de Pablo Hernández de Cos

El crecimiento económico mundial se prevé que alcance en 2019 su nivel más bajo desde la crisis financiera internacional y las previsiones de la actividad económica se han revisado a la baja de forma generalizada en el último año.

Este deterioro es el resultado de la proliferación de medidas proteccionistas que ha afectado de manera notable a los flujos comerciales globales a través de las cadenas de valor y que también ha generado efectos negativos a través de su impacto sobre la confianza global y la inversión. Asimismo, la incertidumbre en torno al proceso de negociación del brexit y la emergencia de otros focos de inestabilidad en Latinoamérica y Asia han contribuido al empeoramiento de la economía mundial.






A ello hay que añadir el impacto de la desaceleración de la economía China derivada, fundamentalmente, del cambio hacia un modelo orientado cada vez más hacia la sustitución de importaciones por demanda doméstica. El deterioro de las perspectivas de crecimiento del área del euro ha sido particularmente intenso, lo que refleja, de un lado, que nuestra economía es especialmente vulnerable a las perturbaciones provenientes del exterior, debido a su elevado grado de apertura, su intensa participación en las cadenas de valor y la especialización productiva y comercial —con una elevada presencia de exportaciones de bienes de equipo y de automóviles—, y, de otro lado, que el sector industrial se ha visto afectado además por las dificultades del sector del automóvil, particularmente en Alemania, como resultado de la incertidumbre regulatoria y el cambio tecnológico.

Este entorno ha acabado influyendo negativamente sobre las decisiones de inversión de las empresas y de consumo duradero de las familias. Como contraste, el sector servicios ha mantenido una mayor resistencia, aunque con un perfil de suave desaceleración, y la generación de empleo, que ha continuado siendo robusta, un crecimiento dinámico de los salarios y unas condiciones financieras favorables han sostenido la evolución del consumo privado.