por Andres F. Tejero Gonzalez

Voy a hacerles ‘participes’ de una de mis aficiones y la segunda carrera universitaria que realicé, en la que obtuve varias ‘matriculas de honor’,y en la que soy Doctor ‘summa cum laude’: Turismo.

Echando la ‘vista atrás’ hay lugares que no podré visitar, por la razón ‘evidente’ que no existían cuando nací, de las antiguas ‘7 maravillas del mundo antiguo’ solo quedaba y, afortunadamente, queda hoy en día: la gran pirámide de Giza, en Egipto.Aun no he podido ir a Egipto, pero tengo la esperanza de ir algún día.






Las 7 maravillas del mundo antiguo son:

La Gran Pirámide de Giza.

Es la única de las siete Maravillas del Mundo Antiguo que todavía permanece en pie. En realidad, estamos ante un conjunto de tres pirámides independientes: Keops, Micerino y Kefrén. Se cree que fue construida en el año 2.570 a.C. como recinto funerario del faraón Keops.

Los Jardines Colgantes de Babilonia.

Es la maravilla que más dudas planeta sobre su auténtica existencia, sobre todo ante la ausencia de restos que lo corroboren. Los historiadores aseguran que se trataba de una hermosa ciudad. Su jardín disponía de unas terrazas con gran vegetación y se encontraba a orillas del río Éufrates.

El Templo de Artemisa en Éfeso.

Fue edificado en el año 550 a.C. bajo las órdenes del rey Creso. Tras un incendio intencionado, el templo fue reconstruido por Alejandro Magno. Es considerada por muchos como la obra más impresionante de toda la lista.

La Estatua de Zeus en Olimpia.

Esta increíble estructura se encontraba en Olimpia, la actual Grecia. Fue esculpida en marfil, bañada en oro y decorada con multitud de piedras preciosas. Tenía doce metros de altura y su autor fue el mayor escultor griego de todos los tiempos: Fidias.

El Mausoleo de Halicarnaso.

Esta monumental estructura fue concebida como una tumba, realizada en mármol blanco y con más de 50 metros de altura. Artemisa lo mandó construir en honor a su marido Mausolo. De ahí la actual denominación.

El Coloso de Rodas.

Fue forjado entre el año 294 y 282 a.C. para reverenciar al Dios griego del Sol: Helios. La obra alcanzaba los 32 metros de altura y muchos expertos afirman que actuaba como puerta de entrada al puerto de la ciudad.

El Faro de Alejandría.

Se creó con el objetivo de guiar a los navíos hasta el puerto de Pharos. La leyenda cuenta que desde su construcción, el resto de edificaciones de igual finalidad adquirieron el nombre de “faro”.

En Irak, antigua Babilonia, existió la que se consideraba como la octava maravilla del mundo antiguo:la Torre de Babel o el Zigurat de Babilonia. Pasaran muchos años hasta que se pueda visitar Irak y se han perdido multitud de restos arqueológicos que difícilmente se volverán a reunir, pero espero que,en el futuro, se ‘respeten’ los lugares y las personas de las guerras (aunque es improbable que esto ocurra).




Existe una lista con las siete maravillas modernas de la Tierra que espero conocer y que,también espero, ninguna guerra o accidente las destruya, porque el saber que ya nunca podrás conocer algo es muy decepcionante, aunque hay otros muchos lugares para visitar.

Naturalmente existen multitud de maravillas dignas de visitar como La Alhambra de Granada(que seria la 8ª maravilla del mundo moderno), por ejemplo,las 7 maravillas del mundo moderno son,por votación popular:

Chichén Itzá, en México.

Chichén Itzá es, sin lugar a dudas, el sitio arqueológico más famoso del Yucatán y la joya más preciada de la cultura maya. Fundada a principios del siglo IV y abandonada en el año 1250, refleja su época de mayor esplendor a través de edificios como el Castillo (la Gran Pirámide), el Patio de Juego de Pelota Maya, el Templo de los Guerreros con el Chacc (figura de Dios), el Cenote Sagrado - altar de sacrificios que incluían los humanos- y el observatorio astronómico, el Caracol. Durante los equinoccios de otoño y primavera, el sol crea la ilusión de una serpiente ascendiendo o descendiendo por las escaleras de esta pirámide, en un espectáculo que atrapa cada año a miles de turistas.

