalo mi biblioteca”

Toda pasión bordea el caos; la del coleccionista, el caos de los recuerdos

Hugo von Hofmannsthal

La profundidad ha de ocultarse. ¿Dónde? En la superficie.

Me gustaría comentarles estas obras de Nacho Angulo (NA) desde la actitud del coleccionista de obras de arte.

Es la actitud que mejor se acomoda además con esta exposición privada, promovida por “PBI Gestión” y generosamente presentada.

La curiosidad es la fuente que nutre todas las colecciones. No son fruto del primer impulso, ni de la manía por acumular, sino del aprendizaje y la confianza gradual en el gusto de uno mismo. Y son fruto sobre todo de la pasión filtrada por los recuerdos (Walter Benjamin).

En el caso de Nacho Angulo, reconozco que mi colección particular es amplia y viene de lejos, de muy lejos.

Si la recorro es para mí como remontar la corriente de un río hasta su nacimiento, hasta las fuentes que brotan de la tierra. Qué duda cabe, sin embargo, que entre el curso de un río y el decurso de una obra artística hay diferencias esenciales: en el curso de un río, superados los escollos naturales, la reina de los elementos, se acaudala de afluentes y fluye mansamente hacia la desembocadura.

Las fuentes del artista manan también de ricos manantiales, pero su destino es muy otro: un destino azaroso e indeterminado, con bifurcaciones y rupturas inesperadas, plenitudes y vacíos, entusiasmos y silencios duraderos.

Exponer es la única manera de vender: Hay que seducir al comprador

Cuando como hoy visito una exposición y una imagen me seduce, voy recto hacia ella, sosteniéndole la mirada y lo primero que hago es leer el título de la obra.

Esta manía viene a cuento de que mi amistad con Nacho Angulo (nuestra convergencia como Él prefiere llamarla) se ha enriquecido en los últimos tiempos a través de la búsqueda de “títulos” para algunas de sus obras, que tiene a bien encomendármelos. Eso sí ¡sólo en latín!

Fruto de esa amistad ha sido el documental sobre nuestros encuentros y conversaciones, que felizmente logró realizar Alicia Moneva en 2015. Como Ella también está en la exposición, podemos ver ahora un montaje de su excelente trabajo. Y, naturalmente, fruto de la amistad son esas jubilosas comidas de los jueves en “Casa Patas” donde NA convoca desde antaño a su círculo de artistas y amigos. ¡Un lujo semanal!

Los títulos son muy importantes: arte tiene que contar una historia

Vuelvo sobre los títulos y me referiré sólo a tres: el primero, “Delirium”, aquí expuesto, es una obra plena y deslumbrante, marcada por el brote del delirium cuya acepción originaria en latín es “salirse del curso”, “extraviarse del camino”, hasta abismarse figuradamente en la pérdida del juicio o de la razón.

Un segundo título del que me siento especialmente orgulloso es “Fortior… / Más fuerte…”, que quedó inscrito como leyenda en un mapa de Europa con la península Ibérica boca abajo, bastante similar y tan abarcador como el “Humus” que tengo enfrente.

Me costó dar con el proverbio bíblico “Más fuerte es el que se vence a sí mismo que el que vence a poderosas fortalezas” (en el latín de Ovidio el proverbio suena más recio aún y elegante). Este título acabó resultando un hallazgo, porque en un momento pesaroso, exhortaba a la fortaleza interior imprescindible para afrontar las crisis.

A su actual propietaria le debió ocurrir algo parecido a mí (en lo que a los títulos de los cuadros respecta), porque se presentó en la exposición con una traductora de la mano y lo compró en el acto.

El tercero es el cuadro que da título a la exposición misma: “Summo loco natus” / De linaje noble. Es una locución de Tito Livio o de Tácito, creo recordar, que casa a la perfección con la belleza y la fuerza plástica que transmite.

El lugar que representa es acaso el menos extenso e insignificante como territorio (BOMARZO), pero como cuadro resulta una obra maestra que me ha sugerido la interpretación del conjunto de la colección del Atlas.

Arte expresa emociones y es por ello que nos fascina

En estos mapas de Nacho Angulo, de una ingenuidad cultivada y gran potencialidad expresiva, las texturas de la madera muestran un ritmo de composición pausado, metódico y muy esmerado. Se trata para NA de explorar los “lugares de la pertenencia” y de expansionarse hacia los “lugares del linaje”, del origen y del devenir.

Se trata de reflexionar plásticamente sobre los mapas que configuran la patria común, la tierra, el humus europeo, traspasando los pliegues y hendiduras que delimitan los países y los territorios.

Hay repeticiones de elementos y texturas superpuestas: hay también hendiduras y oquedades que brotan desde adentro y se nutren del trabajo de esencias escondidas, de gérmenes que pugnan por salir (muchas veces dolorosamente) a la superficie (Hugo von Hofmannsthal).

. En el trabajo artístico de Nacho Angulo se percibe un proceso permanente de construcción / deconstrucción, desgarramientos de las texturas, ensamblajes compactos y plenos, pero una obsesión por las hendiduras y vacíos de nuestras certidumbres históricas que nos incitan a explorar las fronteras de la barbarie y de la civilización en los orígenes de Europa.

Fueron precisamente esos lugares en torno de los limes los que marcaron los territorios del esplendor y de la caída del imperio romano.

Desde la inconmensurable obra de Gibbon (The History of the Decline and Fall of the Roman Empire 1776-1788) sabemos con certeza que los romanos mismos conspiraban para precipitar su ruina; que la decadencia, las supersticiones y la idolatría no se filtraban por los linderos del Imperio sino por los poros del sentimiento de la grandeza de un pasado, lamentablemente perdido.

¿Acaso estamos los europeos henchidos de nuevo por el mal de la decadencia?

¿Habrá que esperar a un nuevo Gibbon para constatar el sentimiento de grandeza que una vez perdimos?