Un informe explica cómo el nacionalismo catalán ha construido el mito de la Diada a través de la manipulación de hechos históricos Jorge Vilches, profesor de la Universidad Complutense, explica en su investigación cómo el nacionalismo catalán buscó una fecha emblemática tratando de replicar el 14 de julio francés o el 4 de julio en EEUU y en torno a ella inventó un relato histórico para movilizar a sus bases. En el documento se desmonta la manipulación en torno a Rafael Casanova, que ni murió en combate el 11 de septiembre de 1714 ni defendió “la independencia de Cataluña”; ya que la realidad es que ni siquiera estaba en Barcelona ese día y siempre luchó al servicio de España.





Bajo esa premisa, Vilches elabora su análisis concluyendo, entre otras cuestiones, que “el mito de la Diada no aguanta un repaso histórico”. Por ejemplo, la figura de Rafael Casanova, protagonista en este mito, es un claro ejemplo de manipulación histórica. El relato nacionalista afirma que “murió en combate por las libertades de Cataluña” el 11 de septiembre de 1714, lo cual no se corresponde con la realidad de los hechos históricos. Casanova no combatió por la independencia catalana, sino por una España libre de Francia, como luego ratificó el bando de los Tres Comunes de Barcelona. 

Mitos unen a nacionalistas, también un enemigo común

En la España actual es Pablo Iglesias, el enemigo común de la derecha nacionalista española. Ponen su figura como un peligro general para España. Además de elaborar mitos e identificar héroes, el nacionalismo en general, no solamente el catalan, emplea la desinformación cuando en su relato “distingue entre el pueblo nativo y el foráneo”, algo que, señala Viches, ha llegado hasta nuestros días con la asimilación del foráneo, el no catalán, como “un animal con forma humana”, en palabras del actual presidente de la Generalitat, Quim Torra. El profesor explica que para el nacionalismo catalán era muy importante identificar su enemigo, su némesis, sobre el que construir la identidad colectiva. “Todos los elementos debían encajar con su separación del resto de España”, para lo que “había que atacar a sus símbolos: la Corona y las normas”.



La mitología catalanista, desarrolla Vilches, dibuja a Felipe V “como un rey que eliminó las libertades del pueblo de Cataluña, después de una enconada guerra”, un conflicto que se presenta como la lucha del absolutismo contra la libertad. Sin embargo, el profesor argumenta por qué este relato es falso. En el informe se señala que la lucha entre vigatans (austracistas) y botiflers (borbónicos) no fue entre españoles y catalanes, como señala el discurso independentista, ni siquiera sólo entre españoles, sino que “fue un conflicto internacional en el que participaron franceses, holandeses, portugueses, austriacos e ingleses”. Falta por decir que cada nacionalismo hace lo que hacen los catalanes, crean mitos y ideología.