El Coliseo de Roma, en Italia.

Escenario de luchas de animales y gladiadores, batallas navales y representaciones teatrales, el Coliseo ha llegado a nuestros días consolidado como el símbolo de la Roma imperial. Y es que el mal estado de este anfiteatro, que hace dos mil años llegó a acoger a 55.000 espectadores, no ha conseguido despojarlo de su majestuosidad. Su entramado de túneles subterráneos, rampas y ascensores nos da pistas de la complejidad de una obra que es visitada cada año por cinco millones de viajeros de todo el mundo.

• La estatua Cristo Redentor, en Río de Janeiro, Brasil.

Enclavado en el corazón del Parque Natural de Tijuca, en lo alto del cerro del Corcovado, a 710 metros sobre el nivel del mar, el Cristo Redentor es el emblema indiscutible no solo de Rio de Janeiro, sino de todo Brasil. Y es que sería impensable imaginar la ciudad carioca sin el abrigo de esta longeva escultura ‘art déco’, a punto de cumplir los 87 años. Su construcción fue considerada en su día, una obra titánica, por las duras condiciones de trabajo, casi sin espacio para el andamio y en una cumbre a la que solo se accedía por caminos escarpados en la montaña y en la que soplaban fuertes vientos.

La Gran Muralla China, en China.

Caminar por la Gran Muralla es uno de los sueños más comunes entre los españoles, según diversas encuestas realizadas entre los viajeros. Y es que esta impresionante obra diseñada para proteger a China de ataques exteriores, supera los 21.000 kilómetros de longitud y se extiende desde la frontera con Corea hasta el desierto de Gobi. Las cifras que rodean a la Gran Muralla son de vértigo: algunas fuentes elevan el número de fallecidos en su construcción, entre los siglos XV y XVI, a diez millones de obreros.

Machu Picchu, en Cuzco, Perú.

La visita a la ciudad sagrada de Machu Picchu, la antigua ciudadela inca descubierta por Hiram Bingham en 1911, justifica por sí sola el viaje a Perú. Levantada a mediados del siglo XV sobre una montaña de granito, a 2.500 metros sobre el nivel del mar, ofrece una imagen impresionante. Se encuentra en una meseta interior de la selva amazónica, a 130 kilómetros de Cuzco, por lo que acceder a ella, recorriendo 43 kilómetros a través de la cordillera de los Andes, es toda una aventura. El Camino Inca puede recorrerse en tren -a bordo del Hiram Bingham- o a pie, en una ruta que se prolonga durante varios días, por caminos empedrados a través de montañas, bosques y ríos.




• Petra, en Jordania.

La antigua ciudad de Petra, un auténtico prodigio excavado en la roca, es el principal atractivo de Jordania. Levantada en el siglo VII a.C. por los nabateos, una tribu árabe que prosperó gracias al comercio, todavía conserva restos de templos, palacios, casas y paseos. Para acceder a este complejo escondido entre paredes abruptas, situado a tres horas de la capital del país, es preciso superar un estrecho desfiladero, conocido como el Siq, que se prolonga lo largo de 1,5 kilómetros. El entorno natural que lo rodea o convierte en una maravilla, si cabe, todavía más espectacular.

El Taj Mahal, en Agra, India.

Construida entre los años 1631 y 1654 en la ciudad india de Agra, en el estado de Uttar Prades, el Taj Mahal está considerada una de las edificaciones más hermosas del planeta. Muchos desconocen, sin embargo, que en realidad es un gran mausoleo de mármol blanco que el emperador mongol Shah Jahan hizo construir en honor a su esposa favorita fallecida durante el parto de su último hijo. Sus casi ocho millones de visitantes la convierten en la principal atracción turística de la India.

¿Saben que se siente al contemplar la ‘belleza’ o una ‘obra maestra’? El “Síndrome de Stendhal”. Yo les podría decir que ‘paz’ o un ‘impacto’, pero prefiero que sean ustedes los que me cuenten qué han sentido. Para responder hay que visitar lugares, contemplar paisajes y ver ‘obras extraordinarias’. Lo que se siente ante cualquiera de las 8 maravillas del mundo es la sensación de ‘pequeñez’ de uno mismo ante la ‘grandeza’ de una obra maestra y colosal.